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Nidar
— Glosario · Letra R

Rotura prematura de membranas (RPM)

Rotura del saco amniótico antes de que comience el parto. Si ocurre a término (≥37 semanas), el parto suele iniciarse o inducirse en pocas horas. Si ocurre antes de las 37 semanas se llama RPM pretérmino y requiere hospitalización y evaluación cuidadosa.

Dos problemas distintos con el mismo nombre

«Prematura» aquí no quiere decir que el bebé sea prematuro, sino que la bolsa se rompe antes de que empiece el parto. Si ocurre a partir de la semana 37, se habla de rotura prematura de membranas a término; si ocurre antes, de rotura prematura pretérmino, que en los informes aparece como RPMP o, en inglés, PPROM. Comparten el nombre y poco más: a término la cuestión es cuándo nacerá el bebé y cómo evitar una infección, mientras que antes de la 37 la cuestión es cuánto tiempo se puede ganar sin que la infección llegue antes que la madurez. A término, según la guía del NICE británico, el 60 % de las mujeres se pone de parto en las 24 horas siguientes sin que haya que hacer nada.

Si lo que tienes es la duda de si has roto la bolsa, el hospital no suele hacer un tacto: sin contracciones, se evita porque puede introducir gérmenes. Lo que se hace es mirar con un espéculo si hay líquido acumulado en la vagina, y si se ve, el diagnóstico está hecho y no hace falta ninguna prueba más. Cuando no se ve y la duda persiste, en la rotura pretérmino el NICE recomienda un test del flujo vaginal que detecta proteínas que solo están en cantidad en el líquido amniótico, la IGFBP-1 o la PAMG-1, que son las siglas que pueden aparecer en tu informe. Dos matices de esa guía: el antiguo papel de nitrazina, que cambia de color con el pH, ya no debe usarse para diagnosticarla, y un test positivo no decide por sí solo, sino junto con la exploración y la historia.

A término: esperar un día o inducir, y lo que dijo TERMPROM

El estudio que ordenó esta decisión fue TERMPROM, un ensayo con 5.041 mujeres con la bolsa rota a término asignadas al azar a inducción inmediata con oxitocina, inducción con prostaglandinas o espera de hasta cuatro días. El resultado principal, la infección del recién nacido, no cambió: entre el 2,0 % y el 3,0 % en todos los grupos. Tampoco cambiaron las cesáreas, entre el 9,6 % y el 10,9 %. Lo que sí bajó con la inducción con oxitocina fue la infección de la madre, la corioamnionitis clínica, del 8,6 % al 4,0 %, y la fiebre tras el parto, del 3,6 % al 1,9 %. Y las mujeres inducidas valoraron mejor la experiencia.

Con esos datos, el NICE ofrece elegir: esperar hasta unas 24 horas o inducir cuanto antes, y si al cabo de ese día el parto no ha empezado, se propone la inducción. Te explicarán una cifra para decidir con calma: el riesgo de infección grave del recién nacido con la bolsa rota a término es del 1 %, frente al 0,5 % con la bolsa íntegra, y crece cuanto más tiempo pasa hasta el parto. Hay una excepción a la espera: si tienes un cultivo positivo de estreptococo del grupo B en este embarazo, o un bebé anterior tuvo una infección por él, se recomienda inducir de inmediato. Si esperas en casa, la guía aconseja tomarte la temperatura cada 4 horas mientras estés despierta y avisar si cambia el color o el olor del líquido; ducharte o bañarte no aumenta el riesgo de infección, las relaciones sexuales pueden aumentarlo.

Antes de la semana 37: antibiótico, corticoides y paciencia

En la rotura pretérmino, el antibiótico que se da tiene historia. El ensayo ORACLE I asignó a 4.826 mujeres a eritromicina, amoxicilina-clavulánico, los dos o placebo. La eritromicina mejoró el resultado de los bebés: en los embarazos de un solo feto, el combinado de muerte neonatal, enfermedad pulmonar crónica o lesión cerebral grave bajó del 14,4 % al 11,2 %, y además alargó el embarazo y redujo la necesidad de surfactante. La amoxicilina-clavulánico también alargó el embarazo, pero se asoció a más enterocolitis necrosante, una inflamación intestinal grave del recién nacido. De ahí la pauta actual del NICE: eritromicina oral, 250 mg cuatro veces al día durante un máximo de 10 días o hasta que empiece el parto, y no usar amoxicilina-clavulánico como profilaxis. Se suman corticoides para madurar los pulmones del bebé, y sulfato de magnesio si el parto parece inminente muy pronto.

La otra decisión es si provocar el parto o esperar, y aquí la evidencia favorece la paciencia cuando madre y bebé están bien. Una revisión Cochrane de 12 ensayos con más de 3.600 mujeres con rotura entre las semanas 24 y 37 no encontró menos sepsis neonatal con el parto temprano, pero sí más síndrome de dificultad respiratoria, más necesidad de ventilación, más muertes neonatales y más cesáreas. Por eso, salvo que haya signos de infección, de riesgo para el bebé o parto en marcha, lo habitual es vigilar en el hospital. Si te pasa en casa, antes de la 37 no esperes a las contracciones: ve al hospital. A término, llama o acude si el líquido es verdoso, marrón o con sangre, si tienes fiebre, si notas menos movimientos o si sabes que el bebé no está de cabeza.