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Nidar
— Glosario · Letra A

APGAR (puntuación)

Escala de 0 a 10 que evalúa el estado del recién nacido al minuto y a los cinco minutos de nacer, valorando el color de la piel, el ritmo cardíaco, los reflejos, el tono muscular y la respiración. Un APGAR de 7 o más se considera normal.

Cinco cosas que se miran en diez segundos

La escala la diseñó en 1952 Virginia Apgar, anestesióloga en Columbia, con un objetivo muy concreto: tener una forma rápida y repetible de decir cómo estaba un recién nacido al minuto de vida y si hacía falta ayudarle a respirar. Son cinco parámetros y cada uno vale 0, 1 o 2 puntos: frecuencia cardiaca (ausente, menos de 100 o más de 100 latidos por minuto), respiración (ausente, débil o irregular, llanto vigoroso), tono muscular (flácido, alguna flexión, movimiento activo), respuesta refleja al estímulo (nada, mueca, llanto o tos) y color de la piel (pálido o azul, cuerpo rosado con extremidades azules, todo rosado). Se suma y sale un número de 0 a 10. La ACOG y la Academia Americana de Pediatría lo siguen respaldando como método de registro del estado del bebé al nacer y de su respuesta a la reanimación.

Se anota al minuto y a los cinco minutos en todos los bebés, y si a los cinco minutos la puntuación es menor de 7 se sigue anotando cada cinco minutos hasta los veinte. Los dos momentos no dicen lo mismo: el del minuto retrata cómo ha tolerado el bebé el parto, y el de los cinco, mucho más informativo, cómo se ha adaptado o cómo ha respondido si ha necesitado ayuda. Con los criterios de «Neonatal Encephalopathy and Neurologic Outcome», el documento que la ACOG y la AAP publicaron juntas en 2014, un Apgar de 7 a 10 a los cinco minutos es tranquilizador, de 4 a 6 es moderadamente anormal y de 0 a 3 es bajo. Un detalle que casi nadie explica: el Apgar no sirve para decidir si se reanima ni cuándo empezar, porque la reanimación tiene que estar en marcha mucho antes de que se asigne la puntuación del minuto.

Por qué casi nadie saca un 10 al minuto

El punto que se pierde casi siempre es el del color. La mayoría de los recién nacidos sanos tienen las manos y los pies azulados durante los primeros minutos —acrocianosis— mientras el cuerpo ya está rosado, y eso son 1 punto en lugar de 2 por definición. No es un defecto del bebé ni del parto: es que la circulación periférica tarda un rato en ponerse en marcha. El programa de reanimación neonatal da los objetivos de saturación de oxígeno en esos primeros minutos y son deliberadamente bajos —60 % a 65 % al minuto, 80 % a 85 % a los cinco—, así que un bebé que todavía no está rosado del todo está exactamente donde debe estar y no necesita oxígeno por ello. De ahí que un 9 al minuto y un 10 a los cinco sea la combinación más común en un parto normal, y que un 9-10 no sea peor que un 10-10.

Hay dos situaciones que bajan la puntuación sin que haya nada mal en el sentido que la gente teme. La primera es la prematuridad: un prematuro sano, sin ningún signo de asfixia, puede puntuar bajo solo por inmadurez —menos tono, respiración menos vigorosa—, y la frecuencia de Apgar bajo es inversamente proporcional al peso al nacer. La segunda es la medicación de la madre: analgesia, sedación o anestesia general pueden dejar a un bebé hipotónico y con respiración deprimida los primeros minutos. Y una tercera, importante para leer bien el informe: un Apgar asignado durante una reanimación no equivale a uno asignado a un bebé que respira solo. Por eso la ACOG y la AAP recomiendan el formulario de Apgar ampliado, donde junto a la puntuación se registra qué se le estaba haciendo al bebé en ese momento (oxígeno, presión positiva, intubación, masaje).

Si en el informe pone «Apgar 6 al minuto»: lo que ese número no dice

Esta es la parte que importa y la que casi ninguna página en español recoge. La recomendación de la ACOG es literal: el Apgar no predice la mortalidad ni el resultado neurológico de un bebé concreto y no debe usarse para eso, y es inapropiado usarlo por sí solo para diagnosticar asfixia. En poblaciones grandes sí hay señal —un Apgar bajo a los cinco minutos multiplica el riesgo relativo de parálisis cerebral, en algunas series entre 20 y 100 veces—, pero la frase que hay que quedarse es la que va justo después en el mismo documento: la inmensa mayoría de los bebés con Apgar bajo no desarrollan parálisis cerebral. Riesgo relativo alto sobre un riesgo absoluto muy pequeño sigue siendo un riesgo pequeño. Y en el otro sentido, si el Apgar a los cinco minutos es 7 o más, es improbable que una hipoxia periparto haya causado una encefalopatía.

Que el número suba es además lo más frecuente. En el análisis de los nacimientos de Estados Unidos de 2024 publicado en Early Human Development, entre 41.491 recién nacidos únicos con Apgar de 0 a 5 a los cinco minutos, el 58,4 % ya tenía 7 o más a los diez; entre los que puntuaban 4-5 se recuperó el 76,7 %. Por eso, si te preocupa lo que leíste, el dato que hay que buscar en el informe no es el Apgar sino el pH y el exceso de bases de la arteria umbilical: cuando un bebé tiene 5 o menos a los cinco minutos, la recomendación es extraer gases de un segmento clampado del cordón, precisamente porque eso sí es una medida objetiva del intercambio de gases. Un Apgar bajo aislado, con gases de cordón normales, registro de latido normal durante el parto y un bebé que después come, se mueve y mantiene la temperatura, no es un diagnóstico de nada. Si hay dudas, la pregunta útil en la revisión es «¿cómo estaban los gases del cordón?», no «¿por qué no sacó un 10?».