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Nidar
— Glosario · Letra E

Eritroplasia periorificial

Zona enrojecida alrededor del orificio del cuello del útero que se observa en la exploración ginecológica. Corresponde a una ectopia cervical: el epitelio glandular del interior del canal, más rojizo y frágil, queda expuesto por efecto de las hormonas. Es un hallazgo normal y muy frecuente en el embarazo y con anticonceptivos; explica que a veces haya un pequeño manchado tras las relaciones o una citología, y no es una lesión ni requiere tratamiento salvo molestias.

La palabra es un préstamo desafortunado, y por eso asusta

Si has buscado «eritroplasia» y te ha dado un susto, no es culpa tuya: la palabra existía antes en otra parte del cuerpo y allí significa algo muy distinto. En patología oral, la eritroplasia o eritroplaquia es una mancha roja de la mucosa de la boca que no se puede clasificar como ninguna otra cosa, y se considera un trastorno oral potencialmente maligno: una revisión sistemática de 2024 reunió los estudios publicados y calculó una tasa media de transformación maligna del 30 %, con un rango entre el 2,6 % y el 65 % según la serie. El mismo término, en la variante «eritroplasia de Queyrat», designa un carcinoma in situ del glande. Es decir, en dos territorios distintos la palabra nombra una lesión con riesgo real.

En el cuello del útero no significa eso. «Eritroplasia periorificial» es una descripción puramente visual heredada de la escuela clásica: «zona roja alrededor del orificio». Lo que hay debajo es una ectopia cervical, un tejido normal que está donde se le ve, y ni el riesgo ni el manejo tienen nada que ver con lo oral. De hecho la terminología colposcópica internacional vigente, la de la IFCPC aprobada en 2011 y que la propia federación recomendó que sustituyera a todas las demás, no contiene el término «eritroplasia» en ningún sitio: el cuello se describe por la visibilidad de la unión escamocolumnar, el tipo de zona de transformación y el grado de los hallazgos anormales. Que en tu informe aparezca una palabra que la nomenclatura internacional no usa explica bastante bien por qué al buscarla en internet te salen cosas que no vienen a cuento.

El vocabulario que rodea al hallazgo, ordenado de una vez

Ectopia, ectropión y «epitelio columnar evertido» son tres nombres para lo mismo: el epitelio glandular que normalmente tapiza el canal del cuello asomado a la superficie externa. Se ve rojo porque tiene una sola capa de células y deja traslucir los vasos de debajo, mientras que el epitelio escamoso del exterior es grueso y pálido. La frontera entre ambos se llama unión escamocolumnar, y no está siempre en el mismo sitio: se desplaza hacia fuera con los estrógenos —pubertad, embarazo, anticonceptivos— y se retira hacia dentro del canal después de la menopausia. La zona de transformación es la franja que queda entre la posición antigua de esa frontera y la actual, y metaplasia escamosa es el nombre del proceso normal por el que el epitelio columnar expuesto se va convirtiendo en escamoso. Conviene saber una cosa, porque es la que explica el interés del colposcopista: la zona de transformación es donde se originan las lesiones precancerosas y el cáncer de cuello, pero tenerla visible no es tener una lesión, igual que tener una puerta no es tener una visita.

Las otras palabras salen de lo que se le echa encima al cuello durante la colposcopia. El ácido acético hace que algunos epitelios se pongan blancos: las vellosidades del epitelio columnar se blanquean de forma tenue y adoptan un aspecto en racimo de uva, que es un hallazgo normal, distinto del acetoblanco denso y de bordes netos que sí orienta a lesión. El test de Schiller consiste en pintar el cuello con lugol: el epitelio escamoso maduro capta el yodo y se tiñe de marrón caoba o negro, y el epitelio columnar no lo capta, de modo que una zona «yodo negativa» justo sobre una ectopia es lo esperable y no significa nada por sí sola. Y cuando el informe sí describe algo anormal, lo gradúa: la terminología de 2011 separa los hallazgos de grado 1 (menores), que orientan a lesión de bajo grado, de los de grado 2 (mayores), que orientan a alto grado, y aparte se describen los signos sospechosos de invasión. Los cambios menores suelen ir a seguimiento; los mayores, a biopsia dirigida.

Lo pone en mi informe, ¿qué hago ahora

Lo primero es separar dos frases que se parecen y no dicen lo mismo. «Eritroplasia periorificial» o «ectopia» a secas describe el aspecto del cuello y no es un resultado: no hay nada que tratar y no cambia nada de tu embarazo ni de tu seguimiento. Lo que sí es un resultado es la citología y, si te la han hecho, la biopsia; son ellas las que marcan qué pasa después, no el color. Así que mira en el informe si aparecen palabras del otro grupo —acetoblanco denso, mosaico, punteado, vasos atípicos, cambios de grado 2, sospecha de invasión— o si la citología trae siglas tipo ASC-US, LSIL o HSIL. Si no aparece ninguna, lo que tienes delante es una descripción anatómica.

En la práctica, con una ectopia y una citología normal no se hace nada: ni cauterizarla «por si acaso», ni tratamientos vaginales, ni repetir pruebas antes de tiempo. Se mantiene el cribado que te corresponda por edad y protocolo, y ya. Merece la pena consultar si hay sangrado abundante o repetido fuera de la regla, flujo maloliente o dolor, que no los provoca la ectopia y apuntan a otra cosa; y si el motivo de la colposcopia fue una citología alterada, lo que hay que asegurar es la cita de control, que es donde se decide de verdad. Si te quedas con una duda concreta, la pregunta útil en la consulta no es «¿es grave la eritroplasia?», sino «¿mi citología es normal y cuándo toca la siguiente?».