La preeclampsia es una de las complicaciones del embarazo que más importa conocer — no para entrar en pánico, sino para saber reconocer sus señales a tiempo. Es tratable y, cuando se detecta precozmente, la gran mayoría de mujeres y bebés evolucionan bien. El problema surge cuando se ignoran los síntomas o se atribuyen a molestias normales del embarazo. Este artículo te da las herramientas para distinguirlos.
¿Qué es la preeclampsia?
La preeclampsia es un trastorno específico del embarazo que se caracteriza por la aparición de hipertensión arterial (tensión igual o superior a 140/90 mmHg) después de la semana 20 de gestación, acompañada de otros signos de afectación orgánica: proteínas en orina, alteraciones en la función renal o hepática, problemas en la coagulación, o síntomas neurológicos y visuales.
Según la OMS, afecta a entre el 3 y el 8 % de los embarazos en el mundo y es una de las principales causas de morbimortalidad materna y perinatal a nivel mundial.
¿En qué se diferencia de la hipertensión gestacional?
La hipertensión gestacional es la aparición de tensión arterial elevada después de la semana 20 sin otros signos de afectación orgánica. Es un cuadro más leve, pero que debe seguirse de cerca porque puede evolucionar hacia una preeclampsia.
Cuando la hipertensión aparece antes de la semana 20, hablamos de hipertensión crónica preexistente, que tiene un manejo diferente y también aumenta el riesgo de desarrollar preeclampsia sobreimpuesta.
En tus visitas prenatales se mide la tensión arterial en cada control precisamente para detectar estas situaciones de forma precoz, incluso antes de que aparezcan síntomas. No te saltes las citas.
¿Quién tiene más riesgo?
La preeclampsia puede ocurrir en cualquier embarazada, pero hay factores que aumentan la probabilidad de forma significativa:
Factores de alto riesgo:
- Preeclampsia en un embarazo anterior
- Hipertensión crónica preexistente
- Diabetes tipo 1 o tipo 2 previa al embarazo
- Enfermedad renal crónica
- Enfermedades autoinmunes (lupus, síndrome antifosfolipídico)
Factores de riesgo moderado:
- Embarazo múltiple (algunas guías, como la estadounidense, lo consideran de alto riesgo)
- Primer embarazo
- Edad materna superior a 40 años
- Índice de masa corporal de 35 o más al inicio del embarazo
- Antecedentes familiares de preeclampsia
- Intervalo entre embarazos superior a 10 años
Según la guía británica NICE, un factor de alto riesgo, o más de uno moderado, justifica la prevención con aspirina.
Síntomas que no debes ignorar
El problema con la preeclampsia es que a veces evoluciona de forma silenciosa — por eso el control de la tensión arterial en cada visita es tan importante. Pero hay síntomas que pueden aparecer y que requieren valoración urgente:
Señales de alerta moderada
- Tensión arterial alta en casa (si tienes tensiómetro doméstico)
- Hinchazón repentina de manos, cara o párpados (el edema de tobillos por sí solo es muy frecuente y generalmente no es alarmante)
- Aumento brusco de peso en pocos días, que suele deberse a retención de líquidos
Señales de alerta grave — acude a urgencias
Llama a urgencias o acude al hospital si presentas cualquiera de estos síntomas: dolor de cabeza intenso que no cede con paracetamol, visión borrosa o con destellos y "moscas volantes", dolor en la parte alta del abdomen o bajo las costillas derechas, náuseas o vómitos repentinos en el tercer trimestre, dificultad para respirar, o sensación de que algo va muy mal. No esperes a la próxima visita.
¿Cómo se trata la preeclampsia?
El único tratamiento definitivo de la preeclampsia es el parto. El manejo médico hasta ese momento tiene como objetivo controlar la tensión arterial para proteger a la madre y prolongar el embarazo el tiempo que sea seguro para ambas.
Control ambulatorio
Si la preeclampsia es leve y estás cerca del término, puede seguirse con controles frecuentes en consulta, registro de la tensión en casa y análisis periódicos. Se valorará el crecimiento fetal y el bienestar del bebé mediante ecografías y monitores cardiotocográficos.
Hospitalización
Si la tensión no se controla bien, si aparecen síntomas graves o si el bebé no crece adecuadamente, el ingreso hospitalario permite una vigilancia más estrecha, medicación antihipertensiva (oral o intravenosa) y, en los casos graves, sulfato de magnesio para prevenir las convulsiones. Si el parto va a ser prematuro, se ponen corticoides para madurar los pulmones del bebé.
El parto
Con preeclampsia, la guía NICE recomienda ofrecer el parto a partir de la semana 37 (antes, si es grave o empeora), y la vía puede ser vaginal con inducción o una cesárea según cada caso. En casos muy prematuros, el equipo sopesa el riesgo de la prematuridad frente al riesgo de continuar el embarazo.
La preeclampsia no siempre da síntomas llamativos hasta que está muy avanzada. Por eso las visitas prenatales no son optativas: son el filtro de seguridad que puede salvar vidas.
Aspirina en grupos de riesgo: la prevención que funciona
Si tienes factores de riesgo para preeclampsia, tu equipo médico puede ofrecerte aspirina en dosis bajas (entre 75 y 150 mg al día, según la guía; en el ensayo ASPRE fueron 150 mg por la noche), empezando antes de la semana 16, idealmente hacia la 12. Esta es una de las pocas medidas preventivas con evidencia sólida demostrada.
La aspirina a estas dosis es segura durante el embarazo y en el ensayo ASPRE, con mujeres de alto riesgo detectadas por cribado, redujo en torno a un 60 % la preeclampsia antes de la semana 37. En el conjunto de los estudios el efecto es más modesto: la revisión Cochrane calcula una reducción del 18 %. Si estás en esta categoría y no te han hablado de ella, pregúntalo en tu próxima visita.
La OMS recomienda además suplementos de calcio en las poblaciones con poca ingesta de calcio en la dieta; si tomas pocos lácteos u otros alimentos ricos en calcio, coméntalo en tu control. Otras medidas (vitamina D, por ejemplo) tienen evidencia más débil o pendiente de confirmación.
¿Qué pasa si no se trata?
Sin tratamiento, la preeclampsia puede evolucionar hacia situaciones graves:
- Eclampsia: aparición de convulsiones en una mujer con preeclampsia. Es una emergencia médica.
- Síndrome HELLP: alteración grave de la función hepática y de la coagulación, que puede poner en riesgo la vida de la madre.
- Desprendimiento de placenta
- Insuficiencia renal aguda
- Parto prematuro o restricción del crecimiento fetal grave
Estas complicaciones son raras cuando la preeclampsia se detecta y trata a tiempo. Pero son graves cuando no se hace.
La preeclampsia posparto: lo que muchas mujeres no saben
La preeclampsia puede aparecer o persistir después del parto, incluso en mujeres que no la han tenido durante el embarazo. Generalmente ocurre en las primeras 48 horas, aunque puede presentarse hasta seis semanas después del parto.
Si en el puerperio notas tensión arterial elevada, dolor de cabeza que no cede, visión borrosa o hinchazón facial intensa, acude a urgencias aunque ya hayas dado a luz. El puerperio también necesita vigilancia.
- Tensión arterial igual o superior a 140/90 en dos mediciones con 4 horas de diferencia
- Dolor de cabeza intenso o persistente que no mejora con paracetamol
- Visión borrosa, con destellos o pérdida de visión temporal
- Dolor en la parte alta del abdomen o bajo las costillas
- Hinchazón brusca de cara, manos o párpados
- Náuseas o vómitos de inicio repentino en el tercer trimestre
- Disminución notable de los movimientos fetales
- Sensación de malestar general intenso o de que "algo no va bien"
Nadie quiere alarmar a las embarazadas innecesariamente, y la mayoría de los síntomas del embarazo tienen causas benignas. Pero con la preeclampsia, actuar rápido marca la diferencia. Si tienes dudas, siempre es mejor llamar y que te digan que todo está bien, que no llamar y perder un tiempo valioso.
