Llegar al tercer trimestre y escuchar que el bebé está "de nalgas" puede generar mucha angustia, sobre todo si ya estás pensando en el parto. Lo primero que hay que saber es que la gran mayoría de bebés están en posición podálica en algún momento del embarazo y la mayoría giran solos antes del final. Lo segundo es que, si tu bebé no gira a tiempo, tienes opciones reales — y varias de ellas son bastante efectivas.
¿Qué es la presentación podálica?
Hablamos de presentación podálica cuando el bebé está colocado en el útero con las nalgas o los pies hacia abajo (hacia el cuello del útero) en lugar de la cabeza. Existen distintas variantes: podálica franca (solo las nalgas), podálica completa (nalgas y pies) y podálica incompleta o de pies (uno o ambos pies primero).
Antes de la semana 32–34, la posición del bebé cambia constantemente y no tiene ninguna relevancia. A partir de la semana 34–36, el espacio en el útero es más limitado y la probabilidad de que el bebé gire solo disminuye.
¿Cuántos bebés siguen en podálica al final? Aproximadamente el 3–4 % de los bebés a término están en posición podálica en el momento del parto. Es decir, es relativamente poco frecuente, pero tampoco es raro.
Antes de la semana 36, no hay nada que debas hacer de forma activa. Es habitual que los bebés estén de nalgas hasta ese momento. Habla con tu matrona o ginecóloga en torno a esa semana para evaluar la situación juntas.
La versión cefálica externa (VCE): la opción más eficaz
La versión cefálica externa (VCE) es el procedimiento médico más eficaz para intentar girar al bebé. La revisión Cochrane sobre la VCE a término confirma que intentarla reduce los bebés que nacen de nalgas y también las cesáreas. Consiste en que el obstetra —con las manos sobre tu abdomen— maniobra externamente para rotar al bebé y colocarlo en posición cefálica (cabeza abajo).
¿Cuándo y dónde se hace?
Se realiza habitualmente en torno a la semana 36–37, en un entorno hospitalario y con monitorización continua del bebé. Se hace en hospital —no en consulta— porque, aunque las complicaciones graves son raras, se necesita acceso inmediato a quirófano en caso de que el bebé no tolere la maniobra.
Antes del procedimiento se suele administrar un medicamento tocolítico (que relaja el útero) para facilitar el giro: otra revisión Cochrane vio que los tocolíticos betamiméticos aumentan los giros con éxito y reducen las cesáreas. En algunos hospitales se ofrece analgesia (epidural o remifentanilo), lo que puede mejorar la tolerancia; su efecto sobre el éxito está menos claro.
¿Qué probabilidades tiene de funcionar?
Según la guía del Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos británico (RCOG), la VCE consigue girar al bebé en torno a la mitad de los casos: algo menos en el primer embarazo y algo más en mujeres que ya han parido. El éxito depende de varios factores: la cantidad de líquido amniótico, la posición exacta del bebé, el tono uterino y la experiencia del equipo.
Un dato importante: incluso cuando la VCE tiene éxito, existe una pequeña probabilidad (menos del 5 %, según el RCOG) de que el bebé vuelva a ponerse de nalgas.
Contraindicaciones
La VCE no se ofrece (o se valora individualmente) en los siguientes casos:
- Placenta previa
- Embarazo gemelar
- Signos de sufrimiento fetal previo
- Útero cicatricial con ciertas características
- Oligoamnios (poco líquido amniótico)
- Anomalías uterinas importantes
La VCE es una maniobra segura en manos expertas, pero no está exenta de riesgos. Las complicaciones graves (desprendimiento de placenta, necesidad de cesárea urgente) son infrecuentes: el RCOG cifra la cesárea urgente inmediata en torno al 0,5 % de los intentos. Por eso siempre se hace en hospital.
Técnicas complementarias: posturas, moxibustión y más
Además de la VCE, existen otras técnicas que muchas mujeres prueban para intentar que el bebé gire por sí solo. La evidencia sobre ellas es más limitada, pero tampoco tienen riesgos significativos.
Posición genu-pectoral (a cuatro patas)
Esta postura —de rodillas con el pecho apoyado en el suelo y el trasero elevado— crea espacio en la pelvis y puede facilitar que el bebé salga de la pelvis y cambie de posición. Se suele recomendar practicarla varias veces al día durante 10–15 minutos, especialmente después de la semana 32.
La revisión Cochrane sobre posturas (seis ensayos) no encontró que cambiara el número de bebés que nacen de nalgas ni las cesáreas. No tiene riesgo, pero tampoco ha demostrado que funcione.
Moxibustión
Proviene de la medicina tradicional china y consiste en aplicar calor en el punto de acupuntura BL67 (en el dedo pequeño del pie) mediante la combustión de una hierba llamada moxa. La idea es estimular el movimiento del bebé.
La revisión Cochrane de 2023 (13 ensayos) concluye, con certeza moderada, que añadir moxibustión a la atención habitual probablemente reduce algo los bebés que nacen de nalgas, pero no cambia el número de cesáreas, y los efectos adversos estaban mal recogidos en la mayoría de ensayos. Si decides probarla, hazlo con un especialista en acupuntura y con el conocimiento de tu equipo médico.
Música, frío o luz en la parte inferior del abdomen
Estas técnicas buscan atraer la atención del bebé hacia abajo colocando una fuente de luz, frío suave (no intenso) o música en la zona inferior del abdomen. No existe evidencia científica que respalde su efectividad, pero tampoco causan daño. Muchas mujeres las prueban simplemente porque no tienen nada que perder.
Si te apetece probar la postura de cuatro patas o la música en el abdomen, adelante: no tienen ningún riesgo y a muchas mujeres les da la sensación de estar haciendo algo. Solo conviene saber que no han demostrado que giren al bebé, así que si sigue de nalgas no es culpa tuya.
Si el bebé no gira: parto vaginal podálico vs cesárea programada
Si tras la VCE (o si no es posible hacerla) el bebé sigue en podálica, la decisión más importante es cómo va a ser el parto.
Cesárea programada
Es la opción más frecuente en España y en la mayoría de países occidentales para los bebés en podálica a término. Se programa habitualmente en torno a la semana 39. La revisión Cochrane sobre el tema encontró que, en países con baja mortalidad perinatal como España, la cesárea programada reducía la muerte o las complicaciones graves del bebé frente a planificar un parto vaginal; a cambio, conlleva los riesgos propios de una cirugía y afecta a los embarazos siguientes.
Parto vaginal en podálica
En algunos centros hospitalarios con experiencia específica y bajo protocolos muy estrictos, el parto vaginal en podálica es una opción válida para casos seleccionados (podálica franca, bebé de tamaño adecuado, pelvis materna favorable, sin otras complicaciones). Los criterios de selección son rigurosos y el parto debe desarrollarse en un hospital con equipo experimentado disponible en todo momento.
Si te interesa esta opción, pregunta explícitamente en tu hospital si la contemplan y cuál es su experiencia. No todos los centros la ofrecen, y es razonable que así sea: requiere formación específica.
- ¿A qué semana exacta valoraréis la posición definitiva?
- ¿Realizáis versión cefálica externa en vuestro centro? ¿Cuál es vuestra tasa de éxito?
- ¿Qué contraindicaciones concretas tengo yo para la VCE?
- Si la VCE no funciona o no es posible, ¿cuál es el protocolo del centro para el parto en podálica?
- ¿Cuándo se programaría la cesárea si fuera necesaria?
- ¿Puedo hacer algo en casa mientras tanto (posturas, moxibustión) de forma segura?
Lo que no debes hacer
Una cosa importante: si tu bebé está en podálica a las 32 semanas, no necesitas hacer nada todavía. Esperar es la opción correcta en ese momento. Tampoco debes intentar ninguna maniobra manual propia sobre el abdomen — ninguna. La VCE la hace un profesional entrenado en un entorno controlado, nunca en casa.
Y si llegas a la semana 36 con el bebé en podálica y el plan resulta ser una cesárea, eso no significa que hayas fallado ni que no lo hayas intentado suficientemente. La posición del bebé no es algo que puedas controlar completamente — y la cesárea, cuando está bien indicada, es una opción de parto legítima y segura.
