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Nidar
— Glosario · Letra I

Ingurgitación mamaria

Hinchazón dolorosa de los dos pechos que suele aparecer con la subida de la leche, entre el tercer y el quinto día tras el parto. Más que leche acumulada es edema e inflamación del tejido, y por eso se alivia con frío y tomas a demanda, no vaciando el pecho con sacaleches.

No es que te sobre leche: es sobre todo edema

Hacia el tercer día el pecho cambia de fase: deja de producir solo calostro y arranca la producción de leche en cantidad, lo que se llama activación secretora y todo el mundo conoce como «subida». Notar los pechos más llenos, pesados y calientes esos días es normal y no tiene nombre de problema. La ingurgitación es cuando esa plenitud se convierte en pechos duros, tensos, brillantes y dolorosos, a veces con la areola tan hinchada que el pezón se aplana y el bebé no consigue engancharse. El protocolo de la Academy of Breastfeeding Medicine sobre el espectro de la mastitis, revisado en 2022, la describe como una entidad propia, bilateral, que suele aparecer entre los días 3 y 5 del posparto, aunque puede retrasarse hasta los días 9 o 10, y que se retrasa también tras una cesárea, porque la cesárea se asocia a una subida más tardía.

El matiz importante es qué hay dentro. Ese protocolo explica la ingurgitación como edema intersticial e hiperemia: líquido y sangre acumulados en el tejido que rodea los conductos, no un depósito de leche que haya que vaciar. Por eso recomienda algo que sorprende: limitar los sueros intravenosos durante el parto cuando no hacen falta, porque ese líquido acaba en el tejido y empeora el edema. Y por eso también se distingue de la mastitis. La ingurgitación afecta a los dos pechos por igual y a todo el pecho; la mastitis suele empezar en una zona concreta de un solo pecho, enrojecida y dolorosa, y con frecuencia se acompaña de fiebre y malestar general. Según la ABM, una ingurgitación bien manejada no debería progresar a mastitis.

La col, el frío y el masaje: lo que dice la evidencia, que es poco

La revisión Cochrane sobre tratamientos de la ingurgitación, actualizada en 2020, reunió 21 ensayos con 2.170 mujeres y probó de todo: hojas de col, compresas de hierbas, masaje manual y eléctrico, acupuntura, ultrasonidos, bolsas de frío y fármacos. Los estudios eran tan distintos que no se pudieron combinar, y la conclusión general es que hay poca evidencia consistente de que algo funcione mucho. Lo más citado son las hojas de col frías: frente a los cuidados habituales redujeron el dolor en torno a un punto en una escala de 0 a 10, y algo más de medio punto frente a las bolsas de gel frío, con una certeza de la evidencia calificada de muy baja. Las mujeres que las usaron estaban más satisfechas, pero no se pudo demostrar que dieran el pecho durante más tiempo.

Con el calor y el masaje el consejo ha cambiado, y muchas guías caseras siguen con el antiguo. El protocolo de la ABM indica que el calor dilata los vasos y puede empeorar los síntomas, aunque a algunas mujeres les resulte agradable, y que el frío y los antiinflamatorios sí reducen el edema. Sobre el masaje es tajante: apretar o masajear con fuerza el pecho es ineficaz y daña el tejido, y el masaje profundo se relaciona con complicaciones como el flemón y el absceso. Lo que propone en su lugar es un toque muy ligero, que barre la piel hacia las axilas como el drenaje linfático, y una técnica llamada presión inversa suavizante: presionar suavemente con las yemas alrededor de la base del pezón para desplazar el edema y ablandar la areola justo antes de la toma.

Si te está pasando ahora: qué hacer y cuándo ya no es ingurgitación

Ofrece el pecho a demanda, sin horarios, y deja que el bebé marque el ritmo. Si la areola está tan dura que no puede engancharse, ablándala con la presión inversa o sacando a mano un poco de leche antes de la toma, lo justo para que el pezón vuelva a sobresalir. Lo que no conviene es vaciar los pechos con el sacaleches entre tomas: la producción responde a la cantidad que se extrae, y la ABM advierte de que «sacar hasta vaciar» mantiene un exceso de producción y es un factor de riesgo de más edema e inflamación. Entre tomas, frío; para el dolor, ibuprofeno o paracetamol, que son compatibles con la lactancia. La ABM también recomienda que madre y bebé estén juntos en la habitación, para favorecer tomas fisiológicas y evitar el sacaleches.

La ingurgitación no da fiebre alta ni hace que te sientas enferma. Consulta el mismo día si aparece una zona roja y caliente en un solo pecho, fiebre o malestar como de gripe, si el dolor va a más en lugar de ceder, o si notas un bulto que no se ablanda con las tomas: eso ya apunta a mastitis o a alguna de sus complicaciones. Y mira también al bebé, porque la ingurgitación puede impedir que se enganche bien y que saque leche: si moja pocos pañales, sigue haciendo meconio al cuarto o quinto día o está demasiado dormido para pedir, la matrona o la asesora de lactancia tiene que ver la toma. Si no das el pecho o estás destetando de golpe, el pecho también se ingurgita; ahí se usa el frío y se extrae solo lo necesario para estar cómoda, para no estimular más producción.