Hegar (signo de)
Reblandecimiento del istmo uterino (la zona entre el cuerpo y el cuello del útero) que se percibe al tacto bimanual hacia las semanas 6-8. Es uno de los signos clásicos de probabilidad de embarazo: al explorar, el istmo se nota tan blando que parece separar el cuerpo del útero del cérvix.
Qué se nota exactamente al explorar
El útero no es una pieza uniforme. Entre el cuerpo, que es la parte que crecerá con el bebé, y el cuello, que es la parte firme que asoma a la vagina, hay una zona de transición estrecha llamada istmo. En el embarazo esa zona se llena de sangre y se ablanda antes que las de al lado.
El resultado es que, al hacer el tacto bimanual, el istmo se comprime con tanta facilidad que da la sensación de que los dedos de una mano y los de la otra casi se tocan a través de él: el cuello parece haberse quedado separado del cuerpo del útero, como si fueran dos estructuras independientes. Eso es el signo de Hegar, descrito por Alfred Hegar en el siglo XIX, y aparece hacia las semanas 6 a 8.
Su sitio entre los otros signos clásicos
Rara vez viene solo. El de Goodell, el reblandecimiento del cuello, suele ser el más precoz —hacia las semanas 4 a 6—. El de Chadwick, el tono azulado de la vagina y el cuello por la congestión de vasos, aparece hacia las 6 a 8, igual que el de Hegar. Y el de Piskacek describe la asimetría del útero según dónde se haya implantado el embrión.
Los cuatro son signos de probabilidad: los detecta el profesional, apuntan a un embarazo, pero no lo demuestran. Los signos de certeza son otros —latido, movimientos palpados por el explorador y ecografía—, y son los que cierran el diagnóstico.
Por qué ya no se diagnostica un embarazo así
Una revisión de los estudios sobre exploración física en el embarazo precoz llega a una conclusión tajante: la exploración no permite ni confirmar ni descartar una gestación, y para diagnosticarla hay que pedir una determinación de hCG en orina o en sangre. La ausencia del signo de Hegar no significa que no haya embarazo, y su presencia no basta para afirmarlo.
Si lo ves escrito en tu informe, léelo como lo que es: la descripción de una exploración compatible con un embarazo temprano, hecha por alguien entrenado en reconocerla. El diagnóstico lo firman el test y la ecografía; el signo de Hegar es lo que hizo sospecharlo antes de que existiera ninguna de las dos cosas.
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