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Nidar
— Glosario · Letra D

Datación ecográfica

Cálculo de la edad gestacional y la fecha probable de parto midiendo la longitud cráneo-caudal del embrión en el primer trimestre. Se puede medir desde la semana 6 y es más exacta cuanto antes se toma. Es el método más fiable que existe, por delante de la fecha de la última regla incluso con ciclos regulares.

Por qué la longitud cráneo-caudal manda sobre la regla

La longitud cráneo-caudal —CRL en el informe, del inglés crown-rump length— se mide en línea recta desde la parte más alta de la cabeza hasta la nalga, dejando fuera las extremidades y el saco vitelino. Se puede tomar desde alrededor de la semana 6 y es la medida más precisa de la que dispone la obstetricia: hasta la semana 13+6 inclusive, la edad gestacional calculada con ella tiene una exactitud de ±5 a 7 días, y es tanto más fiable cuanto antes se haga dentro del primer trimestre. La técnica no es libre: la medida que se usa para datar debe ser la media de tres mediciones distintas, tomadas en un plano sagital verdadero, con el tubérculo genital y la columna a la vista y la longitud máxima medida como una recta. El diámetro medio del saco gestacional no se recomienda para calcular la fecha. Y por encima de 84 mm, que corresponde a unas 14 semanas, la CRL pierde exactitud y se pasa a las medidas del segundo trimestre.

Frente a eso, la fecha de la última regla arrastra tres problemas de fábrica: se ha descrito que solo la mitad de las mujeres la recuerda con exactitud, no tiene en cuenta los ciclos irregulares y da por supuesta una ovulación que en realidad varía. El tamaño del efecto está medido. En un ensayo, al 40 % de las mujeres asignadas a ecografía del primer trimestre se les cambió la fecha probable de parto por una discrepancia de más de 5 días, mientras que en el grupo al que la ecografía se le hizo en el segundo trimestre solo cambió el 10 %. Por eso la ecografía precoz no es un desempate reservado a los casos dudosos: es el método más exacto para establecer o confirmar la edad gestacional, con regla regular o sin ella. En el Reino Unido, el NICE ofrece una ecografía entre las semanas 11+2 y 14+1 con ese objetivo, entre otros, y la ACOG considera «mal datado» todo embarazo que llega a la semana 22+0 sin una ecografía que confirme o corrija la fecha.

Las reglas de redatación, número a número

No se cambia la fecha porque la ecografía dé un día distinto: se cambia cuando la diferencia supera un umbral, y el umbral crece con las semanas porque el margen de error de la ecografía también crece. Antes de la semana 9+0, una discrepancia de más de 5 días entre la ecografía y la regla es motivo para cambiar la fecha. Entre la 9+0 y la 13+6, más de 7 días. Entre la 14+0 y la 15+6, también más de 7 días. Entre la 16+0 y la 21+6, más de 10 días. Entre la 22+0 y la 27+6, más de 14 días. Y a partir de la 28+0, más de 21 días. Detrás de esa escalera están los márgenes de error de cada tramo: ±5 a 7 días en el primer trimestre, ±7 a 10 días entre la 14+0 y la 21+6, ±10 a 14 días entre la 22+0 y la 27+6, y ±21 a 30 días desde la 28+0.

Lo importante de esa tabla es su asimetría. Si la diferencia no llega al umbral, la fecha que se queda es la de la regla, no la de la ecografía, aunque la ACOG admite cambios por diferencias menores según lo pronto que se hiciera la ecografía y lo fiable que parezca la fecha de la regla. Y al revés: una vez fijada la fecha con una buena ecografía precoz, no se vuelve a mover. Cuando ya existe una ecografía anterior, las diferencias de tamaño que aparecen después no se leen como un error de fecha, sino como información sobre el crecimiento. Es la misma medida interpretada en dos contextos opuestos: en la semana 12 el tamaño es la edad, y en la semana 32 el tamaño es el crecimiento. Confundir las dos lecturas es exactamente el error que las reglas de redatación existen para evitar.

Si te han dicho que el bebé mide menos, y qué pasa con la FIV

En el tercer trimestre, a partir de la semana 28+0, la datación por ecografía es el método menos fiable de todos, con un margen de ±21 a 30 días. La ACOG lo dice con una frase que merece leerse dos veces: por el riesgo de redatar a un feto pequeño que en realidad podría estar creciendo mal, las decisiones de manejo basadas solo en la ecografía del tercer trimestre son especialmente problemáticas. Solo se acepta ajustar la fecha si esa es la primera ecografía de todo el embarazo y la discrepancia pasa de 21 días. Así que si en la semana 32 te dicen que tu bebé mide como uno de 30, la respuesta correcta no es una fecha de parto nueva: es Doppler, ecografía de control para ver si crece en el intervalo y, si hace falta, el circuito de restricción del crecimiento. Cambiar la fecha en ese punto haría desaparecer el problema del papel en lugar de resolverlo, y esa es justo la trampa que la norma quiere cerrar.

Con la fecundación in vitro la lógica se invierte, porque por una vez la fecha se conoce con exactitud. La recomendación es usar la edad gestacional derivada de la técnica: en una FIV, la fecha probable de parto se asigna con la edad del embrión y el día de la transferencia, y esa fecha no la corrige la longitud cráneo-caudal. Si en una gestación por FIV el embrión mide menos de lo que le tocaría, eso es información sobre el embrión, no sobre el calendario. Dos cosas prácticas si tienes este asunto delante. Una: mira en tu informe de qué ecografía salió la fecha que usa tu hospital, porque de ese único número cuelgan después la ventana del cribado de las semanas 11 a 13+6, los límites de prematuridad y el momento en que se plantea inducir. Dos: no mezcles calendarios. Si te han redatado, la fecha de la última regla deja de servir para todo, incluidas las calculadoras de internet, y la única fecha válida es la que figura en tu historia.