Tiroiditis posparto
Inflamación autoinmune de la tiroides que aparece en el primer año tras el parto en mujeres sin enfermedad tiroidea previa. Puede empezar con una fase de hipertiroidismo pasajero y seguir con otra de hipotiroidismo, o pasar solo por una. Afecta a alrededor de una de cada doce madres y es mucho más frecuente con anticuerpos anti-TPO positivos.
Por qué se confunde tan a menudo con el cansancio de tener un bebé
La tiroiditis posparto es una inflamación de la tiroides de origen autoinmune, pariente cercana de la tiroiditis de Hashimoto. Durante el embarazo el sistema inmunitario se frena, y en los meses que siguen al parto se reactiva; si ya había anticuerpos contra la tiroides, ese rebote puede dañar la glándula. Según la Asociación Americana de Tiroides, el curso clásico tiene dos tiempos. Primero, entre el primer y el cuarto mes tras el parto, la glándula inflamada suelta a la sangre la hormona que tenía almacenada y aparece una fase de exceso que dura de uno a tres meses: palpitaciones, temblor, nerviosismo, insomnio, pérdida de peso. Después, entre el cuarto y el octavo mes, llega la fase contraria, de hipotiroidismo, que puede alargarse hasta los nueve o doce meses.
El problema es que casi todos esos síntomas se parecen muchísimo a la vida con un recién nacido. Adelgazar deprisa, dormir mal y tener el corazón acelerado en los primeros meses se atribuye a la lactancia y a las noches; el cansancio, el estreñimiento, la piel seca, la dificultad para concentrarse y el ánimo bajo de la fase hipotiroidea se atribuyen al agotamiento o a una depresión posparto, con la que además puede coexistir. No todas las mujeres pasan por las dos fases: la misma asociación calcula que alrededor de un tercio las atraviesa ambas y el resto solo una de ellas. Por eso, si unos meses después del parto el cansancio no cuadra con el sueño que tienes, o el ánimo se hunde sin explicación, pedir una analítica con TSH y T4 libre es una pregunta razonable, no una exageración.
Lo de que casi todas se curan solas es menos cierto de lo que se repite
Es más frecuente de lo que suena. Un análisis conjunto de 21 estudios con 8.081 mujeres estimó que alguna alteración tiroidea posparto afecta al 8,1 % de las madres, una de cada doce. El riesgo se multiplica por 5,7 en las mujeres con anticuerpos anti-TPO positivos, y en las que tienen diabetes tipo 1 la frecuencia llegaba al 19,6 %. Otros factores de riesgo, según la Asociación Americana de Tiroides, son haber tenido una alteración tiroidea previa, antecedentes familiares y haber tenido ya una tiroiditis posparto: alrededor del 20 % de las mujeres la repite en embarazos siguientes.
La frase que aparece en casi todas partes es que la tiroides vuelve a la normalidad al cabo del año. La propia Asociación Americana de Tiroides, en su información para pacientes, dice que la mayoría recupera la función normal en 12 a 18 meses y que en torno al 20 % de las que pasan por la fase hipotiroidea se queda con hipotiroidismo. Pero un estudio prospectivo en el sur de Italia, con 4.394 mujeres analizadas a los 6 y 12 meses del parto, encontró algo bastante distinto: de las 169 que tuvieron tiroiditis, el 82 % pasó por una fase hipotiroidea y el 54 % seguía con hipotiroidismo al terminar el primer año. Los autores pedían revisar la creencia de que casi todas terminan con una tiroides normal. Y aun en quienes se recuperan, una revisión publicada en Semergen recuerda que muchas desarrollan un hipotiroidismo permanente en los 3 a 10 años siguientes.
Si te lo han diagnosticado, esto es lo que suele pasar
La fase de hipertiroidismo no se trata con los fármacos antitiroideos que se usan en la enfermedad de Graves, porque aquí la glándula no está fabricando hormona de más, sino soltando la que tenía guardada. Si los síntomas molestan, lo habitual es un betabloqueante para las palpitaciones y el temblor, que se retira cuando la fase pasa. La fase hipotiroidea se trata con levotiroxina si hay síntomas o la TSH está claramente alta; si es leve y no da síntomas, puede bastar con vigilarla. Cuando se empieza el tratamiento, la Asociación Americana de Tiroides propone mantenerlo entre 6 y 12 meses y luego bajar la dosis para comprobar si la tiroides se ha recuperado o si la necesitarás de forma permanente.
Lo práctico es no dejar el diagnóstico en el cajón al terminar el episodio. Pregunta si te han medido los anticuerpos anti-TPO, porque su presencia es lo que más se asocia a recaídas y a hipotiroidismo futuro. Si la tiroides vuelve a la normalidad, conviene un control periódico de la TSH, porque el hipotiroidismo puede aparecer años después con síntomas poco llamativos. Antes de un nuevo embarazo, avisa de que tuviste una tiroiditis posparto: sirve para comprobar la TSH antes de concebir y durante la gestación, cuando una tiroides con poca reserva puede quedarse corta. Y si tomas levotiroxina y das el pecho, puedes seguir haciéndolo: es la misma hormona que fabrica tu cuerpo y el tratamiento no obliga a destetar.
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