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Nidar
— Glosario · Letra H

Hematoma subcoriónico

Acumulación de sangre entre el corion, la membrana externa que rodea al embrión, y la pared del útero. Es uno de los hallazgos más frecuentes en las ecografías que se hacen por sangrado en el primer trimestre. Aumenta algo el riesgo de aborto y de algunas complicaciones posteriores, pero la mayoría de los embarazos con hematoma siguen adelante sin problemas.

Qué es lo que se ve en la ecografía

En la ecografía, el hematoma subcoriónico aparece como una zona en forma de media luna, de aspecto heterogéneo y sin flujo en el Doppler, situada entre el saco gestacional y la pared del útero. Es sangre que se ha acumulado detrás de la membrana externa del saco, el corion, en el lugar donde se está formando la placenta. En el informe puede aparecer como hematoma subcoriónico, hematoma retrocorial, hemorragia subcoriónica o con sus siglas, HSC, y casi siempre con unas medidas en milímetros o con la parte de la circunferencia del saco que rodea, por ejemplo «ocupa un tercio del saco».

Es un hallazgo muy común en un contexto concreto: se describe en el 18-22 % de los embarazos intrauterinos de mujeres que acuden por sangrado vaginal. Eso explica que tantas personas lo lean por primera vez en una ecografía de urgencias hecha por manchar, y también que a menudo sea la explicación del sangrado. Lo importante del informe no es tanto la palabra como lo que la acompaña: si hay embrión con latido, si su tamaño corresponde a las semanas y cuánto del saco ocupa el hematoma. Esos tres datos dicen mucho más que el diagnóstico en sí.

Cuánto aumenta el riesgo, contado en números absolutos

El mejor resumen de la evidencia sigue siendo un metaanálisis de 2011 publicado en Obstetrics & Gynecology, con siete estudios, 1.735 mujeres con hematoma y 70.703 sin él. El hematoma se asoció a más abortos espontáneos: del 8,9 % al 17,6 %. Dicho de otra forma, por cada 11 mujeres con hematoma se produce un aborto más de los que habría sin él, y más de ocho de cada diez mujeres con hematoma no abortan. Las muertes fetales tardías pasaron del 0,9 % al 1,9 %, es decir, una más por cada 103 mujeres con hematoma. También aumentaron el desprendimiento de placenta (del 0,7 % al 3,6 %), el parto prematuro (del 10,1 % al 13,6 %) y la rotura prematura de membranas antes de término (del 2,3 % al 3,8 %). No se encontró relación con la preeclampsia ni con que el bebé naciera pequeño. Traducido al mismo idioma que el aborto: haría falta diagnosticar un hematoma a 34 mujeres para que se produzca un desprendimiento de más, a 28 para un parto prematuro de más y a 69 para una rotura de membranas de más. Conviene saber también de dónde salen estas cifras: son estudios observacionales, de cohortes y de casos y controles, publicados entre 1981 y 2010, que muestran una asociación, no que el hematoma sea la causa directa de cada complicación.

El tamaño importa, pero menos de lo que suele creerse. Los hematomas grandes se asocian a más riesgo de pérdida, sobre todo cuando rodean más de dos tercios de la circunferencia del saco. Por debajo de eso, las cifras no permiten predecir qué embarazo concreto va a ir mal, y un hematoma pequeño con un embrión que late y crece bien es, en la práctica, una buena noticia con un asterisco. El asterisco explica por qué a algunas mujeres se les hace alguna ecografía más durante el embarazo: los riesgos del metaanálisis incluyen complicaciones de la segunda mitad, y es razonable vigilar el crecimiento y la placenta, aunque la gran mayoría no llegue a tener ninguna.

Si te lo han visto: lo que sirve y lo que no

Lo primero, lo que no sirve. El reposo en cama no se recomienda para prevenir el aborto temprano, según la ACOG, y en cambio sí tiene costes: pérdida de forma física, riesgo de trombosis, bajas laborales y culpa si al final el embarazo se pierde. La progesterona tampoco es una respuesta automática al hematoma. El NICE solo la recomienda, en forma de progesterona micronizada vaginal de 400 mg dos veces al día, a mujeres con sangrado, un embarazo intrauterino confirmado y al menos un aborto previo, y la mantiene hasta las 16 semanas si hay latido. No encontró beneficio con otras pautas o preparados. Un hematoma sin abortos previos no cumple esa indicación.

Lo que sí tiene sentido: si el embrión tiene latido y no has tenido abortos antes, el NICE aconseja volver a consulta si el sangrado empeora o dura más de 14 días, y seguir con el control prenatal normal si se detiene. Un manchado escaso y oscuro, sin dolor, no es por sí solo una señal de alarma. Sí lo son un sangrado rojo y abundante, que empape compresas, el dolor intenso tipo regla o los coágulos grandes, y ante cualquiera de ellos hay que ir a urgencias. Si tu grupo sanguíneo es Rh negativo, pregunta en la consulta si necesitas inmunoglobulina anti-D por el sangrado. Y ten presente la otra cara de las cifras: más de ocho de cada diez embarazos con hematoma siguen adelante.