Lanugo
Vello fino y suave que cubre el cuerpo del bebé a partir de la semana 16 aproximadamente. Cumple una función protectora de la piel y desaparece en gran parte antes del nacimiento, aunque algunos bebés prematuros nacen con bastante lanugo.
El primer pelo que fabrica un ser humano
El lanugo es vello fino, blando y sin pigmento, y es literalmente el primer pelo que produce el cuerpo humano. Los folículos empiezan a formarse muy pronto: en el estudio de la Universidad de Manchester publicado en Journal of Anatomy, que cuantifica el desarrollo folicular humano entre las semanas 8 y 19 de gestación, los primeros folículos aparecen en la cabeza —con varios puntos de inicio distintos— y después en el tronco, y los músculos erectores del pelo ya se detectan en la semana 17. De ahí que la cobertura avance de la cabeza hacia abajo y que hacia la mitad del embarazo el feto esté cubierto casi por completo. Es un pelo que crece todo a la vez y que, a diferencia del de después, no se reparte en ciclos escalonados.
Ese mismo trabajo resuelve la duda de si el lanugo es «otro tipo de pelo». No exactamente: los folículos que darán vello fino y los que darán pelo terminal —el del cuero cabelludo, las cejas— arrancan de esbozos del mismo tamaño y maduran al mismo ritmo, independientemente de dónde estén en el cuerpo; lo que cambia después es la densidad y el destino de cada zona. Dicho de otro modo, el lanugo de la espalda de tu bebé y el pelo de su cabeza empezaron siendo la misma cosa. La función que se le atribuye es doble y se entiende mejor mirando a su compañero: el lanugo sujeta el vérnix caseoso sobre la piel, y esa capa grasa es la que aísla, retiene el agua y protege la piel del contacto permanente con el líquido amniótico.
Por qué un prematuro nace peludo y uno de 41 semanas no
El lanugo empieza a caerse antes de nacer, en el último tramo del embarazo, y por eso la cantidad que tiene un bebé al nacer es un indicador de lo maduro que llega. Es una de las cosas que mira la exploración física cuando no se conoce la edad gestacional: la New Ballard Score, publicada en 1991 y validada entre las 20 y las 44 semanas, estima la edad gestacional a partir de signos de madurez física y neuromuscular —entre ellos, la piel y el lanugo— y alcanzó una correlación de 0,97 con la edad calculada por la última regla confirmada por ecografía, con la exploración hecha en las primeras 96 horas de vida. Un bebé muy prematuro llega cubierto; uno a término llega con restos en hombros, espalda, frente y el borde de las orejas; uno de 41 semanas, a menudo con nada.
El pelo que se desprende no desaparece: va a parar al líquido amniótico, el feto lo traga y acaba en su intestino. La revisión de 2023 del American Journal of Obstetrics & Gynecology lo dice al describir de qué está hecho el meconio: agua en un 72 % a 80 %, células descamadas de la piel, lanugo, vérnix caseoso y secreciones digestivas, con los pigmentos biliares dando el color. Así que el lanugo que no ves en tu bebé al nacer está, en buena parte, en su primera caca. Es una de esas cosas que suenan raras y que explican de golpe por qué el meconio tiene esa textura.
Si tu bebé ha nacido con lanugo: no hay que hacer nada
Lo que los padres ven suele ser una pelusa clara en los hombros, la parte alta de la espalda, la frente, las sienes y el pabellón de las orejas, más llamativa en bebés de pelo oscuro porque contrasta. Se cae sola en las semanas siguientes al nacimiento, a veces en un par de meses, y no requiere absolutamente nada: ni frotar con la esponja, ni cremas, ni aceites, ni «ayudarla» con la toalla. Frotar la piel de un recién nacido solo consigue irritarla. Tampoco hay que confundirlo con el pelo definitivo del cuerpo, que es otro fenómeno y llega mucho más tarde, ni interpretarlo como señal de que el bebé va a ser velludo de mayor: no predice nada.
Lo único que merece una consulta es un vello que no sigue este guion: que en vez de irse se haga más denso o más oscuro pasados los primeros meses, que se concentre en una zona concreta con la piel de debajo distinta —un mechón sobre la zona lumbar o el sacro, por ejemplo, que se mira por otro motivo— o que aparezca acompañado de otros rasgos llamativos. Eso ya no es lanugo, es hipertricosis, y se valora en la revisión del pediatra sin urgencia. En un bebé sano, el lanugo no es un problema que se resuelve: es una etapa que se termina.