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Nidar
— Glosario · Letra P

Plagiocefalia

Aplanamiento de una parte de la cabeza del bebé. La forma habitual, la plagiocefalia posicional, se debe a apoyar siempre la cabeza del mismo lado: es benigna y mejora sola en la mayoría. Hay que distinguirla de la craneosinostosis, el cierre precoz de una sutura del cráneo, que es rara y sí se opera.

La cabeza blanda, la cuna y el lado favorito

El cráneo de un bebé está hecho de placas separadas por suturas y fontanelas precisamente para poder crecer, y en los primeros meses es moldeable. Si el bebé apoya casi siempre la misma zona, esa zona se aplana. Cuando se aplana un lado de la parte de atrás, la cabeza vista desde arriba toma forma de paralelogramo: es la plagiocefalia propiamente dicha. Cuando se aplana toda la parte de atrás por igual y la cabeza se ensancha, se llama braquicefalia. Las dos son posicionales, es decir, deformaciones por presión, y la Academia Americana de Pediatría (AAP) las describe como benignas y reversibles, sin necesidad de cirugía.

Son muy frecuentes, y lo son más desde que se recomienda que los bebés duerman boca arriba: la AAP atribuye a esa recomendación el aumento de casos desde los años noventa. En un estudio poblacional de Calgary con 440 bebés sanos a término, el 46,6 % tenía algún grado de plagiocefalia en la revisión de los 2 meses, casi el 80 % en forma leve y dos tercios del lado derecho. Lo que más pesa, según un estudio que siguió a 200 bebés desde el nacimiento, es que el bebé gire mal el cuello desde que nace, que tenga un lado preferido para mirar y que se le acueste siempre con la cabeza en la misma posición. Ser niño, primogénito y un bebé poco activo también se asoció a más casos a los 4 meses.

Dormir boca arriba no se cambia, y el casco no ha demostrado servir

Lo primero que conviene dejar claro: la solución no es acostarlo de lado ni boca abajo. La propia AAP, que reconoce la relación entre dormir boca arriba y la cabeza plana, insiste en que los bebés sanos deben dormir boca arriba, porque esa postura se asocia a una caída drástica de la muerte súbita del lactante. Lo que sí funciona es el resto del día: ratos boca abajo despierto y vigilado desde las primeras semanas, cambiar la orientación del bebé en la cuna para que lo interesante, la puerta o la luz, le haga girar hacia el lado que evita, alternar el brazo con el que se le coge y se le da de comer, y no dejarlo muchas horas en hamacas y sillas de coche fuera del coche. Si gira mal el cuello, la fisioterapia de la tortícolis es parte del tratamiento.

Con el casco o la ortesis craneal, la evidencia dice algo que muchas familias no esperan. En el ensayo HEADS, publicado en el BMJ en 2014, 84 bebés de 5 a 6 meses con deformidad moderada a grave se repartieron al azar entre seis meses de casco o evolución natural. A los 24 meses el cambio en la forma de la cabeza fue igual en ambos grupos, y la recuperación completa, parecida: 26 % con casco y 23 % sin él. Todos los padres del grupo del casco refirieron algún efecto secundario, y los autores desaconsejaron el casco como tratamiento estándar en bebés sanos con deformidad moderada o grave. Es un solo ensayo, y pequeño, pero es el mejor dato disponible y va en contra de lo que suele venderse.

Si el pediatra lo ha anotado: cómo evoluciona y qué vigilar

La historia natural es tranquilizadora. En el estudio de 200 bebés, la plagiocefalia o braquicefalia la tenía el 16 % a las 6 semanas y el 19,7 % a los 4 meses, que es el pico; luego bajó al 9,2 % a los 8 meses, al 6,8 % al año y al 3,3 % a los 2 años. Mejora sola porque, en cuanto el bebé se sienta, gatea y cambia de postura, deja de apoyar siempre la misma zona, y porque la cabeza sigue creciendo. La plagiocefalia posicional no afecta al cerebro ni a su desarrollo: es una cuestión de forma.

Lo que el pediatra busca al explorarla es descartar la craneosinostosis, el cierre prematuro de una sutura, que es rara, no mejora con cambios de postura y puede requerir cirugía. Da pistas distintas: la forma anómala suele estar desde el nacimiento en vez de aparecer en las primeras semanas, empeora en lugar de mejorar, puede notarse una cresta dura a lo largo de una sutura o una fontanela que se cierra muy pronto, y la cabeza tiene formas que no encajan con el apoyo, como alargada o en quilla. Si la forma no mejora pese a los cambios de postura, si el bebé no consigue girar el cuello hacia los dos lados, o si ves cualquiera de esas señales, pide que lo valore el especialista. En el resto de casos, el tratamiento es el que ya estás haciendo en casa, y tiempo.