Muguet
Infección de la boca del bebé por el hongo Candida, que forma placas blancas en la lengua, las encías o el interior de las mejillas. A diferencia de los restos de leche, no se quitan con facilidad. Se trata con un antifúngico en gel o en suspensión y no obliga a dejar la lactancia materna.
Leche o muguet: la prueba de la gasa
La Candida es un hongo que vive en la boca, el intestino y la piel de casi todo el mundo sin dar problemas. En los primeros meses, con la boca del bebé todavía colonizándose, a veces crece más de la cuenta y aparece el muguet: una capa blanca en la lengua, a menudo con puntos o placas blancas en las encías, el paladar o la cara interna de las mejillas. El Servicio Nacional de Salud británico lo describe como un recubrimiento parecido al requesón que no se quita fácilmente al frotar. Algunos bebés comen peor porque les molesta; otros no parecen notarlo.
La confusión más habitual es con los restos de leche, que también dejan la lengua blanca después de las tomas. La diferencia está en cómo se van: la leche se retira sin esfuerzo pasando una gasa húmeda o desaparece al rato, sobre todo de la lengua, mientras que las placas del muguet siguen pegadas, aparecen también fuera de la lengua y, si se arrancan, pueden dejar la mucosa roja debajo. No hace falta rascar con fuerza para comprobarlo: basta un roce suave. Si las placas están solo en el centro de la lengua, son finas y se van solas entre tomas, lo más probable es que sea leche.
El tratamiento que funciona, y el que funciona bastante menos
Los dos antifúngicos habituales son la nistatina en suspensión y el miconazol en gel oral, y no son equivalentes. En un ensayo alemán con 227 lactantes, a los cinco días se había curado el 84,7 % de los tratados con miconazol en gel frente al 21,2 % de los tratados con nistatina en suspensión; a los doce días, el 99 % frente al 54,1 %. Las recaídas y los efectos secundarios fueron igual de frecuentes con ambos. Por eso, si con la nistatina las placas no mejoran en unos días, no es que el bebé tenga algo raro, sino que es la opción menos eficaz, y merece la pena volver a consultar.
La edad cambia el planteamiento. El Servicio Nacional de Salud británico indica que el gel de venta en farmacia es apto para bebés a partir de los cuatro meses y aconseja que un bebé más pequeño con signos de muguet lo vea un médico. La razón es práctica: un gel espeso en una boca que todavía no traga bien puede atragantar. La base de datos e-lactancia recoge el caso de una niña de 17 días que casi se asfixia con gel de miconazol aplicado en los pezones de su madre. Si os lo recetan, sigue la dosis indicada, reparte cantidades pequeñas por la boca con el dedo limpio en lugar de ponerlo todo de golpe y nunca lo apliques en el pezón justo antes de una toma.
Si das el pecho y te duele el pezón
El muguet no obliga a dejar el pecho, y el miconazol es compatible con la lactancia según e-lactancia, porque apenas se absorbe. Si tú no tienes síntomas, no hace falta que te trates. Si los tienes, el cuadro típico es un dolor quemante en el pezón o punzante dentro del pecho que dura más allá de la toma, a veces con el pezón brillante o rosado, y entonces conviene tratar a los dos a la vez para no reinfectaros. Si te indican una crema en el pezón, aplícala después de la toma y retira el sobrante antes de la siguiente. Lava a diario tetinas, chupetes y piezas del sacaleches: el Servicio Nacional de Salud británico recomienda esterilizar con regularidad chupetes y biberones para reducir el riesgo.
Lo que casi nadie cuenta es que la «candidiasis del pezón» se diagnostica mucho más de lo que se demuestra. Un estudio australiano siguió a 360 madres primerizas y buscó el hongo en el pezón, la leche y la boca del bebé. Entre las que tenían ese dolor quemante, el 54 % tenía Candida, pero también la tenía el 36 % de las madres sin ningún síntoma; y el daño en el pezón, las grietas de un mal agarre, predecía el dolor tanto como el hongo. Además, e-lactancia señala que el miconazol no se ha mostrado más eficaz que la lanolina pura para las grietas y el dolor de pezón. Así que, si te duele y te diagnostican hongos sin mirar cómo se agarra el bebé, pide que alguien observe una toma: a menudo el problema, o parte de él, está ahí.
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