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Nidar
— Glosario · Letra E

Ecografía transvaginal

Ecografía que se hace introduciendo en la vagina una sonda fina, cubierta y lubricada, en lugar de pasarla por el abdomen. Al estar más cerca del útero da imágenes más nítidas: por eso se usa al principio del embarazo, para medir el cuello uterino y para localizar la placenta. Es segura y no usa radiación.

Por qué te la hacen por dentro y no por la tripa

La ecografía funciona con ultrasonidos que rebotan en los tejidos, y la imagen es mejor cuanto más cerca está la sonda de lo que se quiere ver y menos cosas hay en medio. Al principio del embarazo el útero todavía está escondido en la pelvis, detrás del pubis, de la grasa y del intestino, y lo que se busca mide milímetros. Por vía vaginal la sonda queda a pocos centímetros del útero y puede usar frecuencias más altas, que dan más detalle. Por eso es la técnica de elección para ver el saco gestacional, la vesícula vitelina y el latido en las primeras semanas, para localizar un embarazo que no se ve dentro del útero y para confirmar o descartar un aborto.

La diferencia no es teórica. En un estudio que comparó 290 mujeres exploradas por vía abdominal con 308 exploradas por vía vaginal al principio del embarazo, las dos técnicas rendían igual a partir de los 42 días de amenorrea, las seis semanas desde la última regla, pero antes de esa fecha la vaginal diagnosticaba mejor. Y la abdominal diagnosticó embarazo anembrionado en el 21 % de los casos frente al 7 % de la vaginal, con edades gestacionales parecidas: ver peor lleva a concluir antes de tiempo que no hay embrión. Pasado el primer trimestre la mayoría de las ecografías vuelven a hacerse por el abdomen, salvo para dos cosas concretas: medir el cuello del útero y ver dónde está la placenta.

Lo que se mide con ella más adelante, y por qué la abdominal no vale para eso

La longitud del cuello uterino, que es la medida que se usa para valorar el riesgo de parto prematuro, se mide por vía vaginal. La abdominal parece una alternativa cómoda, pero falla justo donde importa. En un estudio con 491 embarazadas medidas por las dos vías, en las que tenían el cuello de menos de 25 mm por vía vaginal la abdominal lo sobrestimó de media en 12 mm, y solo detectó uno de cada diez cuellos cortos. Parte del problema es la vejiga llena, que comprime y alarga el cuello en la imagen: exactamente lo contrario de lo que se quiere ver.

La otra indicación es la placenta baja. Si en la ecografía de las 20 semanas la placenta parece llegar al orificio del cuello, se repite más adelante por vía vaginal, que mide con precisión la distancia entre el borde de la placenta y el orificio. Aquí aparece un miedo lógico: meter una sonda cerca de una placenta que tapa el cuello parece arriesgado. No lo es. Un estudio midió en mujeres con placenta previa el ángulo entre la sonda y el eje del cuello, y era de 44 grados como mínimo y de unos 64 de media, igual que en las mujeres sin placenta previa: la sonda se queda en la vagina y no puede deslizarse hacia el cuello. Además, no hace falta que toque el cuello para verlo bien.

Qué se siente, cómo prepararte y lo que no provoca

Te pedirán que te desnudes de cintura para abajo y te tumbes con las rodillas separadas, a veces de lado; te cubrirán con una sábana o papel. La sonda es fina, más o menos como un tampón alargado, va cubierta con una funda y con lubricante, y puede resultar algo incómoda al entrar o al moverse, pero no debería doler: si duele, dilo y se ajusta. Puedes pedir introducirla tú misma, pedir que haya otra persona en la sala y pedir que se pare en cualquier momento. Avisa si tienes alergia al látex, porque hay fundas sin él. Para esta vía, al contrario que para la abdominal, se hace con la vejiga vacía.

Los ultrasonidos no usan radiación, y la sonda no llega al útero: se queda en la vagina. Una ecografía transvaginal no provoca abortos ni rompe la bolsa. Puede aparecer una pequeña mancha de sangre después si el cuello está más sensible, algo que ocurre también tras una exploración o una relación y que no afecta al embarazo; pero un sangrado abundante, con dolor o con coágulos no se explica por la sonda y hay que consultarlo. Si te preocupa, pregunta antes por qué te la proponen: casi siempre es porque la respuesta que se busca solo se ve bien por esa vía.