Saltar al contenido principal
Nidar
— Glosario · Letra C

Cloasma

Manchas de hiperpigmentación que aparecen en la frente, mejillas y labio superior durante el embarazo por el aumento de estrógenos. También se llama «máscara del embarazo» y suele desaparecer tras el parto, aunque la exposición solar sin protección la agrava.

A quién le sale y por qué

Es muy frecuente: aparece hasta en el 75 % de los embarazos, y con más facilidad en pieles morenas —mujeres de origen latinoamericano, asiático o africano—. Las hormonas del embarazo estimulan los melanocitos, las células que fabrican pigmento, y lo hacen sobre todo en las zonas de la cara que reciben más luz: frente, pómulos, labio superior y mentón.

Esa es la clave que explica el resto: las hormonas ponen la piel en disposición de mancharse, pero quien dispara la mancha es el sol. Por eso el cloasma se marca en verano y se atenúa en invierno, y por eso no sale igual en dos embarazos ni en dos mujeres.

La fotoprotección no es un consejo genérico

En un estudio con 200 mujeres marroquíes que empezaron a usar un protector solar de amplio espectro al principio del embarazo, la incidencia de cloasma fue del 2,7 % al cabo de doce meses, frente al 53 % esperable en un grupo de ese riesgo. Es una diferencia demasiado grande para tratarla como un detalle de rutina cosmética.

Lo que se recomienda es protección de amplio espectro —que cubra UVA además de UVB, y con filtros que cubran también la luz visible, que es la que más pigmenta en pieles morenas—, aplicada a diario y reaplicada, más sombrero o gorra cuando toque sol de verdad. Sirve mientras dura el embarazo y sigue sirviendo después, porque lo que consolida la mancha es la exposición repetida.

Qué se puede tratar ahora y qué se deja para después

Durante el embarazo el tratamiento activo es limitado a propósito. La hidroquinona, que es el despigmentante clásico, no se recomienda en el embarazo; el ácido azelaico sí se considera compatible. Los retinoides tópicos están descartados.

La mayoría de los cloasmas se aclaran solos en los meses siguientes al parto, sobre todo si se ha protegido del sol. Los que persisten se tratan ya fuera del embarazo y de la lactancia, con opciones que han crecido bastante —despigmentantes tópicos, ácido tranexámico, peelings o láser en manos expertas— y siempre valoradas por dermatología, porque el cloasma recidiva con facilidad si se trata sin proteger.

Términos relacionados