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Nidar
— Glosario · Letra H

Hipoglucemia neonatal

Glucosa baja en la sangre del recién nacido, casi siempre pasajera y concentrada en las primeras 24 horas. Se busca con controles en el talón en los bebés con riesgo: hijos de madre con diabetes, grandes o pequeños para su edad gestacional y prematuros tardíos. Se trata con tomas, gel de glucosa en la boca o, si no basta, suero.

Por qué le pinchan el talón a un bebé que parece sano

Durante el embarazo el bebé recibe la glucosa de forma continua a través de la placenta. Al cortar el cordón ese aporte se interrumpe de golpe y tiene que empezar a fabricarla y a regularla por su cuenta mientras la lactancia arranca, así que un descenso en las primeras horas es parte de la adaptación normal. El problema aparece en los bebés a los que esa transición les cuesta más: los hijos de madre con diabetes, que en el embarazo se acostumbraron a producir mucha insulina y la siguen produciendo al nacer; los grandes y los pequeños para su edad gestacional, y los prematuros tardíos, con menos reservas. A esos se les hacen controles de glucosa con una gota de sangre del talón antes de las tomas durante el primer día o los dos primeros.

Que salga baja en alguno de esos controles es lo esperable, no la excepción. En un estudio neozelandés con 514 bebés de 35 semanas o más identificados como de riesgo, la mitad (el 51 %) tuvo al menos una glucemia por debajo de 2,6 mmol/L, que son 47 mg/dL, y el 19 % bajó de 2,0 mmol/L (36 mg/dL). El 81 % de los episodios ocurrió en las primeras 24 horas, cada episodio duró de media 1,4 horas y a cada bebé se le hicieron una mediana de nueve controles. La frecuencia fue parecida en todos los grupos de riesgo; lo que sí se asoció a episodios más graves fue acumular tres factores a la vez. Por eso, si a tu bebé le dicen «ha tenido una glucemia baja», lo normal es que sea eso: un control en el que salió baja, que se corrige y no vuelve.

El umbral no está claro, y el gel cambió el tratamiento

No existe una cifra universal de hipoglucemia neonatal, y eso desconcierta a los padres que comparan hospitales. El punto de corte más usado para tratar es 47 mg/dL (2,6 mmol/L), pero el ensayo holandés HypoEXIT, publicado en el New England Journal of Medicine en 2020, lo puso a prueba: 689 recién nacidos sanos de 35 semanas o más con riesgo y una hipoglucemia moderada sin síntomas se repartieron al azar entre tratar por debajo de 36 mg/dL o por debajo de 47. A los 18 meses, el desarrollo cognitivo y motor fue equivalente en los dos grupos. Con el umbral alto hubo menos episodios y menos intensos, pero a cambio más pruebas y tratamientos invasivos. El umbral bajo resultó no inferior, aunque en su grupo hubo un bebé con convulsiones, con la glucosa ya normal, y una muerte.

Lo que más ha cambiado en la última década es el primer escalón del tratamiento: un gel de glucosa al 40 % que se extiende por dentro de la mejilla y se acompaña de una toma. La revisión Cochrane de 2022, basada sobre todo en el ensayo Sugar Babies, concluye que probablemente corrige más episodios que el placebo y, sobre todo, que probablemente reduce que el bebé se separe de su madre para tratarle, a casi la mitad (RR 0,54: 116 separaciones menos por cada 1.000 bebés), y aumenta la lactancia materna exclusiva tras el alta (87 más por cada 1.000). No se describieron efectos adversos como atragantamiento o vómitos. Si el gel y las tomas no bastan, el siguiente paso es el suero con glucosa por vena, y eso sí suele implicar ingreso en neonatos.

Lo que no hace falta y lo que puedes hacer tú

Una pregunta razonable es si no sería mejor dar el gel a todos los bebés de riesgo, antes de que la glucosa baje. El ensayo hPOD lo probó con una dosis única a la hora de vida, y el seguimiento de más de 1.000 de esos niños a los 6-7 años, publicado en JAMA Pediatrics en 2026, respondió que no: la proporción con alguna alteración neurocognitiva fue la misma (59 % con gel, 57 % con placebo) y los que lo recibieron tuvieron algo más de dificultades emocionales y de conducta (24 % frente a 18 %). Los autores concluyen que la evidencia no apoya usar el gel de forma rutinaria para prevenir la hipoglucemia. Es decir: gel para tratar una glucemia baja, sí; gel «por si acaso», no.

Lo que sí está en tu mano es lo de siempre, que aquí importa más: piel con piel y primera toma en la primera hora, tomas frecuentes y mantener al bebé caliente, porque el frío gasta glucosa. Si tuviste diabetes gestacional, díselo al equipo al ingresar para el parto aunque ya conste en el informe. Una vez superados los controles, que casi todos los episodios se concentran en el primer día, lo que tiene que hacerte llamar es un bebé que no se despierta para comer o se duerme en cada toma, que está flojo, tiembla, se pone pálido o tiene la respiración rara: son los signos que el personal busca en esas horas y lo que en casa merece una consulta sin esperar.