Saltar al contenido principal
Nidar
— Glosario · Letra E

Edad gestacional

Las semanas de embarazo contadas desde el primer día de la última regla. Es el sistema de referencia universal para el seguimiento del embarazo, aunque la fecundación real ocurre aproximadamente dos semanas después.

Por qué se cuenta desde una fecha en la que no había embarazo

La edad gestacional se cuenta desde el primer día de la última regla, no desde la fecundación. Es una convención que chirría —esas dos primeras semanas no estabas embarazada— pero tiene una razón práctica: la fecha de la regla se recuerda, y el día exacto de la ovulación y de la fecundación casi nunca se conoce.

La consecuencia es que la edad gestacional va unas dos semanas por delante de la edad real del embrión. Cuando en la ecografía te dicen «estás de 8 semanas», el embrión lleva unas 6 desarrollándose. Todas las tablas, pruebas y percentiles del embarazo están construidos sobre esta cuenta, así que lo importante es que todo el mundo use la misma.

La ecografía manda sobre la regla

La medición del embrión en el primer trimestre es el método más fiable para establecer la edad gestacional. Hasta la semana 13+6 se mide la longitud cráneo-caudal, con una precisión de ±5 a 7 días, y cuanto antes se haga dentro del primer trimestre, más ajustada es. ACOG recomienda tomar tres medidas y promediarlas.

Si la datación por ecografía y la de la última regla no coinciden más allá del margen aceptado, se cambia la fecha probable de parto y se usa la de la ecografía. Ese margen se va ampliando conforme avanza el embarazo, porque los bebés se parecen menos entre sí a medida que crecen: entre las semanas 22 y 27+6, por ejemplo, hace falta una diferencia de más de 14 días para redatar. Un embarazo que llega a la semana 22 sin ninguna ecografía que confirme o corrija la fecha se considera mal datado.

Por qué importa acertar con la fecha

De la edad gestacional cuelga casi todo: la ventana del cribado del primer trimestre, la interpretación de los percentiles de crecimiento, el punto en que un parto deja de ser prematuro, la decisión de inducir por embarazo prolongado.

Un error de una semana en la fecha puede convertir a un bebé de tamaño normal en uno «pequeño para su edad», o adelantar una inducción que no tocaba. Por eso la fecha se fija pronto y ya no se vuelve a mover: una vez establecida con la ecografía del primer trimestre, es la referencia de todo el embarazo aunque las ecografías posteriores midan algo distinto.