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Nidar
— Glosario · Letra M

Mancha salmón

Mancha plana, rosada o roja, que muchos bebés tienen al nacer en la nuca, el entrecejo, la frente o los párpados. En las guías se llama nevus simplex y popularmente «picadura de la cigüeña» o «beso del ángel». Es benigna, no crece y las de la cara suelen aclararse en los primeros años.

La marca de nacimiento más frecuente, con tres nombres distintos

Mancha salmón, picadura de la cigüeña, beso del ángel y nevus simplex son la misma cosa. Es una zona de piel plana, de color rosa o rojo claro, con los bordes difuminados, que está ahí desde el nacimiento. Lo que se ve no es un pigmento sino sangre: pequeños capilares de la piel más dilatados de lo normal, que dejan transparentar el color. Por eso se aprieta con el dedo y palidece un momento, y por eso se nota mucho más cuando el bebé llora, hace fuerza o está acalorado, un detalle que el NHS británico recoge expresamente y que es lo que suele alarmar a los padres las primeras semanas.

Los sitios típicos son tres: el entrecejo, la nuca y los párpados superiores. En una serie de 27 bebés con formas extensas estudiada en dos hospitales de referencia, la tenían en el entrecejo el 77,8 %, en la nuca el 59,3 % y en los párpados el 55,6 %, y además podía extenderse al cuero cabelludo, la nariz, el labio superior o la parte baja de la espalda. Los autores propusieron llamar a estas formas amplias «nevus simplex complex» y pidieron usar siempre el nombre de nevus simplex, precisamente para que no se confundan con otras manchas vasculares que sí tienen importancia. Si la mancha de tu bebé dibuja una V en la frente, llega a la nariz o se asoma bajo el pelo de la coronilla, sigue siendo lo mismo.

Cuántos bebés la tienen: entre uno de cada cinco y casi todos

Las cifras publicadas bailan muchísimo, y eso ya dice algo. En San Diego, dermatólogos pediátricos exploraron a 594 recién nacidos en sus primeras 48 horas y la encontraron en el 83 %: fue con diferencia la lesión vascular más frecuente, muy por delante del hemangioma infantil (4,5 % a los tres meses). En un hospital de la India, sobre 1.000 recién nacidos, la cifra fue del 20,7 %. No es que en un sitio nazcan bebés distintos: una mancha rosa pálida en la nuca, tapada por el pelo, se ve o no se ve según quién explore, con qué luz, en qué tono de piel y si el bebé está tranquilo o llorando en ese momento.

La conclusión práctica es la misma con cualquiera de los dos números: es tan común que se considera una variante normal de la piel del recién nacido, no una enfermedad. No tiene que ver con nada que hicieras en el embarazo, no se hereda de ninguna forma que importe y no indica ningún problema interno. En cuanto a su evolución, el NHS resume lo que ven las consultas: la mayoría se desvanecen hacia los 2 años cuando están en la frente o los párpados, y las de la nuca o la parte de atrás de la cabeza tardan más. Muchas de estas últimas no llegan a irse del todo, pero quedan bajo el pelo y en la vida adulta apenas se notan salvo con el calor o el esfuerzo.

Si lo pone en el informe, y la mancha con la que no hay que confundirla

Que en la exploración del alta aparezca «nevus simplex» o «mancha salmón» significa que alguien la vio, la reconoció como benigna y la dejó anotada. No hay que hacer nada: ni cremas, ni revisiones especiales, ni láser. No duele, no pica y no cambia de tamaño con el bebé, aunque sí de intensidad según el momento. Merece la pena hacerle una foto en reposo cada pocos meses, porque el aclarado es lento y así lo verás de verdad; la mancha de la frente que en el día a día parece idéntica suele estar claramente más pálida en la foto del primer cumpleaños.

La que no hay que confundir con ella es la mancha en vino de Oporto, que es mucho más rara (un 0,3 % de los bebés del estudio de San Diego). También está desde el nacimiento y también es plana, pero es de un rojo más oscuro o violáceo, suele afectar a un solo lado de la cara o del cuerpo y no se aclara: con los años puede oscurecerse y engrosarse si no se trata. El láser la mejora, y funciona mejor cuanto antes se aplica, y en casos raros se asocia a síndromes como el de Sturge-Weber, así que merece valoración específica. La otra mancha roja del bebé, el hemangioma infantil, se distingue porque casi nunca está al nacer: aparece en las primeras semanas y crece en relieve. Si la mancha de tu bebé es de un solo lado, oscura, extensa o empieza a abultarse, coméntalo en la próxima revisión.