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Nidar
— Glosario · Letra A

Anhidramnios

Ausencia prácticamente total de líquido amniótico, el grado más extremo del oligoamnios. Suele deberse a rotura de membranas, un problema renal o urinario del bebé o un fallo importante de la placenta. Es un hallazgo serio que requiere valoración inmediata, porque el líquido es imprescindible para el desarrollo de los pulmones del bebé.

Dónde está la frontera con el oligoamnios

El líquido se mide por ecografía de dos maneras. El índice de líquido amniótico suma la columna más profunda de cada uno de los cuatro cuadrantes del útero, y se habla de oligoamnios cuando el resultado es igual o menor de 5 cm. La otra forma es medir solo la columna vertical más profunda, y el umbral está en menos de 2 cm.

El anhidramnios es el extremo de esa misma escala: no es que haya poco líquido, es que prácticamente no queda bolsa medible. La diferencia no es solo de grado. Un oligoamnios leve del tercer trimestre es a menudo un hallazgo aislado que se vigila; la ausencia total de líquido siempre lleva detrás una causa que hay que encontrar.

Por qué el momento en que aparece lo cambia todo

El líquido no es solo un colchón. El bebé lo respira: lo mete y lo saca de los bronquios, y esa entrada y salida es el estímulo que hace que los pulmones se desarrollen. Si falta antes de la semana 26, mientras se están formando los sacos terminales del pulmón, el riesgo principal es la hipoplasia pulmonar —pulmones que no llegan a crecer lo suficiente—, que es el factor que más pesa en el pronóstico. La falta prolongada de espacio también puede dejar contracturas en las extremidades por compresión.

Los números reflejan esa diferencia con crudeza. En una serie citada por StatPearls, la falta importante de líquido detectada en el segundo trimestre se asoció a una supervivencia fetal del 10,2 %, mientras que en el tercer trimestre —donde más de la mitad de los casos son idiopáticos, sin causa identificada— fue del 85,3 %. Son cifras de series hospitalarias, no un pronóstico individual: quien lo interpreta con tu ecografía delante es tu equipo.

Qué se busca cuando aparece

La causa obstétrica más frecuente es la rotura de membranas, responsable de más del 37 % de los casos en el segundo y tercer trimestre, y a veces la pérdida ha sido tan lenta que no se ha identificado como tal. Después vienen las anomalías del riñón o de las vías urinarias del bebé —el líquido de la segunda mitad del embarazo es su orina—, que aparecen en 3 a 7 de cada 1.000 nacimientos, y el fallo de la placenta asociado a hipertensión, diabetes o desprendimiento crónico.

También se revisa la medicación: los antiinflamatorios tipo ibuprofeno y los IECA para la tensión reducen el flujo renal del bebé y pueden bajar el líquido. Y hay una causa fisiológica, el embarazo que se pasa de fecha, en el que el volumen cae de forma natural. El estudio incluye ecografía detallada, control del bienestar fetal y, según el caso, valoración del momento del nacimiento; en los oligoamnios aislados del final, ACOG sitúa el parto entre las semanas 36 y 37.