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Nidar
— Glosario · Letra F

Factor Rh

Proteína presente en la superficie de los glóbulos rojos. Si la madre es Rh negativo y el bebé Rh positivo, puede haber incompatibilidad que se previene con la administración de inmunoglobulina anti-D (gammaglobulina) en la semana 28 y tras el parto.

Qué es el antígeno D y qué es sensibilizarse

El «factor Rh» del que habla tu analítica es, en la práctica, un solo antígeno de los muchos del sistema Rh: el antígeno D, que está o no está en la superficie de tus glóbulos rojos. Si está, eres Rh positivo; si no está, Rh negativo. No es una enfermedad ni una carencia: es una variante normal que tiene una minoría de la población. Solo importa en una situación concreta, que es cuando una mujer Rh negativo lleva dentro un bebé Rh positivo, porque entonces su sistema inmunitario puede encontrarse con un antígeno que no reconoce como propio.

Ese encuentro se llama sensibilización o aloinmunización, y para que ocurra tiene que pasar sangre del bebé a la madre: en el parto sobre todo, pero también en un sangrado, un aborto, un embarazo ectópico, una amniocentesis, una biopsia corial, una versión cefálica externa o un traumatismo abdominal. Lo que el cuerpo fabrica entonces son anticuerpos anti-D, que ya no desaparecen. Por eso el primer embarazo suele ir bien: cuando la sangre se mezcla, normalmente en el parto, el bebé ya ha nacido. El problema es el siguiente embarazo, si vuelve a ser de un bebé Rh positivo: los anticuerpos maternos sí atraviesan la placenta y pueden destruir sus glóbulos rojos, la enfermedad hemolítica del feto y del recién nacido.

El test de Coombs indirecto y las cifras de la gammaglobulina

El test de Coombs indirecto —también llamado escrutinio de anticuerpos irregulares— no mira tus glóbulos rojos, sino tu suero: busca si ya tienes anticuerpos circulando contra antígenos de glóbulos rojos ajenos, el anti-D entre ellos. Por eso se pide en la primera analítica y se repite hacia la semana 28 antes de poner la gammaglobulina. Un Coombs indirecto negativo significa que no estás sensibilizada, que es lo que se busca. Si sale positivo, la conversación cambia por completo: ya no se trata de prevenir, sino de averiguar contra qué antígeno es el anticuerpo y a qué título, y de vigilar al bebé con Doppler de la arteria cerebral media.

La profilaxis con inmunoglobulina anti-D se pone en la semana 28 (algunos protocolos añaden otra dosis hacia la 34), dentro de las 72 horas siguientes al parto si el bebé resulta Rh positivo, y adelantada ante cualquier episodio de riesgo de los de antes. Los números de eficacia son de los mejores de la obstetricia: el riesgo medio de que una mujer Rh negativo se inmunizara llevando un feto Rh positivo ha pasado de hasta un 17 % a un 0,6-1,5 % con la profilaxis posparto, y a un 0,2-0,4 % cuando se combina con la prenatal. La revisión Cochrane de la profilaxis posparto, con seis ensayos y más de 10.000 mujeres, encontró un riesgo relativo de inmunización a los seis meses del parto de 0,04 y de 0,12 en el embarazo siguiente, con el beneficio condicionado a administrarla dentro de esas 72 horas. Curiosamente, la Cochrane de la dosis prenatal aislada es mucho menos concluyente (RR 0,42; IC 95 % 0,15-1,17, evidencia de baja calidad): se sigue poniendo porque el conjunto de los datos poblacionales sí muestra la caída del 1 % al 0,3 %, no porque un ensayo la haya demostrado con holgura.

Lo nuevo: saber el Rh del bebé por un análisis de tu sangre

Hay una pieza que en España casi nadie explica y que ya es rutina en media Europa. En la sangre de una embarazada circula ADN libre de la placenta, y con una PCR sobre ese ADN se puede determinar si el feto es RhD positivo o negativo desde el primer trimestre, sin tocar el útero. La sensibilidad de las pruebas actuales ronda el 99,9 %, y en los programas poblacionales el porcentaje de resultados no concluyentes es muy bajo: en el cribado de Suecia occidental, sobre 6.948 muestras, solo el 0,6 % quedó sin resultado.

Lo que eso cambia es sencillo. Alrededor del 40 % de las mujeres RhD negativo en Europa llevan un feto RhD negativo, y a todas ellas se les ha estado poniendo un hemoderivado humano que no podía beneficiarlas. Con el genotipado fetal, la profilaxis se dirige solo a quien la necesita: se evita la inyección innecesaria en el 97,3-99,6 % de las mujeres que llevan un feto RhD negativo. Países Bajos, Dinamarca, Finlandia, Suecia y Noruega lo tienen implantado y han dejado incluso de tipar la sangre de cordón al nacer. Si eres Rh negativo y te interesa, es una pregunta legítima para tu matrona o tu obstetra: no está disponible en todos los servicios, pero saber que existe te permite preguntar. Mientras tanto, lo importante sigue siendo lo de siempre: que en tu cartilla conste que eres Rh negativo, que no te vayas de la maternidad sin comprobar si te tocaba la gammaglobulina, y que ante cualquier sangrado durante el embarazo avises de tu grupo desde el primer momento.