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Nidar
— Glosario · Letra S

STFF (síndrome de transfusión feto-fetal)

Complicación grave de los embarazos gemelares monocoriales (gemelos que comparten placenta) en la que hay un desequilibrio en el flujo de sangre entre los dos fetos. Se vigila con ecografías cada dos semanas desde la semana 16 y, en los casos avanzados, se trata con láser fetoscópico en centros de referencia.

Por qué solo pasa cuando los gemelos comparten placenta

Todos los gemelos que comparten una sola placenta —los monocoriales— están conectados por vasos que la cruzan de un lado a otro. Casi siempre esas conexiones están equilibradas y la sangre va y viene sin que ninguno salga perdiendo. El síndrome aparece cuando el reparto se descompensa: uno de los gemelos, el donante, pasa más sangre de la que recibe, orina menos y se queda con poco líquido amniótico; el otro, el receptor, se sobrecarga, orina de más y acumula demasiado líquido. En los gemelos bicoriales, cada uno con su placenta, esas conexiones no existen, y por eso el STFF no puede darse en ellos. De ahí que lo primero que importa en cualquier informe de gemelos sea la corionicidad.

Según las guías de la Sociedad Internacional de Ecografía en Obstetricia y Ginecología (ISUOG), actualizadas en 2025, el síndrome afecta al 10-15 % de los embarazos monocoriales y, sin tratamiento, termina con la muerte de los fetos en hasta el 90 % de los casos, con secuelas en más de la mitad de los que sobreviven. El diagnóstico no se basa en que un gemelo sea más pequeño que el otro —la diferencia de tamaño es frecuente, pero no hace falta para diagnosticarlo—, sino en el líquido: la bolsa más profunda del donante mide 2 cm o menos y la del receptor 8 cm o más. En Europa, a partir de la semana 20, el umbral del receptor sube a 10 cm.

Los estadios de Quintero, y por qué no son una escalera

El informe suele clasificar el síndrome con los estadios de Quintero, propuestos en 1999 y que siguen siendo el sistema de referencia. En el estadio I solo existe el desequilibrio de líquido. En el II, además, no se ve la vejiga del donante, señal de que apenas produce orina. En el III aparece un Doppler críticamente alterado en cualquiera de los dos: flujo diastólico ausente o invertido en la arteria umbilical, flujo invertido en el ductus venoso o flujo pulsátil en la vena umbilical. En el IV, uno o los dos fetos tienen hidrops, acumulación de líquido en sus tejidos. Y el V es la muerte de uno o de ambos.

Conviene no leerlo como una escalera por la que se baja peldaño a peldaño. La propia ISUOG advierte de que un estadio I puede pasar directamente al V sin atravesar los intermedios, que algunos receptores en estadio I ya tienen el corazón afectado y que el estadio predice mal la supervivencia después del tratamiento. Un metaanálisis de 26 estudios con casi 2.700 embarazos lo muestra con números: tras el tratamiento con láser, sobrevivió al menos un gemelo en el 85 % de los estadios II, en el 81,5 % de los III y en el 82,8 % de los IV, diferencias mucho más pequeñas de lo que sugeriría la numeración. En el estadio I, al menos un gemelo sobrevivió en el 84,9 % de los casos vigilados sin intervenir y en el 86,7 % de los tratados con láser. Por eso el estadio orienta la decisión, pero no es un pronóstico cerrado.

Si te lo han diagnosticado: láser, vigilancia y lo que ha cambiado

El tratamiento de elección en los estadios II, III y IV es la coagulación con láser por fetoscopia: se introduce una cámara muy fina en la bolsa del receptor y se sellan los vasos que conectan las dos circulaciones en la superficie de la placenta. Lo demostró el ensayo Eurofoetus, que comparó el láser con el drenaje repetido del exceso de líquido, la amniorreducción, en embarazos antes de la semana 26. Se detuvo antes de tiempo por el beneficio del láser: al menos un gemelo sobrevivió a los 28 días en el 76 % de los embarazos frente al 56 %, y a los seis meses estaban libres de complicaciones neurológicas el 52 % frente al 31 %. Hoy la amniorreducción queda como alternativa después de la semana 26 si no hay láser disponible. En el estadio I, con la madre sin síntomas y un cuello uterino de más de 15 mm, la ISUOG considera aceptable vigilar de cerca sin intervenir.

Los resultados han mejorado mucho con la técnica y la experiencia. Una revisión de 25 años de láser, con 34 estudios y 3.868 embarazos, vio subir la supervivencia de los dos gemelos del 35 % al 65 %, y la de al menos uno del 70 % al 88 %, con una edad media al nacer estable en torno a la semana 32. Si esperas gemelos monocoriales, lo que más depende de ti es no saltarte las ecografías: la ISUOG recomienda una cada dos semanas desde la semana 16, precisamente para detectar el síndrome a tiempo. En una serie que recoge la guía, ese ritmo quincenal detectó a tiempo el 90 % de los casos; el 10 % que se escapó correspondía a muertes fetales antes de la semana 16 o después de la 26. Y avisa sin esperar a la siguiente cita si notas que la tripa crece de golpe, tensión o ahogo, que pueden ser el reflejo del exceso de líquido del receptor.