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Nidar
— Glosario · Letra I

Insulina

Hormona que baja el azúcar en sangre. En la diabetes gestacional se inyecta cuando la dieta y el ejercicio, y a veces la metformina, no bastan para mantener la glucosa en sus objetivos. No atraviesa la placenta, su riesgo principal son las bajadas de azúcar de la madre y se suspende en cuanto nace el bebé.

Cuándo se añade, y por qué no es un fracaso tuyo

En la diabetes gestacional el tratamiento va por escalones. La guía NICE NG3 del Reino Unido los describe con cifras: si al diagnóstico la glucosa en ayunas está por debajo de 7 mmol/L (126 mg/dL), se empieza con cambios en la dieta y ejercicio, por ejemplo caminar 30 minutos después de las comidas; si en una o dos semanas no se alcanzan los objetivos, NICE propone metformina, y la insulina si la metformina no se puede tomar o no basta. Los objetivos de glucosa capilar son estar por debajo de 5,3 mmol/L (95 mg/dL) en ayunas y de 7,8 mmol/L (140 mg/dL) una hora después de comer, o de 6,4 mmol/L (115 mg/dL) a las dos horas. El orden entre metformina e insulina varía de un hospital a otro; lo importante es que el siguiente escalón llega cuando los controles lo piden.

Hay dos situaciones en las que la insulina no espera: si la glucosa en ayunas es de 7 mmol/L o más al diagnóstico, NICE recomienda empezarla de inmediato, y si está entre 6 y 6,9 pero el bebé ya es grande o hay exceso de líquido amniótico, aconseja considerarla. Necesitar insulina no significa que lo hayas hecho mal. La resistencia a la insulina la provocan las hormonas de la placenta y va en aumento hasta el final, así que es habitual que la dieta funcione al principio y deje de bastar semanas después. Y controlar la glucosa merece la pena: en el ensayo australiano ACHOIS, con 1.000 mujeres, tratar la diabetes gestacional con dieta, controles e insulina cuando hacía falta redujo las complicaciones graves del bebé del 4 % al 1 %.

No llega al bebé, pero puede bajarte el azúcar de más

La insulina es una molécula grande que no cruza la placenta, a diferencia de la metformina, y por eso es el tratamiento con el que hay más experiencia en el embarazo. La revisión Cochrane de 2017, con 53 ensayos y más de 7.000 mujeres, comparó la insulina con los antidiabéticos en pastillas: no encontró diferencias claras en bebés grandes para su edad, en mortalidad perinatal ni en hipoglucemia del recién nacido. Sí vio más trastornos hipertensivos del embarazo con insulina (riesgo relativo de 1,89, evidencia de calidad moderada), un dato que no se suele contar y que no está claro si se debe al fármaco o a que se usaba en mujeres con diabetes más difícil de controlar.

Su riesgo propio es la hipoglucemia: que el azúcar te baje demasiado, sobre todo si te pinchas y luego comes menos o más tarde, o si haces más ejercicio del habitual. Se nota como sudor frío, temblor, hambre brusca, palpitaciones, visión borrosa o sensación de estar aturdida. NICE aconseja a las embarazadas que usan insulina mantener la glucosa por encima de 4 mmol/L (72 mg/dL) y llevar siempre encima algo de azúcar rápido, como pastillas de glucosa o un zumo. Si notas esos síntomas, mídete si puedes, toma el azúcar sin esperar y avisa a tu equipo si se repite: casi siempre se resuelve ajustando la dosis o el horario.

El día del parto y después: se deja en cuanto nace el bebé

Durante el parto se mide la glucosa cada hora y se intenta mantener entre 4 y 7 mmol/L (entre 72 y 126 mg/dL); si no se consigue, se pone insulina y suero glucosado por vena. Al nacer, al bebé se le vigila la glucosa en las primeras horas, porque ha estado recibiendo más azúcar de la cuenta y su páncreas se ha acostumbrado a fabricar mucha insulina; eso no tiene que ver con que tú te pincharas, porque tu insulina no le llegaba. Darle el pecho pronto y a menudo ayuda a mantenerle el azúcar estable.

Para ti, la regla de NICE es clara: las mujeres con diabetes gestacional dejan el tratamiento para la glucosa inmediatamente después del parto. Al salir la placenta desaparece la causa de la resistencia a la insulina, y seguir pinchándote te provocaría hipoglucemias. Te medirán la glucosa antes del alta para comprobar que se ha normalizado; si sigue alta, puede tratarse de una diabetes que ya existía antes del embarazo y hay que estudiarla. Si todo vuelve a la normalidad, NICE recomienda un análisis de glucosa en ayunas entre las 6 y las 13 semanas tras el parto, y la ficha de diabetes gestacional explica por qué ese control es lo más importante de todo.