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Nidar
— Glosario · Letra S

Síndrome antifosfolípido

Enfermedad autoinmune en la que el cuerpo fabrica anticuerpos antifosfolípido que favorecen la formación de trombos y las complicaciones del embarazo: abortos de repetición, muerte fetal o preeclampsia grave precoz. Para diagnosticarlo hace falta una complicación de ese tipo y anticuerpos positivos en dos análisis separados al menos 12 semanas.

Un análisis positivo no es el síndrome

El síndrome antifosfolípido tiene dos patas, y hacen falta las dos. La primera es clínica: una trombosis o una complicación obstétrica concreta. La segunda es de laboratorio: la presencia de alguno de los tres anticuerpos que se miden —el anticoagulante lúpico, los anticuerpos anticardiolipina y los anti-beta-2-glicoproteína I— en dos análisis separados al menos 12 semanas. Ese intervalo no es un capricho burocrático. Muchas infecciones y algunos fármacos provocan una subida pasajera de estos anticuerpos que desaparece sola, y un resultado aislado no dice si el anticuerpo ha venido para quedarse.

Por eso un primer análisis positivo, por sí solo, no es un diagnóstico. Entre el 1 % y el 5,6 % de las personas sanas tienen anticuerpos antifosfolípido sin ninguna consecuencia, y en las mujeres con abortos de repetición en el primer trimestre se encuentran en torno al 15 %. Tampoco todos los positivos pesan igual: el perfil que más preocupa es el anticoagulante lúpico positivo o la positividad doble o triple, y los títulos altos y persistentes. Si te han dicho que tienes «un anticuerpo positivo», la pregunta útil es cuál, a qué título y si se ha repetido a las 12 semanas.

Las complicaciones del embarazo que cuentan, y la polémica de los criterios

No cualquier aborto cuenta para el diagnóstico. Los criterios de Sídney, publicados en 2006 y todavía los más usados en la consulta, piden alguna de estas tres situaciones: tres o más abortos seguidos antes de la semana 10 sin otra explicación, una o más muertes de un feto sin malformaciones a partir de la semana 10, o un parto antes de la semana 34 por preeclampsia grave, eclampsia o insuficiencia placentaria. Uno o dos abortos tempranos, que son muy frecuentes y casi siempre se deben a alteraciones cromosómicas del embrión, no cumplen el criterio, aunque en la práctica muchas consultas estudian los anticuerpos a partir de dos.

En 2023 los reumatólogos americanos y europeos (ACR/EULAR) publicaron unos criterios nuevos, más exigentes, pensados para seleccionar pacientes para ensayos clínicos. Dan menos peso a los abortos tempranos de repetición y a los anticuerpos de tipo IgM, y el resultado es que dejan fuera a mucha gente. En una cohorte del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, de 375 pacientes que cumplían los criterios de Sídney solo el 40,6 % cumplía los de 2023, con una sensibilidad del 30 %, y las más afectadas eran precisamente las mujeres con el síndrome obstétrico. Por eso puede que dos especialistas no coincidan en si «tienes» el síndrome: no es que uno se equivoque, es que usan varas de medir distintas.

Heparina y aspirina: funcionan, pero la evidencia es más floja de lo que parece

Si cumples los criterios, en el siguiente embarazo te propondrán aspirina a dosis baja, a menudo desde antes de concebir, y heparina de bajo peso molecular en inyección diaria desde que el test de embarazo sale positivo. Es la pauta que recomiendan todas las guías, pero conviene saber en qué se apoya. Una revisión sistemática de 2021 reunió los ensayos disponibles: cinco, con 1.295 mujeres, compararon heparina más aspirina con aspirina sola, y con la combinación hubo más recién nacidos vivos (riesgo relativo 1,27). La certeza de esa evidencia se clasifica como baja, ningún ensayo tenía un grupo sin tratamiento, y el beneficio fue mucho mayor en los estudios antiguos con heparina no fraccionada, donde el grupo de aspirina sola tuvo peores resultados (42,9 % de nacidos vivos frente a 70,4 % en los estudios con heparina de bajo peso molecular).

Lo que esa misma cifra dice, leída al revés, es tranquilizador: incluso en los grupos de comparación, la mayoría de las mujeres con el síndrome tuvieron un bebé vivo, y en el ensayo que comparó heparina sola con aspirina sola los nacidos vivos fueron el 86 % y el 72 %. El síndrome antifosfolípido obstétrico es un diagnóstico serio, pero no una condena a perder embarazos. Además de la medicación, habitualmente se hace un seguimiento más estrecho de la tensión y del crecimiento del bebé, porque el riesgo de preeclampsia y de restricción del crecimiento es mayor, y a menudo se mantiene la heparina unas semanas después del parto por el riesgo de trombosis. Si solo tienes un anticuerpo positivo sin complicaciones previas, el tratamiento no está tan claro y se decide caso a caso.