Metformina
Antidiabético en pastillas que se usa en el embarazo como alternativa o complemento a la insulina en la diabetes gestacional y en la diabetes tipo 2, y que muchas mujeres con síndrome de ovario poliquístico ya toman al quedarse embarazadas. A diferencia de la insulina, atraviesa la placenta.
Pastilla frente a pinchazo: lo que demostró el ensayo MiG
Cuando la dieta y el ejercicio no bastan para controlar una diabetes gestacional, la alternativa clásica era la insulina. La metformina se ganó su sitio con el ensayo MiG, publicado en el New England Journal of Medicine en 2008: 751 mujeres con diabetes gestacional, entre las semanas 20 y 33, asignadas al azar a metformina o a insulina. El resultado principal, una suma de complicaciones del recién nacido como la hipoglucemia, la dificultad respiratoria, la fototerapia, el traumatismo en el parto o la prematuridad, fue prácticamente idéntico: 32,0 % con metformina y 32,2 % con insulina. No hubo efectos adversos graves atribuidos al fármaco.
Dos datos del mismo ensayo matizan la idea de que la pastilla sustituye al pinchazo. El primero: el 46,3 % de las mujeres del grupo de metformina necesitó añadir insulina para alcanzar los objetivos de glucosa, así que empezar con metformina no garantiza librarse de las inyecciones; casi la mitad acaba con las dos. El segundo es a favor: el 76,6 % de las que tomaron metformina volvería a elegir el mismo tratamiento, frente al 27,2 % de las tratadas con insulina. Es más cómoda y se acepta mejor, y en términos de complicaciones a corto plazo rinde igual. Lo que el MiG no podía contestar era qué pasa después con los niños.
Atraviesa la placenta: lo que se sabe de los bebés y de los niños
La insulina no cruza la placenta; la metformina sí, y por eso se ha seguido a los hijos del ensayo MiG. En Adelaida, a los 7 años, no hubo diferencias entre los niños de uno y otro grupo. En Auckland, a los 9 años, los niños expuestos a metformina eran algo más grandes en peso, perímetro del brazo y de la cintura, pero su porcentaje de grasa corporal, la grasa abdominal medida por resonancia y los análisis de glucosa, insulina, colesterol o hígado fueron similares. Son subgrupos pequeños, de un centenar de niños cada uno, y el propio estudio no saca conclusiones firmes. No es una señal de alarma, pero tampoco una pregunta cerrada.
En la diabetes tipo 2 previa al embarazo, el ensayo MiTy añadió metformina o placebo a la insulina en 502 mujeres. Las complicaciones del recién nacido fueron las mismas (40 % en ambos grupos), y las madres con metformina controlaron mejor la glucosa, necesitaron menos insulina, engordaron 1,8 kilos menos y tuvieron menos cesáreas (53 % frente a 63 %). Los bebés pesaron de media unos 220 gramos menos y hubo menos por encima del percentil 97 (9 % frente a 15 %). Pero hubo casi el doble de bebés pequeños para su edad gestacional: 13 % frente a 7 %. Menos bebés grandes a cambio de más bebés pequeños es el equilibrio que hay que valorar, y por eso algunos equipos vigilan de cerca el crecimiento si tomas metformina.
Con ovario poliquístico, y si la tomas ahora mismo
Muchas mujeres con síndrome de ovario poliquístico se quedan embarazadas tomando metformina y se preguntan si seguir con ella protegerá el embarazo. El ensayo más grande que lo ha estudiado, el noruego PregMet2, dio metformina o placebo desde el final del primer trimestre hasta el parto a 487 mujeres con SOP. Los abortos tardíos, entre las semanas 13 y 22, sumados a los partos prematuros, fueron el 5 % con metformina y el 10 % con placebo, una diferencia que no llegó a ser estadísticamente significativa. No hubo diferencias en diabetes gestacional (25 % frente a 24 %) ni en los demás resultados secundarios, preeclampsia incluida. Un análisis posterior que juntó tres ensayos sí sugirió menos pérdidas tardías y partos prematuros, pero es un análisis a posteriori que sirve para plantear la hipótesis, no para confirmarla.
Traducido: en el SOP, la metformina durante el embarazo no previene la diabetes gestacional ni la preeclampsia, y su posible efecto sobre las pérdidas tardías y la prematuridad está por demostrar. Si la tomabas para ovular y te has quedado embarazada, no la dejes ni la mantengas por tu cuenta: coméntalo en la primera visita para que el equipo decida. Si te la han recetado por una diabetes gestacional o tipo 2, la dosis es la que pauta tu médico, y el control con glucómetro sigue siendo igual de importante que con insulina. Y si en tu informe pone «diabetes gestacional tratada con metformina», significa que la dieta no fue suficiente y se añadió un fármaco con buenos datos a corto plazo, no que tu diabetes sea más grave que la de quien lleva insulina.
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