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Nidar
— Glosario · Letra V

Vesícula vitelina

Pequeño anillo redondo que aparece dentro del saco gestacional hacia las 5-5,5 semanas, antes que el propio embrión. Es un órgano temporal que participa en la nutrición del embrión mientras la placenta no funciona del todo, y desaparece hacia el final del primer trimestre. Verla confirma que el saco es un embarazo dentro del útero.

Un órgano de quita y pon, y por qué desaparece

La vesícula vitelina es lo segundo que se ve en la ecografía del embarazo, después del saco gestacional y antes que el embrión. Por vía vaginal aparece hacia las 5,5 semanas: al principio como dos líneas brillantes paralelas en el borde del saco, y al final de esa misma semana ya con su aspecto típico de anillo redondo. Poco después, hacia la semana 6, se ve a su lado el embrión con su latido. Por eso la vesícula tiene un papel de señal en las primeras ecografías: si está dentro del saco, ese saco es un embarazo intrauterino y no una acumulación de líquido, que es lo que se necesita saber cuando se sospecha un ectópico.

No es un adorno. Durante las primeras semanas la sangre materna todavía no circula libremente por la placenta: los vasos del útero están taponados por células del trofoblasto, y la circulación entre útero y placenta no se establece del todo hasta alrededor de la semana 10. En ese intervalo, la vesícula está conectada al embrión por la circulación vitelina y, a través del conducto vitelino, con su intestino primitivo, y se le atribuye un papel en su nutrición. Ese conducto se cierra hacia las semanas 8-9 y la vesícula existe solo hasta alrededor de la semana 12. En la ecografía de las 12 semanas lo normal es que ya no se vea o que quede como un resto, y no tiene que aparecer en el informe.

Grande, rara o ausente: lo que predice de verdad

Aquí está lo que casi ninguna página cuenta con cifras: el tamaño de la vesícula predice poco. En un estudio prospectivo con 500 embarazadas entre las semanas 6 y 9+6, un diámetro fuera de lo normal tuvo un valor predictivo positivo del 27,3 %: de cada diez mujeres con una vesícula de tamaño anómalo, unas siete siguieron con un embarazo normal hasta la ecografía de las 11-12 semanas. La forma anómala funcionó mejor como aviso, con un valor predictivo positivo del 58,2 %, y lo que de verdad pesó fue la ausencia de vesícula: de los 14 casos sin vesícula, 8 eran embarazos anembrionados. En el otro sentido, una vesícula de tamaño normal tranquilizaba bastante, con un valor predictivo negativo del 88,7 %.

Otros trabajos van en la misma dirección. En una cohorte publicada en Fertility and Sterility, una vesícula de 5 mm o más se asoció a un riesgo unas tres veces mayor de pérdida en el primer trimestre, con independencia de la edad, el peso, el tabaco o la diabetes. Tres veces más riesgo sigue dejando a la mayoría de esos embarazos en el lado bueno. Los criterios de la Sociedad de Radiólogos en Ecografía (SRU), los que usan casi todas las unidades, colocan una vesícula mayor de 7 mm entre los hallazgos «sospechosos» de embarazo no evolutivo, junto a otros como el amnios vacío, pero no entre los diagnósticos: ninguna vesícula, por grande que sea, basta por sí sola para dar un embarazo por perdido.

Si el informe habla de la vesícula, cómo leerlo

Las frases típicas son «vesícula vitelina presente», «VV de 4 mm», «no se visualiza vesícula vitelina» o «vesícula vitelina de tamaño aumentado». La primera es lo esperable a partir de las 5,5 semanas y no requiere nada más. La segunda suele ser solo una medida anotada. Las dos últimas se interpretan siempre con las semanas en la mano: no ver la vesícula en un saco pequeño a las 5 semanas es normal, porque aún no le toca, y lo que hace el ecografista es citarte para repetir. Si la duda es si el embarazo sigue adelante, los criterios usan el tiempo, no el tamaño de la vesícula: no ver embrión con latido 11 días o más después de una ecografía que ya mostraba saco con vesícula es diagnóstico de embarazo no evolutivo, y si entre 7 y 10 días después sigue sin verse, es un hallazgo sospechoso que obliga a repetir.

Si te han dicho que la vesícula es grande pero el embrión tiene latido y mide lo que corresponde, lo sensato es tomarlo como una razón para el control siguiente, no como un pronóstico. La vesícula grande se asocia a más riesgo, pero la mayoría de esos embarazos acaban bien, y no existe ningún tratamiento dirigido a ella. Lo que va a dar la respuesta es la evolución del embrión en la ecografía de control. Y si en la ecografía de las 12 semanas ya no está, no significa que se haya perdido nada: la vesícula ha terminado su trabajo y la placenta ha tomado el relevo, que es exactamente lo que tenía que pasar.