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Nidar
— Glosario · Letra A

Alumbramiento

La tercera y última fase del parto: va desde el nacimiento del bebé hasta la salida de la placenta y las membranas. Puede llevarse de forma activa, con un fármaco que contrae el útero y tracción suave del cordón, o de forma fisiológica, esperando a que la placenta salga sola.

Lo que pasa en esos minutos y cuándo se considera largo

Cuando nace el bebé, el parto aún no ha terminado. El útero, que de golpe se ha quedado casi vacío, sigue contrayéndose; la placenta, que no puede encoger al mismo ritmo, se despega de la pared y sale, arrastrando detrás las membranas de la bolsa. La guía NICE de atención al parto lo define así: la tercera fase va desde el nacimiento del bebé hasta la expulsión de la placenta y las membranas. Mientras eso ocurre, lo que se vigila es cómo estás tú, tu color, tu respiración y cómo te encuentras, y cuánto sangras, porque el punto donde estaba pegada la placenta es una superficie grande que se cierra precisamente gracias a que el útero se contrae.

Para saber cuándo esa espera deja de ser normal, NICE da dos plazos distintos según cómo se lleve esta fase: se habla de alumbramiento prolongado si la placenta no ha salido a los 30 minutos del nacimiento con manejo activo, o a los 60 minutos con manejo fisiológico. Si con manejo fisiológico aparece una hemorragia o se llega a la hora sin placenta, la recomendación es pasar al manejo activo. Por eso el «entre 5 y 30 minutos» que se repite en muchas páginas describe solo uno de los dos caminos: con un alumbramiento fisiológico, una placenta que tarda 45 minutos está dentro de lo esperable.

Activo o fisiológico: la comparación completa, con lo bueno y lo malo

El manejo activo es un paquete de tres cosas: un fármaco que contrae el útero en cuanto nace el bebé (lo habitual es oxitocina intramuscular), pinzar y cortar el cordón, y una tracción controlada del cordón cuando hay señales de que la placenta se ha despegado. NICE pide no pinzar antes del primer minuto salvo que el bebé lo necesite. El fisiológico es lo contrario: nada de fármacos de rutina, el cordón sin pinzar hasta que deja de latir o hasta que sale la placenta, y la placenta sale con tu propio esfuerzo. La tabla que NICE da para comparar ambos es más útil que cualquier resumen: con manejo activo sangran más de 500 ml unas 68 mujeres de cada 1.000, frente a 188 con el fisiológico; más de un litro, 13 frente a 29, y necesitan transfusión 13 frente a 35.

Lo que casi nunca se cuenta es la otra columna de esa tabla. Los efectos secundarios, como náuseas y vómitos, dolor de cabeza, subida de tensión o volver al hospital por sangrado, aparecen en unas 186 mujeres de cada 1.000 con manejo activo, frente a 90 con el fisiológico. Y la revisión Cochrane de 2019, con ocho ensayos y 8.892 mujeres, matiza la parte buena: la reducción de la hemorragia grave de más de un litro (riesgo relativo 0,34) descansa en evidencia de calidad muy baja, y en mujeres con bajo riesgo de sangrar no se pudo confirmar una diferencia clara en hemorragia grave. Añade además más entuertos y más necesidad de analgesia con el manejo activo, y bebés con algo menos de peso al nacer por recibir menos sangre de la placenta si el cordón se pinza pronto. La conclusión de sus autores es que a las mujeres se les puede informar de los beneficios y daños de ambos métodos para que elijan. NICE lo recoge igual: te recomienda el activo, pero si pides el fisiológico te explican tu nivel de riesgo y respetan la decisión.

Si en tu informe pone «alumbramiento dirigido» o «extracción manual»

«Alumbramiento dirigido» o «manejo activo» significa que te pusieron el fármaco para contraer el útero y que la placenta salió con ayuda de la tracción del cordón: es lo que se hace por defecto en la mayoría de hospitales. «Alumbramiento espontáneo» o «fisiológico», que salió sola. «Placenta completa» o «membranas íntegras» quiere decir que quien te atendió la revisó y no faltaba ningún trozo, una comprobación rutinaria porque un resto que se queda dentro puede hacer sangrar en los días siguientes. Ninguna de estas frases indica que algo fuera mal.

«Placenta retenida» o «extracción manual de placenta» sí describe una complicación: la placenta no salió en el plazo y hubo que despegarla con la mano. NICE indica que no se haga sin anestesia, así que si tenías epidural se suele reforzar, y si no, se pone otra. Si te ocurrió, conviene preguntar si la placenta salió completa y apuntarlo para un próximo parto, porque haber tenido una hemorragia importante es un factor de riesgo que se tiene en cuenta la siguiente vez. Y si estás embarazada, esta es una de las decisiones que puedes dejar escritas en el plan de parto: manejo activo o fisiológico, y cuánto tiempo esperar para pinzar el cordón.