Banco de leche
Centro que recibe leche materna donada de forma altruista, la analiza, la pasteuriza y la distribuye a hospitales para alimentar a recién nacidos prematuros o enfermos que no tienen suficiente leche de su propia madre. En esos bebés, la leche donada reduce el riesgo de enterocolitis necrotizante frente a la fórmula.
Leche para quien más la necesita, con receta
Un banco de leche no es un almacén al que cualquiera pueda ir a por leche. Según la Asociación Española de Bancos de Leche Humana (AEBLH), es un centro especializado donde la leche donada por madres seleccionadas se recibe, se procesa, se analiza, se almacena y se distribuye a los hospitales, y allí se administra a recién nacidos ingresados bajo prescripción médica. Los receptores principales son los bebés con riesgo de enterocolitis necrotizante, una enfermedad intestinal muy grave: prematuros nacidos antes de la semana 32 o con menos de 1.500 gramos, recién nacidos operados del abdomen y bebés con cardiopatías congénitas. La idea es que, cuando no hay leche suficiente de su propia madre, reciban leche humana en lugar de fórmula.
La idea no es nueva. El primer banco de leche se abrió en Viena en 1909 y hubo una primera expansión a mediados del siglo XX. En los años ochenta la aparición del sida y la confirmación de que el VIH pasa a la leche frenaron en seco su desarrollo y muchos bancos cerraron. La segunda expansión llegó una década después, cuando se demostró que la pasteurización y la congelación hacían segura la leche donada y se acumuló evidencia sobre sus beneficios en los bebés enfermos o muy prematuros. Hoy, como recuerda la AEBLH, la OMS y las principales sociedades de pediatría, entre ellas la Asociación Española de Pediatría, respaldan que exista esta opción para los recién nacidos ingresados que no disponen de leche de su madre.
Menos enterocolitis, algo menos de peso: lo que dice la Cochrane
La revisión Cochrane que compara fórmula con leche donada en prematuros y bebés de bajo peso, actualizada en 2019, reunió 12 ensayos con 1.879 recién nacidos. Su resultado más importante es que la fórmula aumentó el riesgo de enterocolitis necrotizante: el riesgo relativo fue de 1,87, lo que equivale a que por cada 33 bebés alimentados con fórmula en lugar de leche donada se produce un caso más. La certeza de la evidencia se califica de moderada. No se encontraron diferencias en la mortalidad global, y la mayoría de los ensayos, un detalle que conviene saber, estaban financiados por los fabricantes de la fórmula estudiada.
La otra cara es el crecimiento, y es el matiz que casi nunca se cuenta. Los bebés alimentados con fórmula ganaron más peso, longitud y perímetro craneal durante el ingreso, unos 2,5 gramos por kilo y día más de peso, aunque con mucha variabilidad entre estudios. Ese crecimiento más rápido no se tradujo en diferencias en el crecimiento a largo plazo ni en el neurodesarrollo. Además, los ensayos antiguos daban la leche donada sin más, y solo los cinco más recientes la usaron fortificada, es decir, con nutrientes añadidos para cubrir lo que necesita un prematuro, que es como se plantea hoy. Y la leche donada no compite con la de la propia madre: tanto la Cochrane como la AEBLH la contemplan para cuando la de la madre no está disponible o no basta.
Si quieres donar, o si te ofrecen leche de otra madre
En España donar es voluntario y altruista: los bancos no pagan por la leche ni la venden. Según la AEBLH, basta con tener la lactancia bien establecida y buena salud y hábitos de vida saludables, y se recomienda esperar al menos tres semanas desde el parto. El proceso es una entrevista o un cuestionario sobre salud y hábitos y un análisis de sangre para descartar infecciones que se transmiten por la leche, como sífilis, VIH y hepatitis B y C, y según el protocolo también Chagas y HTLV. El banco te da el material para extraer, conservar y entregar la leche, y hay que avisar si empiezas un medicamento o un producto de herbolario o si te hacen una prueba con contraste o de medicina nuclear. También pueden donar las madres con un bebé en neonatos que producen más de lo que su hijo necesita, y cada vez más bancos aceptan la donación de madres que han perdido a su bebé, si ellas lo desean.
Una vez recogida, la leche se pasteuriza, la mayoría de los bancos con el método Holder, que la mantiene a 62,5 °C durante 30 minutos y la enfría a 4 °C en menos de 15 minutos. Después se analiza para confirmar que no tiene bacterias y se mide su contenido de proteínas, grasa, lactosa y energía, lo que permite elegir la más adecuada para cada bebé; luego se congela hasta que se usa. Nada de eso ocurre cuando la leche se comparte entre particulares o se compra por internet, y la AEBLH advierte de que esa práctica expone al bebé a riesgos importantes por falta de control de las donantes y del proceso. Si tu bebé está ingresado y te proponen leche donada, no significa que tu leche no sirva: sigue extrayéndote, porque la tuya pasará delante en cuanto la haya.