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Nidar
Después del parto9 de mayo de 2026· 8 min de lectura

Episiotomía y desgarro perineal: qué esperar y cómo recuperarte.

La episiotomía ya no se hace de forma rutinaria. Conoce la diferencia con el desgarro natural, los grados que existen, los cuidados que funcionan y cuándo hay que llamar al médico.

Revisado por Equipo Nidar · Última revisión: 7 de octubre de 2026Nuestro proceso editorial
Episiotomía y desgarro perineal: qué esperar y cómo recuperarte.

El periné —la zona muscular y de tejido blando entre la vagina y el ano— es una de las partes del cuerpo que más trabajo hace durante el parto y de la que menos se habla en la preparación. La mayoría de los partos vaginales producen algún grado de lesión perineal: según el NHS, hasta 9 de cada 10 madres primerizas con parto vaginal tienen algún desgarro, erosión o episiotomía. La buena noticia es que la mayoría de los desgarros curan en unas 6 semanas sin problemas a largo plazo. Saber qué esperar, cómo cuidarte y qué señales vigilar marca una diferencia real en cómo vives las primeras semanas del posparto.

Episiotomía vs. desgarro: ¿cuál es la diferencia?

La episiotomía es un corte quirúrgico que realiza la matrona o el obstetra durante el expulsivo, antes de que se produzca el desgarro. Normalmente se hace en dirección mediolateral (en diagonal, hacia un lado) y, con menos frecuencia, en la línea media, hacia el ano. Durante muchos años fue una práctica rutinaria bajo la lógica de que un corte limpio cicatriza mejor que un desgarro irregular. La evidencia actual desmiente esa idea: según la revisión Cochrane, cuando no se prevé un parto instrumental, hacer episiotomía solo cuando está indicada (en lugar de rutinariamente) se asocia a un 30 % menos de traumatismo perineal grave.

El desgarro espontáneo ocurre cuando el tejido cede de forma natural bajo la presión de la cabeza del bebé. Aunque suena más dramático, la mayoría de los desgarros espontáneos son de primer o segundo grado y curan bien con los cuidados adecuados.

Tip

La Organización Mundial de la Salud desaconseja la episiotomía rutinaria o liberal en partos espontáneos. Si en tu parto se recomienda una, tienes derecho a que te expliquen el motivo concreto. Las indicaciones más reconocidas son: compromiso del bienestar fetal que obliga a acelerar el expulsivo, parto instrumental (ventosa o fórceps) y riesgo de un desgarro que afecte al esfínter anal.

Los grados de desgarro: de I a IV

Los desgarros perineales se clasifican en cuatro grados según su profundidad:

  • Grado I: afecta solo a la piel del periné o la mucosa vaginal. Puede no necesitar sutura o resolverse con uno o dos puntos. Cicatriza rápido y con pocas molestias.
  • Grado II: afecta también a la musculatura perineal, pero no al esfínter anal. Es muy frecuente y suele requerir sutura.
  • Grado III: alcanza el esfínter anal: IIIa si se rompe menos del 50 % del grosor del esfínter externo, IIIb si es más del 50 %, y IIIc si se afectan el esfínter externo y el interno. Es una lesión seria que se repara en quirófano y requiere seguimiento, porque puede dejar secuelas en el control intestinal.
  • Grado IV: afecta a todo el complejo del esfínter anal y a la mucosa del ano y el recto. El menos frecuente, pero el que exige mayor cuidado quirúrgico y seguimiento a largo plazo.

Los desgarros de tercer y cuarto grado afectan aproximadamente a 6 de cada 100 mujeres en su primer parto y a 2 de cada 100 que ya habían tenido un parto vaginal.

La episiotomía mediolateral equivale aproximadamente a un grado II cuando no hay complicaciones, aunque su extensión puede variar.

La sutura: qué ocurre y qué material se usa

Tanto episiotomías como desgarros de grado II en adelante se suturan después del parto, normalmente en la primera hora, con anestesia local (o reforzando la epidural si la llevas). El hilo que se usa es reabsorbible: no hace falta retirarlo, los puntos se disuelven solos en unas semanas y la herida de una episiotomía suele cicatrizar en el primer mes. A veces queda algún hilo suelto que se cae al ducharte o al ir al baño, lo cual es completamente normal.

La zona puede sentirse tirante, con picor o dolorosa durante las primeras semanas. Es esperable. Según el NHS, es poco habitual que el dolor de una episiotomía dure más de 2 o 3 semanas; lo que no es esperable es que el dolor empeore pasados los primeros días.

Cuidados en casa: lo que funciona (y lo que no)

Frío local en las primeras 24-48 horas

Aplicar frío en el periné durante las primeras horas ayuda a reducir la hinchazón y calma el dolor. Puedes usar hielo envuelto en un paño fino o las compresas de gel que se venden específicamente para esto. No pongas nunca el hielo directamente sobre la piel y hazlo en ratos cortos.

Limpieza con agua y jabón neutro

La zona perianal requiere limpieza cuidadosa pero sencilla: agua tibia (una botellita de ducha íntima va muy bien) después de cada vez que vayas al baño, y limpiarte siempre de delante hacia atrás. Echar agua tibia sobre la vulva mientras orinas también alivia el escozor. No hace falta nada especial: no necesitas aplicar antisépticos como la povidona yodada salvo que tu matrona te lo indique. Dejar la zona al aire unos minutos una o dos veces al día también ayuda.

Postura y alivio del dolor

Sentarse sobre una almohada en forma de donut o en cuña puede aliviar la presión sobre los puntos. El paracetamol es compatible con la lactancia y el ibuprofeno también se considera seguro (consúltalo antes); la aspirina no se recomienda si das el pecho. Para el dolor al defecar, toma suficiente agua y fibra para evitar el estreñimiento; al hacer de vientre, presionar suavemente la herida con una compresa limpia alivia la tensión, y si hace falta se puede usar un laxante suave.

Atención

Consulta con tu matrona o ve a urgencias si aparecen: fiebre por encima de 38 °C, enrojecimiento que se extiende más allá de la zona suturada, supuración o mal olor en la herida, apertura de los puntos, o dolor que empeora en lugar de mejorar pasados los primeros días. Estos pueden ser signos de infección o de dehiscencia de la sutura.

La recuperación sexual: cuándo y cómo

No hay una fecha fija para retomar las relaciones sexuales con penetración: a menudo se toma como referencia la revisión de las 6 semanas, pero lo importante es que la cicatriz esté bien consolidada y que tú tengas ganas y comodidad. Muchas mujeres tardan más, y eso es completamente normal.

Las primeras veces pueden ser incómodas incluso con una cicatriz bien curada: el tejido cicatricial es menos elástico, puede haber sequedad vaginal (especialmente si estás dando el pecho) y hay componentes emocionales que también influyen. Usar lubricante a base de agua, ir con calma y comunicarte con tu pareja son los pilares básicos.

Tras un desgarro o una episiotomía, el dolor en las relaciones es muy frecuente en los primeros meses. Si persiste, no lo normalices: la dispareunia posparto tiene tratamiento.

Fisioterapia de suelo pélvico: el paso que muchas se saltan

Tras un parto vaginal, sobre todo si ha habido desgarro o episiotomía, una valoración con una fisioterapeuta de suelo pélvico puede ayudarte a recuperar la continencia y a tratar una cicatriz tensa o dolorosa. Pedirla no es un capricho.

La revisión posparto a las 6 semanas es el momento ideal para comentar cómo está la cicatriz y pedir derivación a fisioterapia de suelo pélvico. Un desgarro de grado II o una episiotomía crean tejido cicatricial que puede quedar adherido, tenso o con puntos dolorosos —lo que se llama cicatriz no madura o adherida— y que responde muy bien a la movilización manual.

La fisioterapeuta de suelo pélvico también puede ayudarte con los ejercicios de recuperación muscular, la hiperpresión abdominal y la reincorporación progresiva al deporte. No esperes a tener síntomas llamativos para consultar: la prevención es mucho más sencilla que el tratamiento de problemas establecidos.

Cuidados del periné en el posparto
  • Aplicar frío local (paño con hielo o compresa de gel) las primeras 24-48 horas
  • Limpiar con agua tibia y jabón neutro después de cada visita al baño
  • No hace falta aplicar antisépticos en la zona suturada, salvo indicación de tu matrona
  • Tomar paracetamol o ibuprofeno si el dolor lo requiere (compatibles con la lactancia; consulta si tienes dudas)
  • Beber suficiente agua y comer fibra para evitar el estreñimiento
  • Sentarse sobre almohada en donut o cuña para aliviar la presión
  • Vigilar señales de alarma: fiebre, supuración, mal olor, apertura de puntos
  • Pedir derivación a fisioterapia de suelo pélvico en la revisión de las 6 semanas
  • No normalizar el dolor persistente en las relaciones sexuales

Lo que hay que recordar

El desgarro perineal o la episiotomía no son fracasos del parto: son consecuencias frecuentes de traer una persona al mundo por vía vaginal. La gran mayoría de las mujeres se recuperan bien con los cuidados adecuados. Lo importante es conocer lo que es normal (dolor que mejora, algún hilo suelto, incomodidad al sentarse) de lo que no lo es (fiebre, supuración, dolor que va a más), y no saltar el paso de la fisioterapia perineal porque puede marcar la diferencia a medio y largo plazo.

Y si todavía estás embarazada y lees esto para prepararte: el masaje perineal en las últimas semanas (a partir de la 34-35) es una de las pocas medidas con evidencia. Según la revisión Cochrane, en mujeres sin un parto vaginal previo reduce las lesiones que necesitan puntos y las episiotomías, aunque no cambia la frecuencia de los desgarros graves.

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Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu matrona, ginecólogo o pediatra. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, elaborada a partir de fuentes oficiales (AEP, OMS, SEGO, Seguridad Social).

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