Cerclaje
Intervención que consiste en dar un punto de sutura alrededor del cuello del útero para ayudarlo a mantenerse cerrado y reducir el riesgo de aborto tardío o parto muy prematuro. Se hace por la vagina, con anestesia, y se retira al final del embarazo; existe también una variante abdominal para casos seleccionados.
Un punto en el cuello del útero: cómo se hace de verdad
El cerclaje es, literalmente, una jareta: un hilo resistente que rodea el cuello del útero y se anuda para que no se abra antes de tiempo. La técnica más usada es la de McDonald, que pasa el hilo por la vagina alrededor del cuello, a la altura en que este se une con la pared vaginal, sin cortar ni despegar nada. La de Shirodkar es más laboriosa: se separa la vejiga y el tejido de alrededor para colocar el hilo más arriba, más cerca del orificio interno, y a veces el nudo queda enterrado bajo la mucosa. En ambos casos se hace en quirófano, casi siempre con anestesia raquídea, y la intervención dura poco; muchas mujeres se van a casa el mismo día o al siguiente.
Luego está el cerclaje abdominal, que es otra cosa. Se coloca por laparoscopia o con una incisión en el abdomen, a la altura del istmo, justo donde el cuello se une al cuerpo del útero, y se hace antes del embarazo o al principio, antes de la semana 14. No se retira por la vagina: el bebé tiene que nacer por cesárea y, si se quiere, el hilo puede quedarse para embarazos futuros. Por eso se reserva para un grupo concreto de mujeres, casi siempre las que ya han tenido un cerclaje vaginal que no funcionó o las que no tienen cuello suficiente para darlo, como tras una traquelectomía.
Lo que dijo el ensayo MAVRIC: colocarlo más alto por la vagina no sirve
Durante años se asumió que cuanto más alto se colocara el punto, mejor sujetaría, y que un Shirodkar era preferible a un McDonald. El ensayo MAVRIC, publicado en 2020, lo puso a prueba en mujeres con un cerclaje vaginal previo fallido, repartidas al azar entre cerclaje abdominal, vaginal alto y vaginal bajo. Con el abdominal, el 8 % dio a luz antes de la semana 32, frente al 33 % con el vaginal bajo: había que tratar a unas cuatro mujeres para evitar un parto muy prematuro. Las pérdidas fetales también fueron menos (3 % frente a 21 %). Pero el cerclaje vaginal alto no mejoró nada respecto al bajo: 38 % frente a 33 % de partos antes de la 32, una diferencia que no es significativa.
La conclusión práctica es doble. Si un cerclaje vaginal ya falló una vez, la opción que ha demostrado funcionar es el abdominal, no repetir otro vaginal más alto. Y si te van a poner el primero, la técnica concreta importa menos de lo que se pensaba. En cuanto al cerclaje de rescate, el que se da cuando el cuello ya está dilatado en el segundo trimestre, no hay ensayos grandes, pero un metaanálisis de diez estudios con 757 mujeres encontró que se asociaba a más supervivencia de los bebés (71 % frente a 43 %) y a alargar el embarazo algo más de un mes de media (34 días), con el matiz de que casi todos los estudios eran observacionales y pueden estar sesgados.
Si llevas un cerclaje: la retirada y el mito del parto inmediato
El cerclaje vaginal se quita al final del embarazo, normalmente entre las semanas 36 y 37, en la consulta o en paritorio, sin necesidad de anestesia en la mayoría de los casos: se corta el hilo y se saca. Antes de esa fecha se retira si empiezan contracciones de parto, si se rompe la bolsa con signos de infección o si hay sangrado importante, porque dejar el punto con el útero contrayéndose puede desgarrar el cuello. Si te han puesto uno, las señales para acudir sin esperar son las contracciones regulares, la pérdida de líquido, el sangrado y la fiebre o un flujo con mal olor.
Mucha gente cree que en cuanto se corta el punto el parto se desencadena. Los datos dicen otra cosa. En una serie de 141 mujeres a las que se retiró un McDonald de forma programada en la semana 36-37, el tiempo medio hasta el parto espontáneo fue de 14 días y solo el 11 % dio a luz en las 48 horas siguientes; fue algo más frecuente en quienes llevaban el cerclaje por un cuello corto en la ecografía que en quienes lo llevaban por su historia. Así que no hace falta ir a quitarlo con la bolsa del hospital hecha ni vivir el día como si fuera el del parto. Lo que sí conviene hablar antes es el plan si el embarazo sigue su curso: con un cerclaje vaginal ya retirado, el parto puede ser vaginal con normalidad.