Amnios
La más interna de las dos membranas que forman la bolsa que rodea al bebé (la externa es el corion). Contiene el líquido amniótico. Cuando «se rompe la bolsa», se rompen las dos, y puede ocurrir antes del parto o durante él. En gemelos, el número de amnios indica si los bebés comparten bolsa.
Por qué en gemelos lo primero que se cuenta son los amnios
El amnios es la capa interna de la bolsa, la que toca el líquido y al bebé; el corion es la externa, pegada al útero, y de él sale la placenta. En un embarazo de un solo bebé la distinción apenas tiene consecuencias prácticas. En uno de gemelos es lo más importante del informe, porque el número de coriones y de amnios dice si los bebés comparten placenta, bolsa o las dos cosas, y de eso depende casi todo el seguimiento. De ahí salen las palabras que se leen en la ecografía: bicorial biamniótica, cada uno con su placenta y su bolsa; monocorial biamniótica, placenta compartida y bolsas separadas; y monocorial monoamniótica, placenta y bolsa compartidas.
La guía NICE de embarazo múltiple pide determinarlo en la ecografía del primer trimestre, porque después es cada vez más difícil. Se mira el número de masas placentarias, si hay membrana entre los bebés y cómo de gruesa es, y el signo lambda o el signo T. El signo lambda es una cuña de tejido que se mete entre las membranas donde se unen a la placenta, con forma de letra griega λ: indica que hay dos coriones. El signo T es una unión fina y en ángulo recto, sin cuña, porque la membrana que separa a los bebés está hecha solo de dos amnios: indica placenta compartida. Si la ecografía no permite decidirlo, NICE indica pedir una segunda opinión y, mientras tanto, tratar el embarazo como monocorial hasta demostrar lo contrario.
Cuando dos bebés comparten un solo amnios
La gestación monoamniótica es la forma más rara de gemelos: sale de un único óvulo fecundado que se divide entre los días 9 y 13 después de la fecundación, cuando el amnios ya se ha formado y no da tiempo a que cada embrión tenga el suyo. Se estima en unos 8 casos por cada 100.000 embarazos, alrededor del 1 % de los embarazos gemelares y del 5 % de los monocoriales. Lo que la hace delicada no es la placenta compartida, que también tienen los monocoriales biamnióticos, sino que no hay nada entre los dos cordones: en la ecografía se ven cordones entrelazados en entre el 55 % y el 100 % de estos embarazos.
Las cifras explican por qué se vigila tanto. Incluso pasada la semana 24, el riesgo de muerte fetal es del 9 % frente al 1 % de los gemelos bicoriales, y cuando ocurre suele afectar a los dos bebés. En cambio, el síndrome de transfusión feto-fetal, que es el gran riesgo de los monocoriales biamnióticos, aparece solo en el 2-4 % de los monoamnióticos y es más difícil de reconocer, porque no puede darse la combinación típica de mucho líquido en una bolsa y poco en la otra cuando solo hay una bolsa. Por eso estos embarazos llevan controles muy frecuentes y la guía NICE recomienda ofrecer una cesárea programada entre las semanas 32+0 y 33+6, o antes si surge alguna complicación. Puede parecer muy pronto, pero NICE explica que el parto planificado en esa ventana no parece aumentar el riesgo de complicaciones neonatales graves, aunque los bebés suelen necesitar ingreso en la unidad neonatal por prematuridad.
La banda amniótica, y qué hacer si alguna de estas palabras sale en tu informe
El síndrome de bandas amnióticas es la otra razón por la que el amnios aparece en los informes. Son hebras de tejido de la bolsa que se enredan alrededor de una parte del bebé y la estrangulan, dejando anillos de constricción. Afecta a entre 1 de cada 1.200 y 1 de cada 15.000 nacidos vivos, sin diferencia entre sexos, y su causa sigue sin conocerse. Sus efectos van de un simple surco en un dedo a la pérdida de un miembro o a defectos de la cara, la columna o la pared abdominal, según dónde y cuándo se enrede la banda. En casos seleccionados se puede cortar la banda dentro del útero con cirugía fetoscópica; lo habitual es corregir los anillos con cirugía después de nacer, y las recidivas tras la cirugía son raras.
Si en tu informe pone «gestación bicorial biamniótica», es la forma de gemelos con menos riesgo y el seguimiento será parecido, con más controles, al de un embarazo único. Si pone «monocorial biamniótica», tendrás ecografías frecuentes en las que, según NICE, se busca a la vez la transfusión feto-fetal, la restricción del crecimiento y la anemia-policitemia entre gemelos, las tres complicaciones propias de compartir placenta. Si pone «monoamniótica», estás ante un embarazo de alto riesgo que se lleva en un centro con experiencia, y es razonable preguntar desde ya por el calendario de controles y por la fecha prevista de la cesárea. Y si ves «banda amniótica», la pregunta útil es si hay alguna parte del bebé afectada o si es un hallazgo aislado sin contacto con él, porque es eso lo que decide todo lo demás.