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Nidar
— Glosario · Letra S

Saco gestacional

Primera estructura del embarazo que se ve en la ecografía: una pequeña bolsa de líquido dentro del útero, visible por vía vaginal hacia las 4,5-5 semanas. Su hallazgo confirma que el embarazo está dentro del útero, y su tamaño, expresado como diámetro medio, sirve para valorar la evolución mientras aún no se ve el embrión.

Lo primero que se ve, y por qué a veces se ve solo

Durante las tres primeras semanas tras la concepción el saco es demasiado pequeño para la ecografía. Por vía vaginal empieza a verse hacia las 4,5-5 semanas contadas desde la última regla, como una imagen redonda y negra, llena de líquido, situada algo desplazada hacia un lado dentro del endometrio engrosado. Crece a un ritmo aproximado de 1,1 mm al día. Después aparecen las demás piezas en un orden bastante fijo: la vesícula vitelina hacia las 5-5,5 semanas, el embrión con latido hacia la semana 6 y la membrana amniótica hacia la 7. Esa secuencia es la que el ecografista va comprobando en cada control.

El tamaño se mide en tres dimensiones y se promedia: es el diámetro medio del saco, que en los informes aparece a menudo como DMS o MSD. Pero solo se usa mientras no hay embrión. La guía del NICE lo dice en ese orden: primero se busca el latido; si no se ve latido pero sí embrión, se mide la longitud cráneo-caudal; y solo si todavía no se ve el embrión se mide el diámetro medio del saco. Por eso un informe de la semana 5 que dice «saco gestacional intrauterino, sin embrión visible» no describe un problema: describe una ecografía hecha pronto. Es, con diferencia, la causa más frecuente de ese resultado.

Por qué los criterios de aborto son tan estrictos: la historia de un error

Durante años, a principios de los noventa, se aceptó que un saco vacío de 16 mm de diámetro medio, o un embrión de 5 mm sin latido, bastaban para diagnosticar un aborto. Luego se comprobó que no. En un estudio prospectivo con 1.060 mujeres con embarazos de viabilidad dudosa, seguidas hasta las semanas 11-14, el corte de 16 mm daba un 4,4 % de falsos positivos: embarazos declarados perdidos que en realidad seguían adelante. Para no equivocarse ni una vez hacía falta subir a 21 mm. La ACOG recoge esos datos al explicar por qué los criterios actuales son mucho más conservadores que los antiguos.

El otro motivo es que medir un saco es menos exacto de lo que parece. Cuando dos ecografistas miden el mismo saco, la variación es grande: en un estudio de reproducibilidad, si el primero medía 20 mm, el segundo podía obtener cualquier valor entre 16,8 y 24,5 mm, bastante más dispersión que al medir el embrión. De ahí sale el umbral vigente: un saco de 25 mm o más sin embrión visible por vía vaginal. Y aun así el NICE no da el diagnóstico con una sola ecografía: pide una segunda opinión o repetir la exploración al menos 7 días después. Por debajo de 25 mm y sin embrión, la indicación es repetir la ecografía en un mínimo de 7 días antes de concluir nada. La tabla de criterios de la Sociedad de Radiólogos en Ecografía (SRU) distingue además una franja intermedia: un saco de 16 a 24 mm sin embrión, o no ver embrión seis semanas después de la última regla, son hallazgos «sospechosos», no diagnósticos. Sospechoso significa exactamente eso: motivo para repetir la ecografía, no para dar la noticia. Esperar una semana más es el precio de no tratar nunca un embarazo que iba bien.

Si en tu informe pone «saco sin embrión» o «pseudosaco»

Que el saco esté dentro del útero es en sí una información importante, porque su ausencia es una de las señales que hacen pensar en un embarazo ectópico. Ahí aparece una palabra que asusta en los informes: pseudosaco. Es una acumulación de líquido dentro de la cavidad del útero que puede verse en un ectópico y que imita a un saco temprano. El NICE explica cómo se distinguen: el saco verdadero está desplazado hacia un lado dentro del endometrio y puede mostrar el signo del doble anillo decidual, dos anillos brillantes concéntricos alrededor del líquido. Ese signo confirma que el embarazo es intrauterino, pero no verlo no lo descarta, porque es difícil de demostrar, así que en la práctica lo que aclara las dudas es la evolución: la vesícula vitelina o el embrión dentro del saco en la siguiente ecografía, junto con la beta-hCG.

Si te han dicho que hay saco pero todavía no hay embrión, lo razonable es asumir que falta tiempo, sobre todo si tus fechas son inciertas o tus ciclos largos, y acudir a la ecografía de control que te den, normalmente a los 7-14 días. Un único valor por debajo de los umbrales no permite diagnosticar ni un aborto ni un embarazo evolutivo, y ninguna decisión de tratamiento debería tomarse con él. Lo que sí justifica ir a urgencias antes de esa cita es dolor intenso o en un solo lado, mareo o desmayo, o un sangrado abundante, porque son los síntomas que obligan a descartar un ectópico sin esperar. Y si en la cita siguiente el saco ha crecido y ya contiene vesícula o embrión, el informe anterior deja de tener importancia.