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Nidar
— Glosario · Letra T

Trimestre

División convencional del embarazo en tres periodos: el primero va de la semana 1 a la 13, el segundo de la 14 a la 27, y el tercero de la 28 al parto. Cada trimestre tiene sus propias características, pruebas y síntomas habituales.

Por qué cada web te dice una semana distinta

Si has comparado dos páginas y no coinciden en cuándo acaba el primer trimestre, no es que una esté mal: es que no hay un corte oficial único. La ACOG, la sociedad estadounidense de ginecólogos, define el primer trimestre desde el primer día de la última regla hasta la semana 13+6, el segundo de la 14+0 a la 27+6 y el tercero desde la 28+0. La Oficina de Salud de la Mujer del Gobierno de Estados Unidos, en su página para embarazadas, lo reparte de otra forma: primero de la semana 1 a la 12, segundo de la 13 a la 28 y tercero de la 29 a la 40. Dos organismos del mismo país y una semana de diferencia en cada frontera.

La razón es sencilla: 40 semanas no se dividen en tres partes iguales, y cada cual redondea como le conviene. Además hay otro motivo de lío, que es cómo se nombran las semanas. Estar de 13+2 significa llevar trece semanas cumplidas, pero mucha gente lo lee como «semana 13» y otra como «estoy en la 14». Con eso, la misma mujer puede estar en el primer o en el segundo trimestre según quién lo cuente. La conclusión práctica: el trimestre es una etiqueta para organizarse, no un dato clínico. Lo que de verdad importa en cada consulta es la semana exacta, y esa sale de la ecografía del primer trimestre.

Lo que te toca en cada uno, según la guía española

En España la referencia es la Guía de práctica clínica de atención en el embarazo y puerperio del Ministerio de Sanidad. En el primer trimestre caen la analítica inicial y el cribado combinado de cromosomopatías, entre las semanas 11 y 13+6, que junta la edad, la translucencia nucal y dos hormonas en sangre, la PAPP-A y la fracción libre de la beta-hCG. En esa misma ventana se hace la primera ecografía. Si no dio tiempo a ese cribado, se ofrece un test cuádruple entre las semanas 13+0 y 17+0. La guía recomienda dos ecografías en un embarazo sin factores de riesgo: esa del final del primer trimestre y otra alrededor de la semana 20, la morfológica.

El segundo trimestre es el de la ecografía de la semana 20 y, entre las semanas 24 y 28, el test de O'Sullivan para el cribado de la diabetes gestacional; la altura uterina empieza a medirse en las consultas a partir de la 24. El tercer trimestre arranca con la repetición del análisis de anemia en torno a la semana 28 y, si eres Rh negativo, con la dosis de inmunoglobulina anti-D entre las semanas 28 y 30. Entre la 35 y la 37 se hace el cultivo del estreptococo B. Un dato que sorprende: la guía del Ministerio sugiere no hacer ecografía de rutina en el tercer trimestre en embarazos de bajo riesgo, aunque en muchos hospitales se sigue haciendo una. Y hasta la hemoglobina se lee por trimestre: se habla de anemia por debajo de 11 g/dl en el primero, de 10,5 en el segundo y de 11 en el tercero, porque la sangre se diluye a mitad de embarazo.

El «cuarto trimestre», que no es solo una frase bonita

La expresión «cuarto trimestre» se usa para las semanas que siguen al parto, y no es una ocurrencia de redes sociales: la ACOG la incorporó en 2018 a su documento sobre la atención posparto, precisamente para darle peso. Describe un periodo en el que la madre se recupera del parto, se ajustan sus hormonas y aprende a alimentar y cuidar al bebé, y en el que son frecuentes la falta de sueño, el cansancio, el dolor, las dificultades con la lactancia, los problemas de ánimo, la falta de deseo sexual y la incontinencia urinaria. Llamarlo trimestre es una forma de decir que no termina en la revisión de la cuarentena.

La propuesta de la ACOG es que la atención posparto sea un proceso y no una visita aislada: un primer contacto con el profesional en las tres primeras semanas y una revisión completa no más tarde de las 12 semanas tras el parto, que valore el ánimo, la alimentación del bebé, la anticoncepción, el sueño, la recuperación física y las enfermedades crónicas. En España el seguimiento del puerperio lo hacen sobre todo la matrona y el centro de salud; si ves que en esas semanas nadie te pregunta cómo estás tú, y no solo cómo está el bebé, tienes todo el derecho a pedirlo.