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Nidar
— Glosario · Letra E

Eritema tóxico

Erupción benigna del recién nacido: manchas rojas con un granito blanco o amarillento en el centro que aparecen entre el primer y el cuarto día de vida, sobre todo en el tronco. Pese al nombre, no es tóxica ni infecciosa, no molesta al bebé y desaparece sola en pocos días sin dejar marca.

Un nombre que asusta para algo que no es nada

El nombre completo es eritema tóxico neonatal, y las dos palabras que más preocupan son las que menos dicen: «eritema» solo significa enrojecimiento, y «tóxico» es una herencia de cuando se pensaba que lo causaba alguna sustancia. No hay ninguna toxina detrás, ni germen, ni alergia a nada que haya comido la madre. Es la erupción transitoria más frecuente en un recién nacido sano y se considera fisiológica: forma parte de cómo se adapta la piel al mundo de fuera después de nueve meses en líquido amniótico.

Se reconoce por el dibujo. Son manchas rojas, algo difuminadas, de uno a tres centímetros, y en el centro de muchas hay un granito de uno a cuatro milímetros, blanco o amarillento, que parece una pústula. Puede haber dos o tres, o cientos. Salen sobre todo en el tronco, también en la cara, las nalgas y la parte alta de brazos y piernas, y respetan las palmas de las manos y las plantas de los pies. Suelen aparecer a los uno o dos días de nacer, como mucho hacia el cuarto, cambian de sitio de un día para otro y se van solas en unos 3 a 7 días sin dejar mancha. Si se mira al microscopio el contenido de uno de esos granitos, lo que hay son eosinófilos, un tipo de glóbulo blanco, y ningún microbio: por eso no se contagia ni necesita antibiótico.

Cuántos bebés lo tienen: la cifra depende de quién mire y cuándo

Los textos de referencia suelen decir que lo tiene alrededor de la mitad de los recién nacidos a término. Cuando se ha contado de verdad, con dermatólogos explorando a todos los bebés de una zona en las primeras 72 horas, la cifra sale más baja y muy variable. En el área sanitaria de Ferrol, 1.000 recién nacidos examinados: 16,7 %. En un estudio multicéntrico del sur de Brasil con 2.831 bebés: 21,3 %. En San Diego, con 594 recién nacidos explorados en las primeras 48 horas, solo un 7 %. La diferencia tiene explicación: la erupción va y viene y no está el primer día, así que depende mucho del momento en que se mira y de la población estudiada.

Lo que sí coincide en todos es a quién le sale más. Es más frecuente en bebés a término y con más peso, y rara en prematuros; en Ferrol lo fue también tras un parto vaginal y en los primeros hijos, y en Brasil en bebés que nacieron bien, con buen Apgar, sin factores de riesgo en el embarazo y sin ingreso en la UCI neonatal. Dicho al revés: es casi una señal de bebé sano y maduro. Una hipótesis es que refleja un sistema inmunitario que ya funciona y reacciona a la colonización normal de la piel, pero sigue sin estar demostrado.

Si lo pone en el informe del alta, y las erupciones que sí hay que mirar

Que en el informe de la maternidad aparezca «eritema tóxico» significa que alguien vio los granitos, los reconoció y los dejó anotados para que no te asustes cuando cambien de sitio en casa. No hay que hacer nada: ni cremas, ni pomadas, ni cambiar de gel, ni reventar los granitos. Baño normal, ropa normal y seguir con la lactancia como hasta ahora. Hay otras cosas que se le parecen y tampoco son graves: el milium, quistecitos blancos como cabezas de alfiler en la nariz y la barbilla (un 8 % de los bebés en el estudio de San Diego); la hiperplasia sebácea, puntitos amarillentos en la nariz por las glándulas sebáceas que activan las hormonas maternas (42,6 % en el mismo estudio); el acné neonatal, con granitos en mejillas, frente y nariz que puede durar semanas; y la melanosis pustulosa transitoria, más frecuente en piel oscura (3,4 % en el estudio brasileño), con pústulas que suelen estar ya al nacer, sin rojez alrededor, y que al romperse dejan manchitas marrones que tardan unos meses en irse y que, a diferencia del eritema tóxico, sí pueden salir en palmas y plantas.

Lo que no es eritema tóxico y sí se consulta ese mismo día: vesículas, ampollitas con líquido transparente, agrupadas en racimo sobre piel roja, aparezcan cuando aparezcan, y más aún si hay lesiones en la boca o los ojos, porque es el aspecto que puede tener el herpes neonatal, raro pero grave. También pústulas que crecen, supuran o se rodean de piel roja y caliente, que apuntan a una infección bacteriana. Y, en cualquier erupción, lo que más importa no es la piel sino el bebé: fiebre, que coma mal, que esté muy dormido o muy irritable. Un bebé con eritema tóxico está bien, come y duerme como cualquier otro y no parece darse cuenta de sus granitos.