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Nidar
— Glosario · Letra C

Cesárea

Intervención quirúrgica que consiste en extraer al bebé a través de una incisión en el abdomen y el útero. Puede ser programada (cuando se prevé de antemano) o urgente (cuando surge un problema durante el parto).

Cuántas cesáreas son demasiadas: lo que dijo de verdad la OMS

La cifra que todo el mundo repite, que la tasa ideal de cesáreas está entre el 10 y el 15 %, viene de una reunión de expertos convocada por la OMS en Fortaleza (Brasil) en 1985, cuando el aumento de cesáreas ya se veía como injustificado. En 2015 la OMS revisó la cuestión con una revisión sistemática y un análisis de datos de países, y su declaración oficial es más matizada: a nivel de población, las tasas por encima del 10 % no se asocian a menos mortalidad materna ni neonatal. La misma declaración dice algo que casi nunca se cita: que el debate sobre la tasa «correcta» debería aparcarse, porque lo importante es que la cesárea llegue a quien la necesita, no alcanzar un número. Una tasa baja tampoco es un mérito si hay mujeres que la necesitaban y no la tuvieron.

En España estamos claramente por encima de esa franja. Según los datos del INE que recoge un estudio del Hospital Universitario de León, en 2019 hubo 360.617 nacimientos, de los cuales 88.804 fueron por cesárea: un 25 %. La media esconde diferencias enormes: en 2015 la tasa era del 35 % en los centros privados frente al 23 % en los públicos, y varía mucho entre comunidades y entre hospitales; el propio hospital de León, un centro terciario, se movió entre el 18,7 y el 21 % en los años estudiados. Esas diferencias no se explican por que las mujeres de un sitio sean más complicadas que las de otro, y por eso hace falta una forma de comparar que tenga en cuenta a quién atiende cada hospital.

Robson y las categorías de urgencia: cómo se ordenan las cesáreas

Clasificar las cesáreas por su motivo («sufrimiento fetal», «parto estacionado») nunca funcionó para comparar, porque cada hospital define esas indicaciones a su manera. En 2001 el obstetra irlandés Michael Robson propuso otra cosa: clasificar a todas las mujeres que dan a luz, no las indicaciones, en diez grupos según unas pocas características que se registran siempre, como si es el primer parto, si hay una cesárea anterior, cómo empezó el parto, las semanas de gestación y la presentación y el número de bebés. La OMS la adoptó en 2015 como estándar para comparar hospitales y países. Su utilidad es que muestra dónde se concentran las cesáreas; por ejemplo, cuántas se hacen a primerizas a término con el bebé de cabeza, o a mujeres con una cesárea previa, que son los grupos donde más margen suele haber.

La otra clasificación que puedes encontrarte en el informe es la de urgencia, que la guía NICE ordena en cuatro categorías. La categoría 1 es una amenaza inmediata para la vida de la madre o del bebé, como una sospecha de rotura uterina, un desprendimiento grave de placenta, un prolapso de cordón o una bradicardia fetal persistente. La 2 es un compromiso materno o fetal que no amenaza la vida de forma inmediata. La 3 no supone compromiso pero requiere que el bebé nazca pronto, y la 4 es la cesárea programada en el momento que convenga a la mujer y al equipo. Si tu cesárea fue de categoría 2 o 3, se hizo con prisa pero no a vida o muerte, que es una diferencia que cambia mucho cómo se vive después.

Si tienes una cesárea en tu historia y piensas en el siguiente parto

La cicatriz de la piel no dice nada sobre la del útero, que es la que importa para el próximo embarazo. La guía NICE recomienda una incisión cutánea baja y transversal, y lo habitual es que la del útero también lo sea, en el segmento inferior; una incisión vertical en el cuerpo del útero, la llamada clásica, se reserva para situaciones concretas y cambia la conversación sobre el parto siguiente. Por eso conviene que el informe de tu cesárea recoja el tipo de incisión uterina: es el dato que buscará quien te atienda después. Tampoco importa, según la NICE, si el útero se cerró en una capa o en dos: el cierre en una sola capa no aumenta el riesgo de rotura en un embarazo posterior.

Un parto vaginal después de una cesárea es posible para la mayoría. La revisión de la agencia estadounidense de calidad sanitaria sobre el tema encontró tasas de éxito del intento de parto de entre el 49 y el 87 % según los estudios, más altas fuera de Estados Unidos, y la NICE recuerda que haber tenido además un parto vaginal previo aumenta la probabilidad. El riesgo que hay que poner en la balanza es la rotura uterina: 4,7 por cada 1.000 mujeres que intentan el parto frente a 0,3 por 1.000 con cesárea programada, según esa revisión, es decir, alrededor de una de cada doscientas. A cambio, la mortalidad materna fue menor con el intento de parto (3,8 frente a 13,4 por 100.000). Por eso la NICE pide monitorización continua y un hospital con quirófano y banco de sangre disponibles al instante, y que la decisión se tome con tus preferencias delante, no por defecto.