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Nidar
Bienestar8 de mayo de 2026· 10 min de lectura

Edemas en el embarazo: por qué se hinchan los pies y cuándo preocuparse

La hinchazón de pies y tobillos es normal en el tercer trimestre. Pero hay un tipo de edema que no lo es. Saber distinguirlos importa más de lo que parece.

Revisado por Equipo Nidar · Última revisión: 13 de octubre de 2026Nuestro proceso editorial
Edemas en el embarazo: por qué se hinchan los pies y cuándo preocuparse

Respuesta corta: la hinchazón de pies y tobillos que va apareciendo poco a poco, empeora por la tarde y mejora con las piernas en alto es normal en el embarazo avanzado y no hace daño ni a ti ni al bebé. Lo que no es normal, y es motivo de llamar ese mismo día, es una hinchazón repentina de la cara, las manos o los pies, sobre todo si viene con dolor de cabeza, alteraciones de la vista o dolor bajo las costillas (puede ser preeclampsia), o una sola pierna hinchada y dolorida (puede ser una trombosis).

Hacia el final del segundo trimestre —o más claramente en el tercero— muchas mujeres notan que los zapatos aprietan más por las tardes, que los tobillos han perdido su silueta habitual y que los pies parecen los de otra persona. Es uno de los síntomas más frecuentes del embarazo avanzado y, en la mayoría de los casos, es completamente normal.

Pero existen dos tipos de hinchazón que no lo son. La diferencia no siempre es obvia a simple vista, y confundirlas puede tener consecuencias reales.

Por qué ocurre la retención de líquidos

Durante el embarazo, el cuerpo retiene más agua de lo habitual y el volumen de sangre aumenta en torno a un 40-50 %. Este aumento es necesario para oxigenar la placenta, nutrir al feto y preparar el organismo para la pérdida de sangre en el parto. Más volumen circulante significa más presión en las paredes de los vasos sanguíneos, y parte de ese líquido se filtra hacia el espacio intersticial —el tejido que rodea a las células.

A esto se suma el efecto mecánico del útero, que en el tercer trimestre tiene un tamaño considerable y ejerce presión directa sobre la vena cava inferior, el gran vaso que recoge la sangre venosa de la mitad inferior del cuerpo y la devuelve al corazón. Cuando esa vena queda parcialmente comprimida, el retorno venoso de las piernas se enlentece y el líquido se acumula en los tejidos más bajos.

El calor también influye: las temperaturas altas dilatan los vasos sanguíneos periféricos y favorecen la filtración de líquido hacia los tejidos. Por eso los edemas empeoran en verano y al final del día, después de horas en posición vertical.

Edema fisiológico frente a edema patológico

El edema fisiológico del embarazo tiene un patrón reconocible: aparece en los pies y tobillos, es bilateral y simétrico, empeora a lo largo del día y mejora con el reposo y la elevación de las piernas. No duele. La piel conserva su temperatura normal y su color habitual. Al presionar con el dedo, puede quedar una pequeña marca —fóvea— que desaparece en segundos.

El edema que puede ser señal de preeclampsia tiene características distintas. No es solo que los pies estén hinchados: es un edema que aparece también en las manos —los anillos no entran— y en la cara, especialmente al levantarse por la mañana. Ese es el dato que más debe llamar la atención: la hinchazón facial matutina no encaja con el edema fisiológico, que tiende a acumularse por gravedad a lo largo del día. Si además notas hormigueo o los dedos dormidos, sobre todo de noche, puede ser un síndrome del túnel carpiano, que tiene el mismo origen: el líquido retenido comprime un nervio de la muñeca.

La preeclampsia es un trastorno hipertensivo del embarazo: según la guía NICE, tensión arterial de 140/90 o más que aparece a partir de la semana 20, junto con proteína en la orina u otros signos de afectación de órganos. El edema es uno de sus signos, pero no el único ni siempre el más llamativo, y hay preeclampsias sin apenas hinchazón. El NHS pide llamar de inmediato a la matrona o a urgencias de maternidad si aparece cualquiera de estos síntomas:

  • Cefalea intensa que no cede con analgésicos habituales.
  • Visión borrosa, fotopsias —destellos de luz— o visión en túnel.
  • Dolor en la parte alta del abdomen o bajo el costado derecho.
  • Edema facial o de manos de aparición súbita, especialmente por la mañana.
  • Ardor de estómago que no cede con antiácidos.
  • Náuseas o vómitos en el tercer trimestre sin otra causa aparente, o sentirte muy mal sin saber por qué.

En presencia de cualquiera de estos síntomas, la urgencia no admite espera. Una toma de tensión y un análisis de orina bastan para empezar a descartarla.

Una sola pierna hinchada: piensa en trombosis

El edema del embarazo afecta a las dos piernas por igual. Si una pierna está claramente más hinchada que la otra, sobre todo si además duele (a menudo en la pantorrilla, como un calambre que no se va), está caliente o la piel se ve roja u oscurecida, puede ser una trombosis venosa profunda. El embarazo y las semanas posteriores al parto aumentan el riesgo de trombosis. Es una urgencia: si además notas falta de aire o dolor en el pecho, llama al 112.

Medidas con evidencia para reducir el edema fisiológico

Elevación de las piernas. Es la medida más sencilla y la que recomienda el NHS en primer lugar, junto con no pasar mucho tiempo de pie. Elevar los pies por encima del nivel del corazón durante 20-30 minutos, varias veces al día, mejora el retorno venoso y reduce la acumulación de líquido. No hace falta que los pies estén en un ángulo extremo; con apoyarlos en un par de cojines mientras estás tumbada es suficiente.

Medias de compresión. Las medias de compresión graduada —con mayor presión en el tobillo que en la pantorrilla— se recomiendan mucho y alivian la sensación de pesadez, pero la evidencia específica en el edema del embarazo es escasa: en el único ensayo que las comparó con el reposo en la revisión Cochrane de 2015, no hubo diferencias claras en el volumen de la pierna. Si te alivian, úsalas: se ponen por la mañana, antes de levantarse, cuando el edema todavía no se ha formado. Si tienes varices o riesgo de trombosis, tu médica puede indicarte unas de una compresión concreta.

Actividad física moderada. Caminar o practicar yoga prenatal activa la bomba muscular de los gemelos, que es el mecanismo que impulsa la sangre venosa de las piernas hacia el corazón. El reposo absoluto prolongado empeora el edema. El NHS propone además unos ejercicios de pies que puedes hacer sentada: flexionar y estirar el pie arriba y abajo 30 veces, y girar cada pie en círculo 8 veces hacia cada lado.

Agua. Es de lo poco con un ensayo a favor: en la revisión Cochrane, estar 20 minutos de pie o caminando en una piscina redujo el volumen de las piernas más que tenerlas en alto el mismo tiempo. La presión del agua actúa como una media de compresión natural. El estudio es pequeño, pero si tienes piscina cerca, es una buena excusa para ir. Tienes más ideas en la guía de ejercicio en el embarazo por trimestre.

Calzado y ropa. Zapatos cómodos que se adapten si el pie se hincha, y nada de calcetines con goma apretada o tiras que marquen.

Hidratación adecuada. Uno de los consejos más contraintuitivos: beber suficiente agua no empeora la retención de líquidos. El organismo retiene más líquido cuando percibe que está deshidratado. Reducir la ingesta de agua para "hincharse menos" no funciona y puede ser contraproducente.

Medias de compresión para embarazo

de Relaxsan

Compresión graduada con evidencia para reducir el edema y la pesadez. El truco: ponérselas por la mañana antes de levantarse, cuando la pierna aún no se ha hinchado.

Medidas que se recomiendan sin evidencia sólida

Hay algunas indicaciones que circulan de forma habitual pero cuya eficacia no está bien demostrada en el contexto específico del embarazo. El masaje de pies puede ser agradable y aliviar la sensación de pesadez, pero en el ensayo que lo estudió (20 minutos diarios durante cinco días) no redujo el contorno de la pierna. La reflexología mejoró los síntomas en otro ensayo pequeño, sin medir el volumen. Ninguno de los dos hace daño, pero no esperes que deshinchen. Tampoco la ingesta de alimentos con propiedades "diuréticas" naturales —como el pepino o el perejil— tiene evidencia que respalde un efecto real sobre el volumen del edema.

Alimentación: lo que sí tiene sentido

El potasio es un mineral que contribuye al equilibrio de líquidos a nivel celular. Una dieta con ingesta adecuada de potasio —presente en el plátano, la patata, las legumbres, los frutos secos y las verduras de hoja verde— ayuda a este equilibrio. No es un remedio milagroso, pero forma parte de una alimentación equilibrada que tiene sentido durante el embarazo.

El exceso de sodio sí puede agravar el edema. La sal retiene agua en los tejidos. Esto no significa eliminar la sal de la dieta —el sodio es necesario y su restricción severa durante el embarazo no está recomendada—, sino moderar el consumo de alimentos muy salados: embutidos, conservas, snacks procesados, comida precocinada. La sal de mesa usada con moderación al cocinar no es el problema principal.

Tampoco hay que tomar diuréticos ni infusiones "drenantes" para el edema del embarazo: no están indicados y algunas plantas no son seguras en la gestación.

Consejo práctico
La prueba del edema fisiológico es sencilla: eleva las piernas durante la noche y comprueba cómo están por la mañana al levantarte. Si el edema ha desaparecido o ha mejorado claramente, es fisiológico. Si por la mañana, después de horas en horizontal, los tobillos siguen hinchados o tienes la cara o las manos inflamadas, coméntalo ese mismo día con tu matrona o tu ginecólogo. No esperes a la próxima visita programada.

El edema de las últimas semanas de embarazo es, en la mayoría de los casos, solo una incomodidad más de la recta final. Pero merece atención porque, en algunos casos, es la primera señal visible de algo que requiere seguimiento estrecho. Saber cuándo poner los pies en alto y cuándo ir al médico es una distinción que vale la pena tener clara.

Preguntas frecuentes

¿Es normal tener los pies hinchados en el embarazo?

Sí. La hinchazón de pies, tobillos y a veces dedos que aparece poco a poco, sobre todo al final del día y en el tercer trimestre, es muy frecuente y no es peligrosa. Se debe a que el cuerpo retiene más agua y a la presión del útero sobre las venas de las piernas.

¿Cuándo es peligroso tener los pies hinchados en el embarazo?

Cuando la hinchazón aparece de golpe, afecta también a la cara o las manos, o viene con dolor de cabeza intenso, alteraciones de la vista o dolor bajo las costillas: puede ser preeclampsia y hay que llamar ese mismo día. También si solo se hincha una pierna y duele, porque puede ser una trombosis.

¿Qué puedo hacer para deshinchar los pies en el embarazo?

Poner las piernas en alto varias veces al día, no estar mucho tiempo de pie, caminar, hacer ejercicios de pies y, si puedes, estar un rato en una piscina. Beber agua con normalidad y moderar los alimentos muy salados también ayuda. No tomes diuréticos.

¿Se quita la hinchazón después del parto?

Sí, aunque no al instante: en los primeros días tras el parto puede incluso aumentar un poco, porque el cuerpo está eliminando el exceso de líquido. Suele ir desapareciendo en una o dos semanas. Si después del parto tienes dolor de cabeza fuerte, alteraciones de la vista o una pierna hinchada y dolorida, consulta: la preeclampsia y la trombosis también pueden aparecer en el posparto.

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Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu matrona, ginecólogo o pediatra. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, elaborada a partir de fuentes oficiales (AEP, OMS, SEGO, Seguridad Social).

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