Náuseas del embarazo
Uno de los síntomas más comunes del primer trimestre, ligado a las hormonas del embarazo y sobre todo a la GDF15 que produce la placenta (la hCG, a la que se atribuían, solo coincide en el tiempo). Afectan a unas 7 de cada 10 embarazadas, pueden aparecer a cualquier hora del día y en la mitad de los casos mejoran hacia la semana 14, aunque en algunas mujeres duran hasta la 20 o más. Comer poco y frecuente y evitar los olores fuertes ayuda.
Ni «matutinas» ni hasta la semana 12: lo que dicen los diarios de síntomas
Casi todo lo que se repite sobre las náuseas del embarazo viene de la tradición, no de medirlas. Un estudio canadiense pidió a 160 embarazadas que apuntaran cada día cuánto, cuándo y con qué intensidad tenían náuseas, y desmontó dos ideas de golpe. La primera, que son de la mañana: solo el 1,8 % las tenía únicamente por la mañana, mientras que el 80 % las sentía a lo largo de todo el día. La segunda, que se van al empezar el segundo trimestre: solo la mitad se había librado de ellas en la semana 14, y hubo que esperar a la semana 22 para que se aliviaran en el 90 %. La duración media fue de algo más de un mes (34,6 días), y la intensidad, medida con el cuestionario de náuseas de McGill, era comparable a la de las personas que reciben quimioterapia.
Sobre cuántas mujeres las tienen, las cifras son sólidas. Un metaanálisis de 23 estudios con más de 67.000 embarazadas estadounidenses dio un 68,6 %, y una cohorte prospectiva de 18 hospitales italianos, con 890 mujeres seguidas desde antes de la semana 13, encontró exactamente un 70 %. En el mismo metaanálisis, algo más de una de cada cuatro mujeres tenía náuseas sin llegar a vomitar, y en los dos únicos estudios pequeños que miraron el final del embarazo, alrededor de una de cada cuatro seguía con ellas en el tercer trimestre. Así que si a ti te duran hasta la semana 18, o te dan por la tarde y por la noche, no te pasa nada raro: estás dentro de lo normal, aunque no dentro de lo que dice el refrán.
Por qué tener náuseas es, estadísticamente, una buena señal
La asociación entre náuseas y menos abortos se conocía, pero los estudios antiguos tenían un defecto: reclutaban a las mujeres cuando el embarazo ya estaba confirmado por ecografía, así que se les escapaban las pérdidas más tempranas. Un análisis del ensayo EAGeR, en Estados Unidos, lo resolvió siguiendo con un diario de síntomas a mujeres que buscaban embarazo tras una o dos pérdidas previas, desde antes de concebir. De 797 embarazos confirmados, las que tenían náuseas tuvieron la mitad de riesgo de perderlo (cociente de riesgos de 0,50), y las que tenían náuseas con vómitos, una cuarta parte (0,25). En la octava semana, el 57 % tenía náuseas y otro 27 % náuseas con vómitos.
Esto tiene dos lecturas, y las dos importan. La tranquilizadora: las náuseas son la huella de una placenta que produce hormonas a pleno rendimiento, y encaja con lo que hoy se sabe de su causa, la GDF15 que fabrica la unidad feto-placentaria (lo contamos en la ficha de la hiperémesis). La que evita sustos: es una asociación estadística, no una garantía ni una alarma. Muchísimas mujeres sin apenas náuseas tienen embarazos perfectamente normales, y que las náuseas mejoren un día o desaparezcan de golpe hacia el final del primer trimestre no significa que algo vaya mal. Si no hay sangrado ni dolor, no es motivo de urgencias.
La escala PUQE: cómo saber si lo tuyo ya es demasiado
La pregunta que más angustia no es si es normal tener náuseas, sino dónde está la línea a partir de la cual hay que pedir tratamiento. Para eso existe la escala PUQE, pensada para usarse en la consulta en un minuto. Son tres preguntas sobre el último día: cuántas horas has tenido náuseas, cuántas veces has vomitado y cuántas veces has tenido arcadas sin llegar a vomitar. Cada respuesta puntúa de 1 a 5, y la suma va de 3 a 15. Con los cortes que usa la cohorte italiana, de 3 a 6 se considera leve, de 7 a 12 moderado y de 13 a 15 grave. En esa cohorte, el 54,4 % de las mujeres con náuseas estaban en el tramo leve, el 42,3 % en el moderado y el 3,2 % en el grave, y el 2,4 % acabó necesitando ingreso.
Úsala como te sirva: hazla un día malo, apunta el número y llévalo a la consulta, porque «vomito mucho» se interpreta de muchas maneras y una puntuación no. Una PUQE moderada ya justifica hablar de tratamiento, que existe, es seguro y no hay que ganárselo aguantando; en la cohorte italiana, la mitad de las mujeres con síntomas leves y dos tercios de las moderadas recibieron doxilamina con piridoxina. Los remedios caseros con más respaldo, como el jengibre y la vitamina B6, están en nuestro artículo de remedios. Y si ya lo pasaste mal en un embarazo anterior, dilo pronto: en ese mismo estudio, haber tenido náuseas antes triplicaba la probabilidad de volver a tenerlas. Si llevas más de un día sin retener líquidos, orinas muy poco y oscuro o te mareas al ponerte de pie, no esperes a la cita: eso ya es terreno de la hiperémesis.
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