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Nidar
— Glosario · Letra C

Cociente sFlt-1/PlGF

Análisis de sangre que compara dos proteínas que fabrica la placenta y que se desequilibran en la preeclampsia. Se pide cuando hay sospecha de preeclampsia a partir de la semana 20: un cociente de 38 o menos hace muy improbable que aparezca en la semana siguiente.

Dos proteínas de la placenta que tiran en sentidos opuestos

El nombre asusta, pero la idea es sencilla. La placenta libera a la sangre de la madre dos proteínas que tienen que ver con la formación de vasos sanguíneos. El PlGF, siglas en inglés de factor de crecimiento placentario, favorece que los vasos crezcan y funcionen bien. El sFlt-1 hace lo contrario: es una forma soluble de un receptor que atrapa al PlGF y lo deja sin efecto. En un embarazo normal hay un equilibrio entre ambas. Cuando la placenta no funciona bien, como pasa en la preeclampsia, el sFlt-1 sube y el PlGF baja, y ese desequilibrio empieza semanas antes de que suba la tensión o aparezcan proteínas en la orina.

El análisis mide las dos y divide una entre otra: sFlt-1 entre PlGF. Por eso el resultado es un número sin unidades, que en el informe puede aparecer como «ratio», «índice» o «cociente» sFlt-1/PlGF. Cuanto más alto, más desequilibrio antiangiogénico hay. Conviene no confundirlo con el PlGF que algunos hospitales incluyen en el cribado de preeclampsia del primer trimestre, junto con la PAPP-A, la tensión y el Doppler de las arterias uterinas: ese es un cálculo de riesgo para decidir quién toma aspirina, y se hace a todas. El cociente del que habla esta ficha es otra cosa, se pide más adelante y solo cuando ya hay una sospecha.

El número 38 y lo que de verdad es capaz de decir

La cifra que se usa en todas partes sale del estudio PROGNOSIS, publicado en el New England Journal of Medicine en 2016. Se hizo en mujeres embarazadas de un solo bebé, entre las semanas 24 y 36+6, en las que por la tensión, la orina o los síntomas se sospechaba una preeclampsia. En un primer grupo de 500 mujeres se buscó el mejor punto de corte y salió 38; después se comprobó en otras 550. Con un cociente de 38 o menos, el valor predictivo negativo fue del 99,3 %: de cada 1.000 mujeres con ese resultado, unas 993 no desarrollaron preeclampsia en la semana siguiente.

Lo que casi nadie cuenta es la otra mitad del resultado. Un cociente por encima de 38 acertó la preeclampsia en las cuatro semanas siguientes solo en el 36,7 % de los casos. Dicho al revés: casi dos de cada tres mujeres con el cociente alto no tuvieron preeclampsia en ese plazo. La prueba es excelente para descartar y bastante floja para confirmar, y eso define para qué sirve: evitar ingresos y controles intensivos a quien no los necesita, y concentrar la vigilancia en quien sí. La NICE recomienda desde 2022 usar estas pruebas junto con la valoración clínica para ayudar a confirmar o descartar la preeclampsia en la sospecha entre las semanas 20 y 36+6, pero con dos límites explícitos: no usarlas para decidir si se adelanta el parto y hacerlas una vez por episodio de sospecha.

Si te lo han pedido o ya tienes el resultado

Que te pidan este análisis significa que hay algo que vigilar, no que tengas preeclampsia. No es un cribado ni forma parte de las analíticas de todas las embarazadas: se reserva para cuando la tensión, la orina, los síntomas o la ecografía hacen dudar. Si el resultado es de 38 o menos, la lectura honesta es tranquilizadora pero con fecha de caducidad: hace muy improbable la preeclampsia en los próximos siete días, no durante el resto del embarazo. Las señales de alarma siguen valiendo igual: dolor de cabeza que no cede, visión borrosa o destellos, dolor en la boca del estómago o hinchazón brusca de cara y manos se consultan aunque el cociente fuera normal hace unos días.

Si está por encima de 38, lo habitual es que te controlen más de cerca: tensión, análisis de orina y de sangre con plaquetas y enzimas del hígado, y ecografía con Doppler para ver cómo está el bebé. Recuerda que la mayoría de las mujeres con un cociente alto no desarrollan preeclampsia en el mes siguiente, y que la propia NICE dice que el número por sí solo no decide cuándo nace el bebé: eso lo marcan tu tensión, tus análisis y el estado del bebé. Hay dos cosas que puedes preguntar: qué cifra tienes exactamente y cuándo se va a volver a valorar. El PROGNOSIS se hizo solo con embarazos de un bebé y la NICE pide más investigación en los gemelares, así que en ellos el resultado se interpreta con más cautela.