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Nidar
— Glosario · Letra E

Erupción polimorfa del embarazo

La erupción de la piel más frecuente del embarazo, también llamada PUPPP. Aparecen granitos y placas rojas que pican mucho dentro de las estrías del abdomen, casi siempre al final del tercer trimestre, sin afectar al propio ombligo. Es benigna, no afecta al bebé y desaparece tras el parto.

Por qué sale donde sale, y a quién

Afecta a una de cada 160 embarazadas, lo que la convierte en la dermatosis específica del embarazo más frecuente, aunque casi nadie ha oído el nombre hasta que le toca. En inglés se llamó durante años PUPPP, por las siglas de «pápulas y placas urticariales pruriginosas del embarazo», y en los informes españoles aparece con los dos nombres. La explicación más aceptada es mecánica: la piel del abdomen se estira tan deprisa al final del embarazo que el tejido conjuntivo se daña y provoca una reacción inflamatoria. Por eso empieza precisamente en las estrías que rodean el ombligo, donde la piel está más tensa, y por eso es típica de las últimas cinco semanas.

Esa misma lógica explica quién la tiene. En la serie más grande publicada, con 181 mujeres, el 70 % estaba en su primer embarazo, el 83 % la empezó al final de la gestación, con una media de 34 semanas, y un 15 % la desarrolló en los días inmediatos al parto. El 13 % esperaba gemelos o más, y el 78 % había ganado más peso de lo recomendado. En embarazos de trillizos el riesgo llega al 14 %, frente al 2,9 % en gemelos. Se ha repetido mucho que es más frecuente si el bebé es niño, pero en esa serie de 181 casos ni el sexo ni el peso del bebé se asociaron con la erupción: lo que pesaba era cuánto se estiraba la piel de la madre.

Cómo reconocerla y qué la diferencia de lo que sí preocupa

Empieza con granitos rosados dentro de las estrías, a menudo con un halo pálido alrededor, que se juntan en placas rojas y abultadas parecidas a la urticaria. Se extienden a las nalgas y los muslos, a veces a brazos y piernas, y casi nunca por encima del pecho. Una pista útil es que respeta el propio ombligo: rodea la zona, pero no arranca en él. Pica tanto que quita el sueño. El nombre de «polimorfa» viene de que cambia de aspecto: en más de la mitad de las mujeres de la serie de 181 aparecieron después manchas rojas, pequeñas vesículas, lesiones en diana o zonas de eccema, así que no te asustes si deja de parecerse a lo que viste el primer día.

No hay ningún análisis que la confirme; se diagnostica por su aspecto y su historia. Lo importante es distinguirla de dos cosas. Una es el penfigoide gestacional, mucho más raro, que empieza en el propio ombligo y forma ampollas; si hay ampollas o la erupción arranca en el ombligo, se hace una biopsia. La otra es la colestasis intrahepática del embarazo, que da picor pero sin erupción, típicamente en las palmas de las manos y las plantas de los pies y peor por la noche, y que sí tiene consecuencias para el bebé. Si tienes picor en manos y pies y la piel está normal, eso no es una erupción polimorfa y hay que pedir un análisis de sangre, aunque te hayan dicho antes que lo tuyo son las estrías.

Si te lo han diagnosticado: tratamiento y lo que puedes esperar

Es una enfermedad benigna y que se cura sola: no se ha asociado con peores resultados para ti ni para el bebé. En raras ocasiones el recién nacido tiene una erupción leve parecida que se va enseguida. El tratamiento busca aliviar el picor mientras dura: cremas hidratantes abundantes y frecuentes, un corticoide en crema aplicado en capa fina una o dos veces al día sobre las placas, y antihistamínicos por boca si hace falta. En la serie de 181 mujeres, las cremas de corticoide y los emolientes bastaron en la mayoría; los corticoides por boca se reservan para los casos muy extensos y durante poco tiempo.

Tras el parto mejora rápido y se resuelve en unas cuatro a seis semanas; si se alarga mucho más, puede merecer una revisión, porque en algunos casos se ha relacionado con restos de placenta. De media, las lesiones duraron cuatro semanas desde que aparecieron. Y una buena noticia para quien piense en otro embarazo: es muy raro que se repita, y cuando lo hace suele ser más leve. Ropa amplia de algodón, duchas templadas en vez de calientes y uñas cortas para no dañar la piel al rascarte son medidas de sentido común que ayudan a aguantar las semanas que quedan.