Saltar al contenido principal
Nidar
— Glosario · Letra H

Hernia umbilical

Bulto blando en el ombligo del bebé, que se hace más grande al llorar o hacer fuerza, porque el anillo por donde pasaba el cordón todavía no se ha cerrado del todo. Es frecuente, no duele y casi siempre se cierra sola antes de los 4-5 años. Solo se opera si persiste o es muy grande.

Un agujero que se está cerrando, no una rotura

Durante el embarazo, los vasos del cordón umbilical atraviesan la pared del abdomen por un orificio, el anillo umbilical. Después del parto ese anillo se va cerrando con el músculo y el tejido de alrededor, pero en muchos bebés tarda meses o años en hacerlo, y mientras tanto un poco de intestino o de grasa asoma por el hueco cuando aumenta la presión dentro del abdomen. Eso es la hernia umbilical: un bulto blando, que se hunde con facilidad al presionarlo y que crece cuando el bebé llora, tose o empuja para hacer caca. El NHS describe tamaños que van desde un guisante hasta unos 2 cm en los niños, aunque algunas son mayores.

El llanto no la provoca: la hace visible. Es una confusión frecuente que lleva a padres agobiados a intentar que el bebé no llore para que no se le salga el ombligo, y no sirve de nada, porque el hueco está ahí llore o no. Tampoco duele. Es más común en niños de origen africano o afrodescendientes, algo que recogen las series quirúrgicas africanas. Y no hay que confundirla con otras cosas del ombligo de las primeras semanas: el granuloma umbilical es un botoncito rosado y húmedo que queda al caer el cordón, y la infección se reconoce por rojez de la piel alrededor, supuración o mal olor. La hernia es piel normal abombada.

La moneda, la faja y el esparadrapo: qué se ha estudiado de verdad

Poner una moneda sobre el ombligo y sujetarla con una faja o un esparadrapo es un remedio de abuela que sigue muy vivo. La idea tiene su lógica aparente, meter el bulto hacia dentro para que el agujero cierre, pero la moneda no actúa sobre el anillo, que es lo que tiene que cerrarse, y un vendaje casero apretado sobre la piel de un recién nacido puede irritarla y ulcerarla. La guía del NHS es clara en lo esencial: los niños no suelen necesitar ningún tratamiento, porque la hernia normalmente desaparece hacia los 5 años.

Lo curioso es que en Japón se ha recuperado una versión médica de esa costumbre, el vendaje adhesivo aplicado y vigilado por el pediatra, y ya hay datos. Un metaanálisis de 2023 reunió 10 estudios de cohortes: con vendaje no se cerraron más hernias al final del seguimiento que solo observando (riesgo relativo 0,76, sin significación estadística), aunque sí parecían cerrarse antes, a los 6 meses, y quedaban menos ombligos abultados con piel sobrante. Los propios autores advierten de que los estudios son muy heterogéneos, que no hay ensayos aleatorizados y que hacen falta. Y hay complicaciones publicadas, desde lesiones de la piel hasta un caso de hernia incarcerada durante el tratamiento. En resumen: acelerar un cierre que va a llegar igual no justifica vendar en casa por tu cuenta.

Si lo pone en el informe o te lo ha dicho el pediatra

Lo habitual es no hacer nada salvo mirarla en las revisiones. Una revisión sistemática de 2017 sobre el manejo de las hernias umbilicales infantiles sin síntomas, que analizó 28 estudios, concluyó que la evidencia de calidad es escasa pero que esperar hasta los 4-5 años, sea cual sea el tamaño del defecto, es seguro y es la práctica habitual de muchos hospitales pediátricos. Si a esa edad sigue ahí, o si es muy grande, se plantea una cirugía corta en la que se cierra el hueco con puntos. No hace falta cambiar la forma de coger al bebé, ni evitar que haga fuerza, ni ponerle el pañal de ninguna manera especial.

Las complicaciones en niños son muy raras, según el NHS, pero conviene saber reconocer la importante: que el intestino se quede atrapado. Ve a urgencias si el bulto se pone duro, tenso o doloroso y no vuelve a entrar cuando el bebé se calma, si la piel encima cambia de color, si vomita, si está muy irritable o decaído o si deja de hacer caca. Un matiz honesto: una serie de 2.146 niños operados en Senegal encontró hernias mucho más sintomáticas y con más complicaciones que las que se describen en países de renta alta, lo que recuerda que la benignidad depende también del contexto. En un bebé sano con revisiones normales, lo esperable es que un día simplemente deje de verse.