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Nidar
— Glosario · Letra C

Cefálica (presentación)

Presentación en la que el bebé tiene la cabeza hacia abajo, que es la parte que entra primero en la pelvis. Es la más frecuente y, cuando la cabeza va bien flexionada (presentación de vértice), la más favorable para el parto. La gran mayoría de los bebés la adoptan espontáneamente antes de la semana 36.

Cabeza abajo no es una sola postura

«Cefálica» solo dice que lo primero que entra en la pelvis es la cabeza. Lo que el término no dice es qué parte de la cabeza, y eso cambia mucho el parto. Lo habitual es la presentación de vértice: el bebé lleva la barbilla pegada al pecho y la parte que va delante es la coronilla, la zona del occipucio, que ofrece a la pelvis el contorno más pequeño posible. Cuando la cabeza va menos flexionada aparecen las variantes que se leen en algunos informes: de bregma o sincipucio (va delante la zona de la fontanela grande), de frente (entre la fontanela y las cejas) y de cara, con el cuello echado hacia atrás. Todas son «cefálicas», pero solo la de vértice es la que tiene en mente quien dice que el bebé «ya está bien colocado».

Las variantes deflexionadas son raras. En un estudio poblacional galés de seis años, la presentación de cara apareció en 1 de cada 994 partos y la de frente en 1 de cada 755. Más de la mitad se diagnosticaron ya en el expulsivo, porque antes del parto una ecografía de rutina no suele fijarse en el grado de flexión de la cabeza. El pronóstico es distinto: la mayoría de los bebés que venían de frente nacieron por cesárea, mientras que con la presentación de cara el 56 % consiguió un parto vaginal. Es decir, que la palabra «cefálica» en el informe de la semana 36 es una buena noticia, pero no una garantía de cómo será el final: parte del ajuste se decide durante el propio parto.

OIIA, OIDP y el resto de siglas

Cuando la presentación es de vértice, el informe puede añadir la posición: hacia dónde mira el occipucio del bebé respecto a la pelvis de la madre. Las siglas se leen así: O de occipucio, I de ilíaca, luego I o D según quede a la izquierda o a la derecha de la madre, y al final A, P o T según esté hacia delante (anterior), hacia atrás (posterior) o de lado (transversa). OIIA es occípito-ilíaca izquierda anterior, la posición más frecuente y la más cómoda para el parto; OIDP es occípito-ilíaca derecha posterior, con la nuca del bebé hacia la espalda de la madre. OP u occípito-púbica y OS u occípito-sacra son los extremos: nuca mirando al pubis o al sacro. Si en tu informe pone «posterior», lo que describe es a un bebé que mira hacia tu tripa en lugar de hacia tu espalda.

La posición posterior tiene mala fama y en parte con razón: la revisión Cochrane sobre el tema recuerda que se asocia a partos más dolorosos, más largos y con más dificultad al final. Pero el dato que más tranquiliza sale de un estudio de Lieberman que siguió con ecografías seriadas a 1.562 mujeres durante el parto: el 36 % tuvo un bebé en posterior en al menos una de las ecografías, y de los que estaban en posterior ya avanzado el parto, solo el 20,7 % seguía así al nacer. Empezaran en la posición que empezaran, alrededor del 80 % de los bebés nacieron en occípito-anterior. La posición definitiva se establece cerca del final. El mismo estudio encontró más posteriores al nacer entre las mujeres con epidural (12,9 % frente a 3,3 %), aunque al inicio no había diferencias, un hallazgo que sigue discutiéndose y que no permite decir que la epidural «gire» al bebé.

Si en tu informe pone «cefálica» o «posterior»

Una presentación cefálica en la ecografía del tercer trimestre significa lo que parece: el bebé tiene la cabeza abajo y, a partir de la semana 36, lo más probable es que no se dé la vuelta. No hay nada que hacer ni que vigilar por ello. Si además aparece la posición, tómala como una foto de ese día y no como una predicción: con lo que cambia la cabeza durante el parto, un «OIDP» en la semana 36 no dice cómo nacerá tu bebé. Tampoco merece la pena obsesionarse con corregirlo. En un ensayo con 2.547 mujeres, recomendar la postura a cuatro patas diez minutos dos veces al día al final del embarazo no cambió la posición del bebé al nacer ni ningún otro resultado.

Durante el parto la cosa cambia algo: en un ensayo con mujeres de parto y bebé en posterior, ponerse a cuatro patas al menos media hora no redujo de forma significativa las posiciones posteriores al nacer ni los partos instrumentales, pero sí el dolor de espalda. Así que, si te alivia, adelante; no hace daño. Con los métodos comerciales de posturas y ejercicios, como Spinning Babies, conviene saber que, pese a lo extendidos que están, hasta 2026 no existe ningún ensayo aleatorizado que haya evaluado su eficacia. Si al final del expulsivo la cabeza sigue en posterior y el parto no avanza, el equipo puede plantear ayudar a rotarla o un parto instrumental, que es para lo que existen los modelos de fórceps rotadores; en la mayoría de los partos no llega a hacer falta.