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Nidar
— Glosario · Letra G

Goodell (signo de)

Reblandecimiento del cuello del útero que aparece en las primeras semanas de embarazo. Junto con el signo de Hegar y el de Chadwick, forma parte de los signos que el profesional detecta al tacto en la exploración precoz y que sugieren un embarazo antes de que sea visible por ecografía.

Qué se palpa exactamente, y con qué se compara

Fuera del embarazo, el cuello del útero se nota firme al tacto. La comparación clásica que se enseña en las facultades es la de la punta de la nariz: resistente, con cuerpo, se hunde poco cuando lo presionas con la yema del dedo. Lo que describe el signo de Goodell es que ese mismo cuello ha pasado a notarse como los labios: blando, elástico, cede bajo el dedo. Se aprecia en la exploración vaginal a partir de las semanas 4 a 6, antes que la mayoría de los demás hallazgos, y por eso figuraba entre los primeros signos que se buscaban cuando no había ni test de orina ni ecografía. Lleva el nombre del obstetra estadounidense William Goodell, del siglo XIX. Se explora en el tacto bimanual, con dos dedos en la vagina y la otra mano sobre el abdomen, y el cambio se mantiene durante el resto de la gestación; después del parto el cuello recupera poco a poco su consistencia habitual.

Es importante no confundirlo con el signo de Hegar, que se explora en la misma maniobra pero en otro sitio: Hegar es el reblandecimiento del istmo, la zona de unión entre el cuerpo del útero y el cuello, hasta el punto de que cuerpo y cuello parecen dos estructuras separadas. Goodell es el cuello entero. Tampoco es el borramiento: el cuello está blando, pero sigue midiendo lo que medía y sigue cerrado. Blando y corto no son lo mismo, y esa distinción es la que más se pierde cuando alguien lee su informe.

Lo que pasa dentro: el cuello es colágeno, no músculo

La razón de que el cuello se reblandezca tan pronto es que casi no es músculo: es tejido conjuntivo, una malla densa de colágeno con matriz extracelular. Lo que hace el embarazo no es relajar un músculo, es reorganizar esa malla. La investigación sobre remodelado cervical describe el proceso en cuatro fases sucesivas y solapadas —reblandecimiento, maduración, dilatación y reparación—, cada una regulada de forma distinta, y el reblandecimiento es la primera: empieza en el primer trimestre y dura meses. En paralelo cambian la organización del colágeno, el contenido de hialuronano y el papel de las células inmunitarias en el estroma cervical.

Ese dato reordena la manera de entender lo que te están palpando. El «cuello blando» de la semana 6 y el «cuello maduro» del final del embarazo no son dos fenómenos distintos, son el principio y el final del mismo proceso, que se despliega a lo largo de casi nueve meses. De hecho, las series con medición seriada de la longitud cervical muestran que la maduración del cuello precede en varias semanas a las contracciones de parto: el parto no empieza cuando llegan las contracciones, sino mucho antes y de forma silenciosa. Lo que la mano detecta en la consulta es un corte transversal de un proceso lento. La hormona más implicada en mantener el cuello cerrado durante ese tiempo es la progesterona, hasta el punto de que se usa en la clínica precisamente para retrasar la maduración cervical y prevenir el parto prematuro en mujeres seleccionadas. Es decir, el cuello no se reblandece porque algo falle, sino porque un programa hormonal lo va preparando con mucha antelación.

Lo he leído en mi informe, ¿significa que algo va mal?

No. «Cuello reblandecido», «signo de Goodell positivo» o «cérvix blando» en un informe del primer trimestre describen exactamente lo que le pasa a todos los cuellos de todos los embarazos. No significa que el cuello esté débil, ni que vaya a abrirse, ni que tengas riesgo de parto prematuro. Es la confusión más frecuente con este término, porque en el lenguaje corriente «blando» suena a «flojo», y aquí no lo es: la resistencia del cuello depende de la organización de su colágeno y de su longitud, no de la impresión de firmeza que deja en un dedo. Si en algún momento hay sospecha real de un problema cervical, lo que se hace no es palpar más, es medir la longitud del cuello por ecografía transvaginal. Y no cambia nada de tu seguimiento: no obliga a reposo, ni a evitar las relaciones, ni a repetir la exploración.

Como prueba diagnóstica, el signo de Goodell está retirado por dos motivos. Uno es que valorar la consistencia de un tejido con los dedos es subjetivo y depende de la experiencia de quien explora, tanto que la consistencia cervical es uno de los componentes más discutidos de las escalas que se usan al final del embarazo. El otro es que llega tarde y no aporta nada: en la semana 5 un test de orina ya es fiable y una ecografía transvaginal visualiza el saco gestacional prácticamente siempre a partir de cierto nivel de hCG. Así que no hay nada que hacer con este hallazgo, más allá de entender que la matrona o el ginecólogo lo escribieron para dejar constancia de una exploración normal.