DHA
Ácido docosahexaenoico, un omega-3 que forma parte del cerebro y la retina del bebé. Se obtiene sobre todo del pescado azul; si comes poco pescado se recomienda suplementar. Su beneficio mejor demostrado es reducir el parto prematuro, no mejorar la inteligencia del niño.
Lo que el DHA sí ha demostrado, y no es lo que pone la caja
Los suplementos de DHA se venden casi siempre con la misma promesa: un cerebro y una vista mejores para el bebé. Pero cuando se juntan los ensayos aleatorizados, el beneficio más sólido aparece en otro sitio, en la duración del embarazo. La revisión Cochrane de 2018, con 70 ensayos y casi 20.000 mujeres, encontró que tomar omega-3 de cadena larga reduce el parto prematuro antes de la semana 37 del 13,4 % al 11,9 %, y el prematuro temprano, antes de la 34, del 4,6 % al 2,7 %. Es una reducción del riesgo relativo de alrededor del 11 % y del 42 % respectivamente, las dos con evidencia de calidad alta: el primer dato sale de 26 ensayos con más de 10.000 mujeres y el segundo, de 9 ensayos con unas 5.200.
El mismo trabajo recoge efectos más pequeños que van en la misma dirección: menos recién nacidos de bajo peso (del 15,6 % al 14 %), una tendencia a menos muertes perinatales y menos ingresos en neonatos que no llega a ser concluyente, y un embarazo que dura de media 1,7 días más. Ese alargamiento tiene una cara menos comentada: el embarazo prolongado más allá de la semana 42 pasó del 1,6 % al 2,6 %, La preeclampsia podría reducirse algo, con un riesgo relativo de 0,84, pero con evidencia de calidad baja y un intervalo que roza la ausencia de efecto. Y hubo una posible subida de los bebés grandes para su edad gestacional. Nada de esto es grave, pero sirve para recordar que un suplemento con efecto real también puede tener efectos que no se buscaban.
El cociente intelectual, el argumento que no se sostiene
La idea de que el DHA en el embarazo hace a los niños más listos es la que más se repite y la peor respaldada. La propia revisión Cochrane concluye que, en el seguimiento de los niños, apenas hubo diferencias en cognición, cociente intelectual, visión, lenguaje, conducta ni otras medidas del neurodesarrollo entre los hijos de mujeres suplementadas y los de las que no, aunque con evidencia de calidad baja o muy baja porque hay pocos seguimientos largos. Es decir: el DHA es un componente estructural del cerebro y la retina, eso es cierto, pero de ahí no se sigue que tomar más de lo que ya aporta una dieta razonable produzca un niño con más capacidades. La misma revisión tampoco encontró un efecto claro sobre la depresión posparto, otra promesa habitual de estos suplementos, aunque con solo dos ensayos y evidencia de calidad baja.
Lo que sí ha ido ganando peso es que el beneficio sobre la prematuridad no se reparte igual. Los trabajos más recientes apuntan a que se concentra en las mujeres que empiezan el embarazo con un nivel bajo de omega-3, y que en las que ya lo tienen alto suplementar aporta poco. En Australia se ha modelizado un programa de análisis del nivel de omega-3 al inicio del embarazo y suplemento solo a quien lo tiene bajo, que sería alrededor del 17,5 % de las embarazadas, y según ese análisis el programa no solo evitaría partos muy prematuros sino que ahorraría dinero al sistema sanitario. En España no se mide de forma rutinaria, así que en la práctica la pregunta útil no es qué marca tomar sino cuánto pescado comes.
Si te lo han recomendado: pescado, cápsula y mercurio
Si comes pescado dos o tres veces por semana, y parte es pescado azul pequeño como sardina, boquerón, caballa o salmón, probablemente ya tienes cubierto el DHA y el suplemento es opcional. La referencia de las autoridades sanitarias de Estados Unidos para el embarazo es de dos a tres raciones semanales, de unos 110-120 gramos, de pescados con poco mercurio (como referencia práctica, la propia guía propone que una ración ocupe más o menos la palma de la mano), entre los que están salmón, sardina, anchoa, bacalao, merluza, arenque, caballa atlántica y el atún en lata claro. Si comes poco o ningún pescado, o eres vegetariana, el suplemento tiene más sentido; la dosis que se suele proponer en el embarazo y la lactancia es de unos 200 mg de DHA al día, y hay cápsulas de origen algal para quien no toma productos del mar.
Lo que no hay que hacer es huir del pescado por miedo al mercurio: el problema son unas pocas especies grandes y longevas, no el pescado en general. La lista de las que conviene evitar en el embarazo es corta: pez espada o emperador, tiburón (cazón, marrajo), atún rojo o patudo, blanquillo, caballa real, marlín y reloj anaranjado. Y ojo con otro detalle que se olvida: el pescado ahumado en frío, como el salmón de sobre, no es un problema de mercurio sino de listeria, así que se come cocinado. Si ya tomas un polivitamínico prenatal, mira si lleva DHA antes de añadir otra cápsula, y comenta con tu matrona si tienes antecedente de parto prematuro, que es cuando más peso tiene la decisión.