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Nidar
— Glosario · Letra G

Gestación

El embarazo considerado como proceso completo, desde la fecundación hasta el parto, aunque en clínica su duración se cuenta desde el primer día de la última regla: de ahí las 40 semanas. Es el término técnico que usan los informes («gestación única», «gestación de 39+2 semanas»).

Cuánto dura de verdad: un rango de cinco semanas, no una fecha

La cifra que todo el mundo conoce son 40 semanas, 280 días desde la última regla. Pero esa cifra es una convención práctica, no una medida. Durante décadas fue difícil saber cuánto dura realmente un embarazo porque la fecha de partida siempre era aproximada: la última regla depende de cuándo se ovula, y la ecografía estima el tamaño, no el día de la concepción. El estudio que lo resolvió mejor, publicado en Human Reproduction en 2013 por Jukic y su equipo, siguió a 125 embarazos naturales en los que se conocía el día exacto de la ovulación gracias a análisis diarios de orina.

El resultado: desde la ovulación hasta el parto pasaron de mediana 268 días, 38 semanas y 2 días, que es lo mismo que las 40 semanas de la cuenta clásica sumándole las dos semanas previas a la ovulación. Lo llamativo es la dispersión. Incluso quitando los seis partos prematuros, entre el embarazo más corto y el más largo hubo 37 días de diferencia, y todos eran embarazos sanos. Es decir, dos mujeres que conciben el mismo día pueden dar a luz con cinco semanas de diferencia sin que ninguna de las dos tenga un problema. De ahí que la fecha probable de parto sea el centro de una ventana, y no una cita.

Por qué la cuenta de los 280 días falla, y a quién le falla más

La regla de Naegele, sumar 280 días al primer día de la última regla, da por hecho que todas ovulan el día 14 y que todos los embarazos duran lo mismo. Ninguna de las dos cosas es cierta. En el estudio de Jukic la variación fue mayor cuando se medía desde la última regla que desde la ovulación, un coeficiente de variación del 4,9 % frente al 3,7 %, y la diferencia refleja exactamente eso: cuánto varía el día en que se ovula. Por eso hoy la fecha que manda es la de la ecografía del primer trimestre, y la cuenta desde la regla se queda como estimación inicial. Hasta la propia regla tiene historia discutida: un trabajo de Baskett y Nagele, muy citado en los manuales, sostuvo que se había malinterpretado a Naegele y que la fecha se estaba adelantando cinco días, y en 2016 otro grupo volvió a sus textos originales y concluyó que él sí indicaba contar desde el primer día de la regla.

El mismo estudio encontró pistas de por qué unas gestaciones duran más que otras. Las madres de embarazos más largos eran algo mayores, habían pesado más al nacer y, sobre todo, tendían a repetir: las mujeres con partos largos en otros embarazos volvían a tenerlos. También pesaba lo que ocurre en las dos primeras semanas: los embarazos que tardaban más en implantarse duraban más, y aquellos en los que la progesterona subía rápido tras la implantación duraban de mediana 12 días más. No se vio relación con el índice de masa corporal, el alcohol, el número de partos previos ni el sexo del bebé. La muestra era pequeña y los autores lo advierten, pero el mensaje práctico se sostiene: si tu primer embarazo se alargó hasta la 41, no es raro que el siguiente también lo haga.

«A término» no es una sola cosa, y por qué ahora se distingue

Hasta hace poco, cualquier nacimiento entre la semana 37 y la 42 se llamaba a término y se daba por hecho que el resultado para el bebé era igual de bueno en todo ese tramo. Los datos dijeron otra cosa: la evolución de los recién nacidos, y en especial los problemas respiratorios, varía según en qué punto de esas cinco semanas nazcan. Por eso en 2012 un grupo de trabajo propuso partir la etiqueta, y la ACOG y la Sociedad de Medicina Materno-Fetal la adoptaron: término precoz de 37+0 a 38+6, término completo de 39+0 a 40+6, término tardío de 41+0 a 41+6 y postérmino desde la 42+0. La frecuencia de complicaciones neonatales es más baja en los embarazos sin problemas que nacen entre la 39+0 y la 40+6.

Esta división tiene una consecuencia directa que te afecta: por eso no se programan inducciones ni cesáreas antes de la semana 39 si no hay un motivo médico, y por eso, a medida que se pasa la 41, se plantea la inducción. Cuando leas la palabra en un informe, casi siempre va acompañada de un dato: «gestación única» o «gemelar», «gestación de 39+2 semanas», o una fórmula del tipo G2P1, que resume tu historia obstétrica (número de embarazos, de partos y, si se anotan, de abortos y cesáreas). Ninguna de esas expresiones indica un problema: son la forma en que el informe te sitúa. Lo que conviene comprobar es que la edad gestacional esté calculada sobre la ecografía del primer trimestre, porque todo lo demás se mide contra ella.