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Nidar
— Glosario · Letra B

Biometría fetal

Medición del tamaño del bebé mediante ecografía: las cuatro estándar son el diámetro biparietal, el perímetro craneal, el perímetro abdominal y la longitud del fémur. Con ellas se estima el peso y se comprueba que el crecimiento va acorde a la edad gestacional.

Las cuatro medidas que hay detrás de las siglas

El informe casi nunca escribe las palabras completas. DBP es el diámetro biparietal, CC el perímetro craneal, CA el perímetro abdominal y LF la longitud del fémur, y cada una tiene un plano de corte del que no se puede salir. El diámetro biparietal y el perímetro craneal se toman en un corte transversal de la cabeza a la altura de los tálamos y del cavum del septum pellucidum, sin que se vea el cerebelo: el biparietal va del borde externo del cráneo próximo al borde interno del distal, y el perímetro rodea por fuera el hueso. El perímetro abdominal se traza con la elipse sobre la superficie externa de la piel, en un corte transversal a la altura de la unión de la vena umbilical, el seno portal y el estómago. El fémur se mide a lo largo del eje mayor de la diáfisis osificada, dejando fuera la epífisis distal. Son planos exigentes, y por eso dos ecografistas pueden dar cifras algo distintas del mismo bebé.

El peso fetal estimado, en cambio, no se mide: se calcula. Se meten varias de esas distancias en una fórmula de regresión —la más extendida es la de Hadlock, y la variante Hadlock IV que usan muchos ecógrafos combina perímetro craneal, perímetro abdominal, diámetro biparietal y longitud del fémur— y la máquina devuelve unos gramos. Es una predicción a partir de cuatro medidas de una silueta, no una balanza. De las cuatro, el perímetro abdominal es la que más pesa en el diagnóstico: los criterios internacionales de restricción del crecimiento se construyen sobre el perímetro abdominal o sobre el peso estimado, no sobre la cabeza ni sobre el fémur. Y la lectura depende de la tabla que tenga cargada el aparato, porque la recomendación es usar patrones de referencia apropiados para la población local: el mismo milímetro puede caer en un percentil distinto según el hospital.

El percentil dice mucho más que los milímetros

Un percentil es una posición en una fila. Que tu bebé esté en el percentil 25 significa que, de cada cien fetos de la misma edad gestacional, veinticinco pesarían menos que él y setenta y cinco más. Por eso los milímetros sueltos no informan de nada: 30 mm de perímetro abdominal son una catástrofe en la semana 34 y una noticia excelente en la semana 16. El percentil, además, es lo que permite ver una trayectoria en lugar de una foto. El tamaño fetal es una observación aislada; el crecimiento es un proceso dinámico y valorarlo exige varias medidas separadas en el tiempo. La caída de velocidad de crecimiento se define habitualmente como un descenso de más de 50 percentiles de perímetro abdominal o de peso estimado entre dos ecografías consecutivas, así que un bebé que iba por el percentil 60 y aparece en el 8 preocupa más que otro que lleva tres ecografías clavado en el percentil 6.

De ahí sale la distinción que más se confunde. Pequeño para la edad gestacional es un percentil por debajo de 10 y nada más: se considera habitualmente un feto constitucionalmente pequeño y por lo demás sano. La restricción del crecimiento es otra cosa, y el consenso internacional Delphi que recomienda ISUOG la define con criterios distintos según el momento. Antes de la semana 32 basta un perímetro abdominal o un peso por debajo del percentil 3, o un flujo diastólico ausente en la arteria umbilical; o bien un percentil por debajo de 10 acompañado de un índice de pulsatilidad por encima del percentil 95 en la arteria umbilical o en las uterinas. Desde la semana 32, basta un percentil por debajo de 3, o dos de estos tres: percentil por debajo de 10, una caída de más de dos cuartiles en la curva, y un índice cerebro-placentario por debajo del percentil 5 o un índice umbilical por encima del 95. Las curvas personalizadas, que ajustan por talla, peso, edad, paridad y etnia de la madre y por el sexo del bebé, se usan con esa misma intención de separar al pequeño sano del pequeño enfermo.

El margen de error del peso estimado, que casi nadie te cuenta

Este es el dato que cambia la conversación. En un análisis multicéntrico de 11.049 partos a término con ecografía hecha en los 14 días previos y peso calculado con Hadlock IV, el error medio del peso estimado fue del −2,39 %, con una desviación de 9,13 puntos, y solo el 71,6 % de las estimaciones cayó dentro del ±10 % del peso real. Casi tres de cada diez se equivocaron en más de un 10 %. Y el error no se reparte igual a lo largo de la escala: en la franja de 3.000 a 3.249 g el error medio fue del 0,28 % y se acertó dentro del 10 % en el 79,6 % de los casos; por debajo de 2.500 g la ecografía sobreestimó un 5,11 % de media; entre 4.000 y 4.249 g subestimó un 7,28 %, con solo un 55,45 % de aciertos; y por encima de 4.500 g la subestimación media fue del 12,44 % y los aciertos bajaron al 36,36 %. Con pesos por encima de 4.000 g, el 43,4 % de las ecografías se quedó corta en más de un 10 %.

Traducido: la fórmula tira hacia el centro. A los bebés pequeños los pinta más grandes y a los grandes más pequeños de lo que van a ser, y justo en los extremos, que es donde se toman decisiones, falla casi la mitad de las veces. Con un margen del ±10 %, un peso estimado de 3.700 g cubre cualquier cosa entre 3.330 y 4.070 g: por eso la escena de «me dijeron un peso y luego pesó otro» es la norma y no un fallo del ecografista. Si tienes una biometría delante, tres cosas concretas. Busca el percentil y pregunta con qué tabla se ha calculado, porque los gramos sin percentil no se pueden interpretar. No conviertas ese número en una previsión del peso al nacer ni lo uses tú sola como argumento para nada, porque una ecografía aislada no distingue un bebé pequeño y sano de uno restringido. Y ten claro qué es lo que sí cambia el plan: un percentil por debajo de 3, una caída de percentiles entre dos ecografías o un Doppler alterado. Cualquiera de esas tres es el momento de preguntar por el Doppler y por cada cuánto te van a controlar.