Trombosis venosa profunda
Coágulo que se forma en una vena profunda, casi siempre de la pierna. El embarazo y, sobre todo, las semanas después del parto aumentan el riesgo. Da hinchazón, dolor y calor en una sola pierna, en el embarazo con mucha más frecuencia la izquierda, se confirma con una ecografía Doppler y se trata con heparina.
Por qué en el embarazo casi siempre es la pierna izquierda
Fuera del embarazo, la mayoría de las trombosis de la pierna empiezan en las venas de la pantorrilla y van subiendo. En el embarazo el patrón es otro. Una revisión sistemática publicada en el Canadian Medical Association Journal reunió los casos documentados en embarazadas: la pierna afectada fue la izquierda en el 88 % de las mujeres en las que constaba el lado, y el 71 % de las trombosis estaban solo en las venas altas, sin tocar la pantorrilla, la mayoría en la vena femoral o en la ilíaca, ya dentro de la pelvis. La explicación más aceptada es anatómica: la arteria ilíaca derecha cruza por encima de la vena ilíaca izquierda y la comprime, y el útero crecido añade presión a una circulación que ya va más lenta.
Esto tiene consecuencias prácticas. Una trombosis alta no siempre da el dolor típico de pantorrilla: puede notarse como hinchazón de toda la pierna, dolor en el muslo, la ingle, la nalga o incluso la parte baja de la espalda o el abdomen. Lo que la distingue de la hinchazón normal del embarazo es que afecta a una sola pierna, no mejora al levantar los pies ni por la mañana, y suele acompañarse de dolor, calor o un color más rojo o violáceo. Los pies hinchados por igual al final del día son lo esperable; una pierna claramente más gruesa que la otra, no, y se consulta el mismo día.
Cómo se diagnostica, y cuándo el riesgo es de verdad máximo
La prueba es una ecografía Doppler de compresión: se apoya la sonda sobre la vena y, si no se aplasta, hay un coágulo. En el embarazo tiene que incluir las venas femoral e ilíaca, precisamente por ese patrón alto, y si sale normal pero la sospecha es fuerte se repite unos días después o se recurre a otra prueba de imagen. El dímero D, el análisis que fuera del embarazo ayuda a descartar trombosis, sube de forma natural a medida que avanza la gestación y aquí sirve mucho menos. Para ordenar la sospecha existe una regla sencilla, llamada LEFt: síntomas en la pierna izquierda, diferencia de 2 centímetros o más en el perímetro de la pantorrilla y primer trimestre. En su validación, con 157 embarazadas con sospecha, se confirmó trombosis en el 8,3 % y en ninguna de las 46 que no cumplían ningún criterio, aunque los autores insisten en que no basta por sí sola para descartarla.
El momento de más riesgo no es el embarazo, sino las semanas que siguen al parto. Un estudio con casi 1,7 millones de partos en California comparó cada tramo de seis semanas tras dar a luz con el mismo tramo un año después: en las primeras seis semanas el riesgo de trombosis era unas 11 veces mayor, entre la semana 7 y la 12 seguía siendo algo más del doble, aunque en números absolutos eran solo 3 casos más por cada 100.000 partos, y a partir de la semana 12 ya no había diferencia. Por eso un dolor en la pierna en la cuarentena no se atribuye a haber estado mucho de pie.
Si te la han diagnosticado: el tratamiento y el próximo embarazo
El tratamiento es heparina de bajo peso molecular inyectada bajo la piel, a dosis mayores que las de prevención. La guía de la American Society of Hematology de 2018 la recomienda con fuerza por encima de la heparina clásica, acepta tanto una como dos inyecciones al día y considera razonable empezar en casa, sin ingreso, si la trombosis es de bajo riesgo, y sin controles rutinarios de niveles en sangre. Se mantiene el resto del embarazo y durante el posparto, y la duración exacta la decide tu equipo. Los anticoagulantes en pastilla más modernos no se usan en el embarazo. Antes del parto hay que planificar cuándo parar la inyección para poder ponerte la epidural con seguridad, así que avisa en cuanto empieces con contracciones.
La complicación que hay que tener presente es la embolia de pulmón, cuando un trozo del coágulo viaja hasta allí: falta de aire repentina, dolor en el pecho que empeora al respirar, tos con sangre o sensación de desmayo son motivo para llamar al 112, no para esperar. Y pensando en el futuro, la guía de la American Society of Hematology recomienda con fuerza dar heparina preventiva durante todo el siguiente embarazo a las mujeres que ya tuvieron una trombosis sin causa clara o asociada a hormonas, y una trombosis del embarazo o del posparto suele considerarse de este segundo tipo. Díselo a quien lleve tu próximo embarazo desde la primera visita, y también a quien te recete anticonceptivos.
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