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Nidar
— Glosario · Letra A

Aborto diferido

Embarazo que ha dejado de evolucionar —el embrión no tiene latido o no llegó a formarse— pero que sigue dentro del útero porque el cuerpo aún no lo ha expulsado. Suele descubrirse en una ecografía rutinaria, sin sangrado ni dolor previos. También se llama aborto retenido o, en inglés, missed miscarriage.

Qué quiere decir la palabra «diferido» en tu informe

«Diferido» no describe una causa ni un tipo de embarazo, sino un momento: el embarazo se ha detenido, pero la expulsión todavía no ha llegado. Es la diferencia con el aborto en curso, en el que el cuello del útero ya se ha abierto y hay sangrado y dolor, y con el incompleto, en el que parte del tejido ya ha salido. En el diferido el útero sigue cerrado y, a menudo, el cuerpo sigue actuando como si el embarazo avanzara: las náuseas o la tensión en el pecho pueden durar días o semanas, porque la placenta tarda en dejar de producir hormonas. Por eso tantas mujeres se enteran en una ecografía de control a la que iban tranquilas.

Que el informe diga «aborto diferido» significa que el diagnóstico ya se ha confirmado con criterios ecográficos estrictos, que se aplican con un margen de seguridad amplio precisamente para no equivocarse con un embarazo viable pero más pequeño de lo esperado por las fechas. Si esos criterios no se cumplen del todo, lo correcto no es decidir en el momento sino repetir la ecografía al cabo de unos días. Y un matiz importante: el aborto del primer trimestre casi nunca tiene que ver con algo que hayas hecho o dejado de hacer. Ni el ejercicio, ni una relación sexual, ni un disgusto lo provocan.

Las tres opciones, con lo que dicen los ensayos

Una vez confirmado, hay tres caminos, y ninguno es obligatorio salvo que haya una razón médica. El primero es esperar a que el cuerpo lo expulse solo. La guía británica NICE lo propone como primera opción durante 7 a 14 días, salvo si hay más riesgo de hemorragia (por ejemplo, al final del primer trimestre), signos de infección, un problema de coagulación, imposibilidad de recibir una transfusión o una experiencia traumática previa con un embarazo, como una muerte fetal o una hemorragia; y recuerda que la mayoría de las mujeres que eligen esperar no necesitan ningún tratamiento más. Si la espera no es aceptable para ti, se ofrece el tratamiento con medicación; y la tercera vía es la aspiración, que NICE plantea como elección entre una aspiración manual con anestesia local en consulta o una intervención en quirófano con anestesia general.

El tratamiento médico es donde ha cambiado la evidencia. Durante años se usó solo misoprostol, una prostaglandina que provoca contracciones y abre el cuello. El ensayo MifeMiso, publicado en The Lancet en 2020 con 711 mujeres de 28 hospitales británicos, comparó añadir antes una dosis de mifepristona, que bloquea la progesterona: el saco no se había expulsado a los 7 días en el 17 % de las mujeres con la combinación frente al 24 % con misoprostol solo. A raíz de ese ensayo, NICE recomienda desde 2023 para el aborto diferido 200 mg de mifepristona por boca y, 48 horas después, 800 microgramos de misoprostol. El ensayo midió además la necesidad de cirugía, que también fue menor con la combinación, y un análisis económico posterior sobre las mismas mujeres concluyó que la pauta con mifepristona sale incluso más barata para el sistema sanitario. Aun así, alrededor de un 17 % de las mujeres del grupo de la combinación acabaron necesitando una intervención para completar el proceso, así que conviene saber de antemano que el tratamiento con pastillas no siempre es el último paso.

Si te lo acaban de decir: cómo va el proceso y cuándo volver

Con la espera o con la medicación, el aborto se parece a una regla muy abundante, con dolor tipo cólico y coágulos, y lo más intenso suele durar unas horas. Antes de irte a casa deberían explicarte qué analgesia tomar y a quién llamar. Ve a urgencias si el sangrado es tan abundante que empapas compresas una detrás de otra, si te mareas o te desmayas, si tienes fiebre, flujo con mal olor o un dolor que no cede con la medicación. Si después de la medicación no ha empezado a sangrar en 48 horas, también hay que avisar. Y si eres Rh negativo, pregunta por la inmunoglobulina anti-D, porque su indicación depende del tratamiento elegido y de la semana.

El seguimiento que propone NICE es sencillo: si el sangrado y el dolor indican que todo ha salido, te dan un test de embarazo de orina para hacértelo en casa 3 semanas después, y hay que volver si sale positivo, porque puede quedar tejido retenido; también si es negativo pero sigues sangrando o aparecen síntomas nuevos. Si tras la espera el sangrado no ha empezado o sigue sin parar, se repite la ecografía y se replantean las opciones. En cuanto a buscar otro embarazo, la guía no fija un plazo mínimo de espera: lo razonable es que haya terminado el sangrado y que tú te sientas preparada, algo que no siempre coincide con lo físico.