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Nidar
— Glosario · Letra P

Prolapso de cordón

Salida del cordón umbilical por delante del bebé, a través del cuello del útero, una vez rota la bolsa. La cabeza o las nalgas pueden comprimirlo y cortar el paso de oxígeno, por lo que es una urgencia que suele terminar en cesárea inmediata. Ocurre en entre el 0,1 % y el 0,6 % de los partos.

Cuándo pasa y por qué casi nunca es culpa de nadie

El prolapso de cordón ocurre cuando, tras romperse la bolsa, el cordón umbilical se desliza por delante del bebé y baja hasta la vagina o incluso asoma fuera. El problema no es que salga, sino que la parte del bebé que viene detrás —la cabeza o las nalgas— lo aprieta contra el cuello del útero y la pelvis, y el cordón expuesto al frío y al contacto se contrae. En ambos casos le llega menos sangre y menos oxígeno al bebé. Según la guía del Real Colegio británico de Obstetras (RCOG), ocurre en entre el 0,1 % y el 0,6 % de los partos, y sube hasta alrededor del 1 % cuando el bebé viene de nalgas.

Pasa cuando algo impide que la parte que se presenta tape bien la salida del útero. Por eso los factores de riesgo son los que dejan hueco: bebé de nalgas o atravesado, bebé pequeño o prematuro, gemelos (sobre todo el segundo), exceso de líquido amniótico y haber tenido varios partos. En un registro nacional de Japón con más de dos millones de partos, el exceso de líquido casi triplicaba el riesgo, la presentación no cefálica lo multiplicaba por más de cuatro y la bolsa asomando por el cuello, por doce. Entre las intervenciones, la que más se asocia es romper la bolsa con la cabeza todavía alta, sin encajar. Con la cabeza bien apoyada, en cambio, la amniotomía no aumentó los prolapsos en la revisión Cochrane que cita el RCOG.

Qué se hace en esos minutos, y por qué te piden ponerte a cuatro patas

Cuando se diagnostica en el hospital, todo va a la vez. Una persona empuja con la mano la cabeza o las nalgas del bebé hacia arriba desde la vagina para que dejen de aplastar el cordón, o se llena la vejiga con entre 500 y 750 ml de suero a través de una sonda, que la levanta desde abajo con el mismo efecto. A ti te pedirán que te pongas de rodillas con el pecho apoyado en la cama, o de lado con la cabeza más baja y una almohada bajo la cadera, para que la gravedad ayude. El cordón que asoma se toca lo mínimo posible, y no se intenta volver a meterlo dentro, una práctica que la guía desaconseja. Es una cesárea de categoría 1, la más urgente, con un objetivo de menos de 30 minutos desde la decisión; en la auditoría nacional británica, en los prolapsos de cordón la mediana fue de 17 minutos.

La excepción es que el parto esté a punto de terminar, con el cuello totalmente dilatado y la cabeza muy baja: entonces puede ser más rápido y seguro que nazca por vía vaginal, a veces con ayuda de ventosa o fórceps. En el pasado el prolapso de cordón era una de las causas de muerte perinatal más temidas. En la Maternidad Nacional de Dublín, que tiene registros desde 1940, la supervivencia pasó del 46 % en los años cuarenta al 94 % en la última década estudiada, un cambio que los autores relacionan con la cesárea urgente como tratamiento de elección. Cuando hoy hay un mal resultado, suele pesar más la prematuridad o una malformación que el propio prolapso.

Si te pasa fuera del hospital, y si lo has leído en tu informe

Es poco probable, pero conviene saberlo, porque fuera del hospital la mortalidad es más de diez veces mayor, según la guía del RCOG. Si rompes la bolsa en casa y notas algo en la vagina o ves el cordón asomar, llama al 112 de inmediato. Mientras llegan, ponte de rodillas con el pecho y la cara apoyados en el suelo o la cama y el culo en alto: es la postura que recomienda la guía para quitar presión al cordón. No tires del cordón ni intentes meterlo; si asoma, toca lo menos posible. Durante el traslado en ambulancia, la postura de rodillas no es segura y te colocarán tumbada sobre el lado izquierdo con una almohada bajo la cadera. Si sabes que tu bebé viene de nalgas o atravesado a partir de la semana 37 y rompes la bolsa, acude al hospital sin esperar a tener contracciones.

Si has leído «prolapso de cordón» en el informe de tu parto, lo más probable es que ya haya pasado todo y tu bebé naciera por cesárea urgente. Es frecuente que se haga una gasometría de la sangre del cordón para ver cuánto oxígeno le faltó, y que un pediatra lo valorara nada más nacer. Otra cosa es «procúbito de cordón» o «cordón previo», que es cuando la ecografía o la exploración ven el cordón por delante del bebé con la bolsa todavía intacta: en el estudio japonés, la mayoría de estos casos se detectaron por ecografía. No es un prolapso, pero sí un aviso para planificar el parto con cuidado y no romper la bolsa.