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Nidar
— Glosario · Letra P

Planos de Hodge

Cuatro líneas imaginarias que dividen la pelvis de arriba abajo y sirven para decir a qué altura está la cabeza del bebé durante el parto. El tercer plano pasa por las espinas ciáticas y equivale a la «estación 0» de la escala en centímetros: la cabeza está encajada.

Cuatro planos, una escala en centímetros y la misma idea

Durante el parto no basta con saber cuánto ha dilatado el cuello del útero: también importa cuánto ha bajado el bebé por la pelvis. Para describirlo, la escuela obstétrica española y latinoamericana usa los planos de Hodge, cuatro líneas paralelas imaginarias. El primero va del borde superior del pubis al promontorio, el saliente de la parte alta del sacro; es la entrada de la pelvis. El segundo, paralelo al anterior, pasa por el borde inferior del pubis. El tercero cruza a la altura de las espinas ciáticas, dos pequeños salientes óseos que se palpan por dentro, a los lados de la pelvis. El cuarto pasa por la punta del sacro y el cóccix, ya en la salida.

La escuela anglosajona, que es la que verás en muchos informes y en casi todos los estudios, mide lo mismo de otra forma: la «estación». Como explica el Manual MSD, se expresa en centímetros por encima o por debajo del nivel de las espinas ciáticas, que es la estación 0; por encima se anota con signo menos y por debajo con signo más. La equivalencia que importa es una sola: tercer plano de Hodge y estación 0 son lo mismo, y es el punto en que se dice que la cabeza está encajada, como recoge un estudio español de 2022 sobre esa misma referencia anatómica. Por tanto, primer y segundo plano corresponden a estaciones negativas, y el cuarto, a estaciones positivas, con la cabeza ya muy baja.

Qué significa «cabeza en tercer plano» y lo que no te dice

Si te han dicho o has leído «cabeza en tercer plano», «III plano» o «estación 0», significa que la cabeza ha pasado la entrada de la pelvis y ha llegado a su parte media. Es una buena noticia: según el estudio de 2022, a partir de ahí las probabilidades de parto vaginal son altas, y si hiciera falta un parto instrumental, se considera de bajo riesgo. En los informes también aparecen fórmulas más antiguas para las alturas previas: «cabeza móvil» o «libre» cuando aún no se apoya en la entrada de la pelvis, y «apoyada» o «fija» a medida que desciende hacia el encajamiento. Y el cuarto plano es el final del camino: la cabeza desciende hasta coronar en él, que es cuando empieza a verse desde fuera.

Lo que el plano no te dice es cuánto falta en horas. Una primeriza puede tener la cabeza encajada días antes del parto y otra mujer llegar a dilatación completa con la cabeza aún en segundo plano y parir sin problema, sobre todo si ya ha tenido hijos. Además, la altura se estima con los dedos en el tacto vaginal, y ese método, aunque sigue siendo la referencia, es poco reproducible: dos personas pueden explorarte seguidas y anotar alturas distintas. Por eso se investiga la ecografía durante el parto para medir el descenso, aunque también tiene sus límites: da por hecho que las espinas ciáticas están a unos 30 milímetros del pubis, y en ese estudio con escáner la distancia real variaba con la estatura.

Por qué el plano pesa en las decisiones del expulsivo

Donde la altura de la cabeza deja de ser un dato descriptivo es al final del parto. Si el expulsivo se alarga y se plantea ayudar con fórceps, ventosa o espátulas, el Manual MSD indica que estos instrumentos se usan cuando la cabeza está baja, a 2 centímetros o más por debajo de las espinas ciáticas (estación +2), y que antes de aplicarlos hay que confirmar que está encajada a esa altura o más abajo. Con la cabeza más alta, la extracción exige más tracción o rotación y aumenta el riesgo, y la balanza se inclina a menudo hacia la cesárea. Por eso, antes de decidir, quien te atiende vuelve a explorar y anota la altura de la cabeza junto con su posición.

Si repasas tu informe de parto y ves anotaciones como «III-IV plano» o «+2», ahora sabes leerlas: dicen por dónde iba el bebé en ese momento. Si el parto terminó en cesárea «por no progresión» o «por no descenso», la altura anotada al final explica buena parte de la decisión, y es una buena pregunta para la revisión posparto o para planificar el siguiente: en qué plano estaba la cabeza, en qué posición y durante cuánto tiempo no bajó.