Ritgen (maniobra de)
Maniobra que realiza la matrona o el obstetra durante el expulsivo: con una mano controla la salida de la cabeza del bebé y con la otra empuja suavemente el mentón a través del periné. Su objetivo es que la cabeza salga de forma controlada para proteger el periné y reducir el riesgo de desgarros.
Qué hacen exactamente las dos manos
En el momento en que la cabeza del bebé corona, el periné está en su máximo estiramiento. La maniobra consiste en que quien atiende el parto coloca una mano sobre la cabeza para frenar su salida —que salga despacio y en el momento de menos presión— mientras con la otra, a través del periné y por detrás del ano, busca el mentón del bebé y lo empuja hacia arriba para completar la extensión de la cabeza.
La descripción original de Ritgen indicaba hacerlo entre contracciones. La versión que se usa hoy, llamada maniobra de Ritgen modificada, se hace durante la contracción. Es una de las varias técnicas de «manos puestas» que se enseñan para proteger el periné, junto con el apoyo perineal, la compresa caliente y la instrucción de no pujar en el coronamiento.
Qué dice la evidencia, que es lo interesante
Aquí es donde la ficha se separa del manual clásico. Un ensayo aleatorizado que comparó la maniobra de Ritgen modificada con la atención estándar no encontró diferencias en la aparición de desgarros del esfínter anal, y la revisión Cochrane sobre técnicas perineales durante el expulsivo concluye que la maniobra tiene poco o ningún efecto sobre los desgarros de tercer y cuarto grado ni sobre el uso de episiotomía.
Tampoco hay diferencia demostrada entre las técnicas de «manos puestas» y «manos preparadas» —la mano cerca, sin tocar— según las guías del NICE. La conclusión de las revisiones es prudente: la evidencia disponible no basta para imponer una técnica sobre otra. En la práctica, cada profesional usa aquella con la que atiende mejor el ritmo de la salida, que es lo que de verdad parece importar.
Si la has visto escrita en tu informe de parto
Que aparezca «maniobra de Ritgen» en el informe no significa que hubiera ninguna complicación. Es una técnica de asistencia rutinaria del expulsivo, no una intervención de rescate: no es lo mismo que unos fórceps o una ventosa, que sí se registran como parto instrumental.
Lo que sí conviene mirar en ese informe es si hubo episiotomía o desgarro y de qué grado, porque eso es lo que orienta los cuidados de las semanas siguientes y la recuperación del suelo pélvico.
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