Prolactina
Hormona de la hipófisis que pone en marcha la producción de leche tras el parto y se dispara con cada toma. Una vez establecida la lactancia, cuánta leche se produce depende sobre todo de cuánta se extrae del pecho, no del nivel de prolactina en sangre. También explica que la lactancia retrase la vuelta de la regla.
La hormona que arranca la leche, pero no la que decide cuánta
La prolactina se fabrica en la hipófisis, en la base del cerebro, y ya sube mucho durante el embarazo. Si antes del parto no sale más que algo de calostro es porque la progesterona de la placenta mantiene frenada la producción en cantidad. El protocolo de la Academy of Breastfeeding Medicine sobre galactagogos lo resume así: la lactancia se inicia con el parto, la expulsión de la placenta y la caída de la progesterona en presencia de niveles muy altos de prolactina, y eso dispara la activación secretora, la famosa subida. Su secreción funciona con un freno: la dopamina la inhibe, de modo que cuando la dopamina baja, la prolactina sube. Cada toma provoca además un pico de prolactina, y las mujeres que dan el pecho mantienen durante meses un nivel basal más alto que las que no lo hacen.
Lo que sorprende es lo que pasa después. Una vez establecida la lactancia, ese mismo protocolo afirma que no hay una correlación directa entre la prolactina en sangre, ni la basal ni el pico tras la toma, y el volumen de leche producido. Un estudio de Cox, Owens y Hartmann siguió a once madres entre el primer y el sexto mes: la prolactina basal media bajó de 119 a 59 microgramos por litro y el pico tras mamar de 286 a 91, mientras la producción de leche se mantenía prácticamente igual, en torno a 700-740 gramos al día. Tampoco encontraron relación entre la prolactina y la velocidad a la que se fabricaba la leche. La prolactina es imprescindible para que haya lactancia, pero no funciona como un grifo que regule la cantidad.
Por qué la oferta sigue a la demanda: cada pecho va a lo suyo
Si no es la prolactina, ¿qué decide cuánta leche hay? El propio pecho. Según el protocolo de la ABM, una vez que la producción está establecida, la velocidad de síntesis se controla sobre todo de forma local, en la glándula, por un mecanismo autocrino: si el pecho no se drena con regularidad, la producción baja, y si se drena con más frecuencia y más a fondo, sube, con un efecto inmediato en cada toma y otro diferido de varios días. El estudio de Cox lo mostró de forma muy gráfica: la velocidad de producción variaba muchísimo entre los dos pechos medidos a la vez y dentro del mismo pecho de una toma a otra, desde menos de 6 hasta 90 mililitros por hora. Con la misma prolactina en sangre para los dos, cada pecho respondía a lo que se le sacaba.
De ahí sale el consejo práctico de siempre, y ahora se entiende por qué funciona. Si quieres más leche, lo que mueve la producción es que el bebé mame más a menudo y con buen agarre, o extraer con más frecuencia si está separado de ti, no una pastilla que suba la prolactina. Por eso también los suplementos de fórmula que sustituyen tomas pueden reducir la producción: son vaciados que el pecho no recibe. Y por eso los medicamentos que sí actúan sobre la prolactina se usan para lo contrario. La cabergolina, un agonista de la dopamina que inhibe de forma potente la prolactina, se emplea para cortar la lactancia: según e-lactancia, una dosis única de 0,5 a 1 mg el primer día tras el parto basta para evitar la subida.
Si te han medido la prolactina, o si cuentas con ella para no quedarte embarazada
Si te piden una analítica de prolactina mientras das el pecho, un valor alto es lo esperable y no indica ningún problema: la lactancia mantiene la prolactina elevada durante meses. Y al revés, dado que su nivel no se correlaciona con el volumen de leche, un resultado «normal» no demuestra que produzcas poco. Medirla sirve para otras preguntas, como descartar un problema de la hipófisis, y conviene que lo interprete quien la ha pedido sabiendo que estás lactando. Si lo que te preocupa es la cantidad de leche, lo que se valora es el peso del bebé, los pañales y cómo es la toma. Si tomas algún fármaco y temes que afecte a la producción, e-lactancia permite consultarlo por principio activo.
La prolactina también frena la ovulación, y en eso se basa el método de la amenorrea de la lactancia (MELA): sirve como anticonceptivo si el bebé tiene menos de seis meses, la lactancia es exclusiva o casi y no ha vuelto la regla. La cifra del 98 % de eficacia que se repite es optimista si se compara con lo que se ha medido. La revisión Cochrane de 2015 encontró tasas de embarazo a los seis meses del 0,45 % y del 2,45 % en los dos estudios controlados, y de entre el 0 y el 7,5 % en ocho estudios sin grupo control, y a los seis meses la regla había vuelto en entre el 11 y el 39 % de las mujeres según el estudio. En cuanto falle una de las tres condiciones, necesitas otro método.
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